Evangelio Dominical - Domingo Tercero de Pascua - Ciclo B
isojom 21/04/2012 22:01:09
La gloria de Dios es inaccesible a nosotros los mortales. Algún destello de su grandeza se nos ha aproximado en la persona de su Hijo. Por algo la carta a los Hebreos lo llama "reflejo de su gloria, impronta de su ser" (Heb 3,1).

