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Los Heraldos del Evangelio son raros

Los Heraldos del Evangelio son raros

Francisco José Delgado, el 15.10.19 a las 12:32 AM

Del tema del comisariamiento de los Heraldos del Evangelio se ha dicho ya casi todo. El P. Jorge se ha preguntado que, si los males de los Heraldos son tantos como para llegar a una medida tan severa como nombrar un comisario, ¿para cuándo se van a comisariar a los benedictinos de Montserrat, o a los jesuitas, o a los maristas? Todos ellos tienen casos muy graves con sentencias firmes, reconocimiento de los hechos y castigo de los implicados; pero en ningún caso se han intervenido congregaciones o comunidades, a pesar de que se supiera que en muchos de los casos las autoridades conocieran los hechos y no hicieran nada.

Yo quiero ir a un tema más de fondo, cuyo planteamiento puede comenzarse con una frase que empleaba hace unos días un artículo escrito por Daniel de Fernando (a quien desconozco) y publicada en el portal Infovaticana. La frase: «lo que parece raro es raro». En el artículo se citaba, al hilo de la actual intervención de la Santa Sede, el caso de algunos vídeos que salieron a relucir hace unos años. El contenido de dichos videos me pareció lamentable, y merecedor de una investigación seria, con depuración de las responsabilidades que pudiera haber. ¿Es la actual intervención consecuencia de lo que aparece en esos vídeos? Lo publicado por la Santa Sede parece indicar que no. Según declaran los Heraldos, y nadie ha dicho nada en contra, el asunto de los vídeos fue tratado y cerrado por las autoridades competentes. La situación actual respondería a la conclusión de una visita canónica realizada recientemente.

No voy a entrar más en el tema. Quien quiera informarse puede leer lo dicho por los Heraldos o la carta de un canonista publicado en el blog de Tossati. Y sólo puedo citar testimonios favorables a los Heraldos fundamentalmente porque no he encontrado nada reseñable en el sentido contrario.

Vuelvo pues, a la frase de marras «lo que parece raro es raro». No estoy en desacuerdo con la frase en sí, que además escucho repetir frecuentemente a un buen sacerdote y gran amigo, sino en el criterio que lleva a calificar algo como raro.

En primer lugar, habría que precisar qué significa «raro». En latín, rarus significa infrecuente, sin que esto tenga necesariamente ninguna connotación valorativa. De hecho, si se pretendiera valorar de alguna manera lo que se dice que es rarus, lo que se daría a entender es que es algo extraordinario, excepcional o sobresaliente. Es decir, que el que algo sea raro sería, ante todo, algo positivo. En el Diccionario de la Real Academia Española, lo único que podría tener un sentido negativo es la acepción de extravagante.

Sin embargo, en la frase que estamos examinando y en el uso más habitual la palabra «raro» se utiliza con una connotación negativa. De hecho, parece muy infrecuente que se utilice la palabra «raro» en sentido positivo. Por ejemplo, de alguien de grandes cualidades intelectuales será más fácil decir que tiene un intelecto poco común que decir que tiene un intelecto raro. Es más fácil encontrar palabras como «monstruo» o «fenómeno» en sentido positivo, pudiendo tener éstas ambos sentidos, que la palabra «raro».

¿De dónde viene entonces la carga negativa en esta palabra? Intentaré una explicación. El antónimo más común para «raro» suele ser «normal». Efectivamente, «normal» tiene también el significado de frecuente, pero en su origen etimológico hace referencia al vocablo latino norma, que, al igual que en castellano, significa norma, ley, regla. Aunque es fácil inferir que se puede usar «anormal» como sinónimo de «raro», etimológicamente lo «anormal» significaría algo que se sale de la norma o de la ley, lo que fácilmente tiene un sentido negativo.

En resumen, utilizamos raro para referirnos a algo infrecuente, pero le asignamos el mismo sentido de anormal, que significa que algo está fuera del orden que debería tener. Es fácil ver que esta confusión, además de manifestar algo muy propio de la lamentable cultura contemporánea (tan amante de lo mediocre), tiene consecuencias desastrosas.

Querer que las cosas sean normales es algo bueno, porque significa querer que las cosas sean conforme a la norma. Pero esta idea, reinterpretada conforme al espíritu de nuestra época, significaría más bien que se debe querer que las cosas sean según lo son en la mayoría de los casos, aunque pudiera darse que esa mayoría de los casos fuera «anormal», es decir, fuera de la norma.

Es muy fácil poner ejemplos de esto. Hoy debería considerarse normal el divorcio, porque lo más frecuente en nuestra sociedad es que las familias se rompan; que un país acepte el aborto es normal, porque la mayoría lo hacen; todavía no es normal que se acepte el gaymonio, pero tiempo al tiempo. Y así sucesivamente. Sin embargo, todas estas cosas están claramente fuera de la norma que es la ley natural.

Y en la Iglesia, la cosa es exactamente igual. Y vamos a los Heraldos del Evangelio. Lo primero que llama de la atención de ellos es la estética. Usan un hábito de estilo militar, intencionalmente llamativo. Cuando alguien comenta esta forma de vestir, lo más habitual es que se diga: «es que llevan un hábito muy raro». Veamos, el Código de Derecho Canónico dice que «los religiosos deben llevar el hábito de su instituto, hecho de acuerdo con la norma del derecho propio, como signo de su consagración y testimonio de pobreza». ¿Es el hábito de los Heraldos de acuerdo con la norma de derecho propio? Sí. Pues entonces el hábito de los Heraldos y el uso que hacen del mismo es normal, es decir, conforme a la norma. Y a la vez, es raro, porque lo habitual hoy es que se dé la anormalidad de que los miembros de muchos institutos religiosos no usen el hábito, así como es habitual la anormalidad de que muchos sacerdotes no usen el traje eclesiástico al que están obligados.

Por tanto, es cierto lo que dice la frase. Los Heraldos del Evangelio parecen raros, y en efecto lo son. Y son raros porque en el lamentable panorama eclesial que vivimos son claramente excepcionales.

Efectivamente, es raro que en la Iglesia de hoy haya una congregación religiosa que tenga como nota distintiva la ortodoxia, el cuidado de la liturgia, la abundancia de vocaciones y el testimonio explícito del Evangelio en el mundo. Lo normal parece ser defender el sacerdocio femenino (como vemos hacer a algunos obispos en el sínodo), ciscarse en cualquier norma litúrgica, tener los seminarios y noviciados vacíos, y mezclarse con el entorno para no llamar la atención. Sin embargo, si vamos a las normas, resulta que los que las cumplen (al menos en las cosas que estoy señalando, en otras no puedo saberlo) son los Heraldos.

En definitiva, los Heraldos del Evangelio son raros, como es raro el P. Santiago Cantera, prior del Valle de los Caídos, o son raros los obispos que defienden valientemente el sacerdocio católico en Roma. También eran raros los Franciscanos de la Inmaculada, la Fraternidad de los Santos Apóstoles o las Hermanitas de María, Madre del Redentor. Más aún, son raros los que ponen su fe en Cristo como centro de su vida, los que dedican tiempo y energía al servicio de los demás, los que son capaces de perdonar y amar a sus enemigos. Era raro el leproso que, viéndose limpio, volvió a postrarse agradecido a los pies de Jesucristo, mientras la mayoría no agradecieron al que había sido el autor de su salvación.

Y, siendo eso así, hay que insistir que aquellos clérigos que se dedican con empeño a destruir la fe de la Iglesia, las religiosas que, como Sor Lucía Caram, abrazan cualquier causa ideológica que pueda darle notoriedad pública, los pseudoperiodistas anticatólicos financiados por instituciones católicas, etc. no son normales, por más frecuentes que sean.
Hoy en día todo lo que huela a demasiado cristiano y católico lo quieren borrar del mapa porque el Vaticano y su séquito anhelan tener lo que han perdido!
jamacor
Si se lee el artículo entero, se puede entender su titular.
Soley
Los que se preguntan "quién soy yo para juzgar a los que están buscando al Señor" en el encubrimiento de la pedofilia y la sodomía (según acusa Viganó), en la indiferencia contra los derechos del niño a la vida y a tener papá y mamá, en el fomento de pobreza de la Iglesia más que su expansión, en "la acción preferencial por los pobres" más que por los niños, en la agitación del calentamiento …More
Los que se preguntan "quién soy yo para juzgar a los que están buscando al Señor" en el encubrimiento de la pedofilia y la sodomía (según acusa Viganó), en la indiferencia contra los derechos del niño a la vida y a tener papá y mamá, en el fomento de pobreza de la Iglesia más que su expansión, en "la acción preferencial por los pobres" más que por los niños, en la agitación del calentamiento global más que la buena nueva, en dejar en entre dicho la divinidad del Redentor más que la bondad de sus enemigos, etc. etc. etc. hoy están dando a entender que no son los únicos que "están buscando al Señor".
Soley
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malemp
Los Heraldos han sido fundados por Plineo Correa de Olivera como la FTP que organiza la RESISTENCIA en ROMA con Schneider -De Mattei - Michael Matt - etcetc
por eso van a tratar de cerrarles ademas de que son muy MARIANOS
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Los Heraldos NO fueron fundados por el Prof. Plinio Correa de Oliveira sino por Joao Clá Diaz y NO son los mismos que están en Roma resistiendo, los heraldos están intervenidos y se entregaron desde su fundación al Novus Ordo y el modernismo. Quienes siguen fieles son IPCO y las entidades hermanas de TFP.
malemp
Diego Duque si lo se tambien se que DIAZ traiciono a Oliveira porque el queria una orden como la FSSPX y el fue a entregarse a JUAN PABLO II que los suavizo con la misa de PABLO VI ...entiendo pero CORREA fue fundamental lo que pasa tienen miedo de decirlo porque le pesan las comodidades
Es así. Lo que pasa es que en su comentario daba a entender que los mezclaba. Es verdad lo que dice sobre el Dr. Plinio. Yo mismo soy seguidor de su obra. Dios le guarde.
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malemp
A Plinio lo traicionaron y tambien a los catolicos porque si no tendriamos otra fuente de MISA TRADICIONAL hoy solo la FSSPX y FSSP
Los persiguen por no adorar a la Pachamama.... pero ya más en serio, son estrictos, disciplinados, evangelizan, ayudan, no se desvían de las escrituras ni del catecismo... todo lo que ahora está mal visto. Y ahora que hasta en el sínodo los participantes se quitan hasta el alzacuellos, estos van de uniforme... Sería un gran escándalo si Francisco les diera de "su misericordia", pues su labor es …More
Los persiguen por no adorar a la Pachamama.... pero ya más en serio, son estrictos, disciplinados, evangelizan, ayudan, no se desvían de las escrituras ni del catecismo... todo lo que ahora está mal visto. Y ahora que hasta en el sínodo los participantes se quitan hasta el alzacuellos, estos van de uniforme... Sería un gran escándalo si Francisco les diera de "su misericordia", pues su labor es impresionante, sobretodo en sus colegios realmente católicos...
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kalebrio
son los mejores
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