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La norma contra la ley

La norma contra la ley

Alonso Gracián, el 17.06.18 a las 12:56 PM

«Toda ley tiene en la ley eterna su verdad primera y última» (Catecismo 1951).

«Las expresiones de la ley moral son diversas, y todas están coordinadas entre sí: la ley eterna, fuente en Dios de todas las leyes; la ley natural; la ley revelada, que comprende la Ley antigua y la Ley nueva o evangélica; finalmente, las leyes civiles y eclesiásticas.» (Catecismo 1952)

«Obligación e interpretación de la ley. Efecto formal de toda ley es su carácter obligatorio. El fundamento ontológico de esta obligación hay que buscarlo en la ley eterna, de la que todas las demás leyes no deben ser sino un reflejo y derivación.» (Antonio ROYO MARÍN O.P., Teología Moral para seglares, Tratado III, Capítulo I, Artículo 2)

1.- Las leyes civiles y eclesiásticas deben ajustarse a la ley moral, nunca contradecirla.

2.- La ley natural proporciona la base necesaria a la ley civil.

3.- Las leyes civiles no son independientes de la ley eterna.

4.- Las leyes civiles justas derivan de la ley eterna. Tienen en ella, como toda ley, su verdad primera y última.

5.- Con el exceso de normas convencionales se pretende llenar el vacío que ha dejado la extracción de la ley divina en la reflexión ética contemporánea. La sustitución positivista de la ley por la norma tiene como fin un nuevo orden voluntarista, de control, en que las reclamaciones y contrarreclamaciones, que diría Turgot, queden equilibradas.

* * *

6.- Los juristas católicos se encuentran en tal coyuntura que, o defienden la adhesión del Derecho al derecho natural y divino, o se precipitan en el agnosticismo jurídico.

7.- El estatalismo moderno rechaza la existencia de un Legislador divino. El Estado, como potencia absoluta, sustituye al Creador. Se convierte entonces en artífice de normas. Con ellas pretende regular reclamaciones y contrarreclamaciones, voluntades y contravoluntades. De esta manera, las pretensiones subjetivas se convierten en derechos personales, que son normativizados artificialmente en función de un orden pactado de relaciones.

8.- Toda ley civil (justa) es formativa, porque contribuye al conocimiento de la ley moral y a la vida social virtuosa.

9.- No son lo mismo legalidad y moralidad.

10.- El pensamiento clásico distingue la ley, como participación, razón y regla; de la norma, como tipo, ideal, convención, constitución, contrato u ordenamiento —artificial, consensuado o puramente convencional— de relaciones. No ha de hablarse, en definitiva, de la norma general, sino de la ley universal; ni de “norma eterna", sino de la ley eterna; ni de la “norma natural", sino de la ley natural.

David Glez Alonso Gracián