María Madre de Dios y Madre nuestra, pureza inigualable que alcanzó gracia antes los ojos de Dios, ejemplo de humildad y obediencia haz que poco a poco nuestros corazones se asemejen al tuyo. ¡Oh! María Reina del Universo, abogada nuestra, Amén.
Hoy retiro en Santa Elena, que el señor derrame toda su gracia en aquellos corazones que decidieron vivir este encuentro maravilloso con Dios. Bienvenidos Hermanos.
Linda carta, gracias por compartir esta experiencia y hacer reflexionar respecto del valor que debems darle al representante de Cristo en nuestra parroquia. Dios les bendiga.