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CHISPAS DE LUZ – DIA 22 DE ENERO

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LO QUE NO SE PUEDE ENSEÑAR A lo largo de la vida aprendemos muchas cosas. Generalmente son cosas prácticas, útiles, necesarias para el diario vivir; pero muchas personas pasan toda la vida sin …More
LO QUE NO SE PUEDE ENSEÑAR
A lo largo de la vida aprendemos muchas cosas. Generalmente son cosas prácticas, útiles, necesarias para el diario vivir; pero muchas personas pasan toda la vida sin aprender lo que no se puede enseñar y aunque sepan mucho, son ignorantes totales.
Un campesino envió a su hijo a un maestro espiritual para que le formase en la ciencia y en la verdad. Después de algún tiempo, el chico volvió a casa y el padre le preguntó: ¿Has aprendido aquello que no se puede enseñar? El chico, confundido por la pregunta, le contestó: no. No me lo enseñaron. Regresa de nuevo al maestro, le dijo el padre, y pídele que te enseñe lo que no se puede enseñar.
El maestro, cuando supo el pedido que le hacía el joven, le dijo: No te lo enseñé porque no me lo pediste y porque no se puede enseñar. Sólo se puede indicar. Mira, continuó[S1] [S2] diciéndole el maestro. Toma estas cuatrocientas cabezas de ganado, llévalas al bosque profundo, donde nadie llega. Cuídalas en silencio y cuando lleguen a mil, vuelve a mí.
El muchacho partió, eligió el lugar y quedó en solitario apacentando el ganado. Se aburrió. Se desesperó. Se calmó. Se encontró. El silencio apagó las palabras y acalló el pensamiento. Entonces, su ser entero se sintió uno con la naturaleza, las plantas, el ganado, la vida. Aprendió lo que no se podía enseñar. Vio lo que no se podía leer. Sintió lo que no se podía expresar. Se olvidó de contar el ganado, de perseguir un fin, del por qué estaba allí.
Un día, los mugidos del ganado, le hicieron caer en la cuenta de que los animales no cabían en el valle. Eran muchos más de mil. Entonces sonrió al recordar la misión que lo había llevado allí. Reunió todo el ganado y lo pastoreó, sin prisas, hacia la morada del maestro. Cuando este lo vio, se inclinó ante él como saludo y reconocimiento porque había aprendido lo que no se puede enseñar.
Amigo: ¿Sabes lo que no se puede enseñar? Nada que verdaderamente merezca la pena puede ser enseñado. Sólo pueden crearse situaciones en las que uno aprenda consigo mismo y con Dios.