El 8 de diciembre de 1854, en la presencia de 92 obispos, 54 arzobispos, 43 cardenales y una incontable multitud de fieles, el beato Pío IX definía como dogma de fe el gran privilegio de la Virgen: "La doctrina que enseña que la Bienaventurada …
Toda hermosura eres, María. Y la mancha original no está en ti. Tú eres la gloria de Jerusalén. Tú, la alegría de Israel. Tú eres el honor de nuestro pueblo. Tú eres la abogada de los pecadores. ¡Oh, Maria. Virgen prudentísima. Madre clementísima. Ruega por nosotros. Intercede por nosotros ante Nuestro Señor, Jesucristo. En tu concepción fuiste inmaculada. Ruega por nosotros al Padre cuyo Hijo diste a luz. Señora proteje mi oración. Y llegue a ti mi clamor. Amén.********