
Declaramos, pronunciamos y definimos, que la doctrina que sostiene que la beatisíma Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y debe ser, por tanto, firme y constantemente creída por todos los fieles (Pto IX, Bula Ineffabilis Deus, 8-XII-1854