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Campana, triduo sacro y San José que oye

Campana, triduo sacro y San José que oye

Javier Olivera Ravasi, el 22.04.19 a las 5:19 PM

- ¿Y si le pide a San José, Padre? –me dijo un sacerdote amigo.

- Vamos… Yo también soy cura, le respondí, con un aire de cierta incredulidad…

- ¡No!¡En serio! San José no defrauda; ¡más cuando es para dar gloria a Dios!
- Bueno: con probar no pierdo nada (me dije para mis adentros).


Era el 16 de Marzo del corriente año, 2019 y faltaban sólo tres días para la solemnidad de San José. ¿Qué podía hacer entonces? Pues un triduo.

Pero esta vez fue distinto. No sé; había como una certeza interior de que el gran Patrono me concedería algo tan importante, trascendental y perennecomo es una campana de iglesia.

Y decidimos pedirlo en la capilla con mucha Fe.

- “San José: te pido en nombre de mi capilla” –dije arrodillado frente a muchos niños y jóvenes- que nos concedas la gracia de tener una campana para poder llamar a Misa, tocar a difuntos, expulsar demonios y rezar el Ángelus. Y sé que me la vas a conceder”.

Eso fue el 17 de Marzo, primer día del triduo.

Un día antes había publicado un post que pueden leer aquí

Y fue creer o reventar…

Al día siguiente, el 18 por la tarde, a eso de las 17 hs., recibo un mensaje de whatsapp; venía de un teléfono desconocido.

- Padre; me enteré que necesita una campana.

- Sip… -respondí.

- Yo podría ayudar.

- Ejemmm…, ¿sabe cuánto cuesta una campana? –pregunté con aire de que no sabía de lo que hablaba.
- No exactamente, pero quiero ayudar.


Y así fue nomás; en 24 hrs., un par de personas a quienes nunca había visto hicieron realidad la gracia pedida. Eso sí: alcanzó para la campana y nada más (la próxima vez pido también para la instalación…, porque dicen que San José es así: da ni más ni menos de lo que uno pide…).

Luego vendría la compra en la centenaria fábrica de campanas “Bellini”, en San Carlos, Santa Fé: única en su género por trayectoria y calidad.

Y vendría después el Jueves Santo, con la solemne bendición de Monseñor Baseotto, obispo emérito castrense, un hombre de Dios.

Y la campana repicó, para expulsar demonios, para dar gloria a Dios y para recordarnos que podrán matar a Dios, pero Dios no muere…

Venga entonces mi reconocimiento al gran San José que se alegra ahora con la Resurrección de su Hijo adoptivo que venció. Venció.

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi, SE