Eres la Madre de Dios, Corredentora del hombre. Sólo pronunciar tu nombre, cuando el dolor es atroz es un regalo del Cielo que nos da alivio y consuelo!
Por eso te busco ahora que la tempestad arrecia nos auxilia la grandeza de tu amor ¡Santa Señora! Y en la angustia y el dolor nos una tu inmenso amor!
Por Ti la vida divina descendió de las alturas para darle a las criaturas redentora medicina así el caído en desgracia vuelva a la vida y la gracia.