Clics259
es.news
1

De Burke y Brandmüller: un llamado necesario y obligatorio

Por RICCARDO CASCIOLI

No hay dudas que la “operación Verdad” a la que apelan los cardenales Burke y Brandmuller sería lo único necesario hoy; pero lo que sucedió en el 2002 debería servir de advertencia.


“Cándido, compasivo y comprometido en una reforma radical”; alfil de la “política de la ‘tolerancia cero’ respecto a los sacerdotes que molestan a niños menores”; finalmente, “un rostro público atrayente” para la Iglesia estadounidense; “en absoluto arañado por los escándalos sexuales”. Es difícil evitar hacerse alguna pregunta cuando se descubre que esta descripción se refiere al entonces cardenal Theodore E. McCarrick: es el Washington Post del 28 de abril del 2002, un largo artículo dedicado totalmente a él, “el hombre del momento en el Vaticano”, como recita el título.

Apenas había concluido el encuentro entre el papa Juan Pablo II y los cardenales estadounidenses, llamados a Roma justamente para discutir el escándalo de los abusos sexuales que estaban golpeando a la Iglesia estadounidense. McCarrick, nombrado cardenal el año anterior, es el verdadero líder del grupo. Uno queda impactado por la exaltación del personaje por parte de un diario que ciertamente no es sospechado de simpatías católicas, y por la fama que rodea al mismo McCarrick, o la intransigencia contra el pecado hecho persona. Y causa aún más efecto si se piensa que ya dos años antes había llegado al Vaticano el informe sobre los comportamientos inapropiados del entonces cardenal con sus seminaristas.

Esta experiencia es también una advertencia para la cumbre sobre los abusos sexuales que se inicia mañana, 21 de febrero, en el Vaticano. No son suficientes las chácharas, ni los lineamientos, ni la proclamación de la “tolerancia cero”. Es necesaria una radical “operación verdad”, que no consiste solamente en el hecho de sacar a la luz todos los hechos acaecidos y las responsabilidades, sino también en ir a la raíz de este terrible escándalo y captar su verdadero significado.

Providencial es entonces la carta de los cardenales Raymond L. Burke y Walter Brandmüller, que publicamos en estas páginas. Los dos sobrevivientes de los cuatro que firmaron los Dubia en el 2016 se ponen en continuidad precisamente con esa iniciativa, a la que el Papa nunca ha dado una respuesta. Y van directamente al corazón del asunto: “Se acusa al clericalismo por los abusos sexuales -escriben-, pero la responsabilidad primera y principal del clero no es el abuso del poder, sino el haberse alejado de la verdad del Evangelio. La negación, también pública, de la ley divina y natural, en las palabras y en los hechos, es la raíz del mal que corrompe determinados ambientes de la Iglesia”.

Justamente por este alejarse “de la verdad del Evangeliose derivan los comportamientos escandalosos, también “la plaga de la agenda homosexual”, fomentada por “redes organizadas y protegida por un clima de complicidad y silencio”.

Es un acercamiento muy lejano al del Papa Francisco y del Comité organizador de la Cumbre. Hemos escuchado el lunes, en la conferencia de prensa, lo que dijo el cardenal Blase Cupich: de la homosexualidad no se habla, no es una causa de los abusos; por eso todo el discurso permanecerá confinado a la violencia contra los menores, lo que en gran medida ha posibilitado que McCarrick quedara fuera de este encuentro. En cambio, lo que sucedió en el 2002 debería enseñar algo: en el fondo, la eminencia de entonces pudo sentirse tranquilo porque el encuentro se concentró en el tema de la pedofilia (que concierne a los niños pre púberes), mientras que él tenía pasión por los seminaristas.

De todos modos, la mala costumbre que está tomando esta cumbre hace todavía más obligatorio y necesario el llamado de los cardenales Burke y Brandmüller, que se dirigen directamente a los obispos que estarán presentes para que no callen y eleven la voz “para salvaguardar y proclamar la integridad de la doctrina de la Iglesia”.

Publicado originalmente en italiano el 20 de febrero de 2019 en: www.lanuovabq.it/it/da-bb-un-appell…

Traducción al español por: José Arturo Quarracino
A DEFENSA DE LA FE le gusta esto.