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Hoy la Iglesia evangeliza, enseña, cura y es perseguida

jamacor
31.05.13 Hoy la Iglesia evangeliza, enseña, cura y es perseguida A las 11:41 AM, por Bruno Categorías : General Traduzco hoy para el blog el discurso pronunciado por el Arzobispo Silvano Maria …More
31.05.13
Hoy la Iglesia evangeliza, enseña, cura y es perseguida
A las 11:41 AM, por Bruno
Categorías : General

Traduzco hoy para el blog el discurso pronunciado por el Arzobispo Silvano Maria Tomasi, como representante permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas. El discurso fue pronunciado el lunes pasado en Génova, en el marco del Diálogo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU con el Alto Comisionado para los Derechos Humanos.
El discurso es breve, pero incluye unas cifras interesantísimas, sobre el número de cristianos que mueren por su fe cada año (una cifra enorme) y sobre el número de hospitales, centros de enseñanza e instituciones caritativas de la Iglesia en el mundo (otra cifra enorme). Después de presentar todo eso, el Arzobispo se queja de la discriminación de los cristianos en tantos países, incluidos los europeos, y me ha recordado las palabras de Jesús: “¿Por cuál de estas buenas obras queréis matarme?”
Merece la pena leerlo.

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Señor Presidente:
Las graves vulneraciones del derecho a la libertad de religión en general, la reciente y persistente discriminación y los ataques sistemáticos infligidos a algunas comunidades cristianas en particular, afectan profundamente a la Santa Sede y a muchos gobiernos democráticos cuya población ostenta diversas tradiciones religiosas y culturales. Algunas investigaciones fiables han llegado a la sorprendente conclusión de que puede estimarse que más de 100.000 cristianos son asesinados violentamente en relación con su fe cada año. Otros cristianos y otros creyentes sufren emigraciones forzosas, la destrucción de sus lugares de culto, violaciones y el secuestro de sus dirigentes (como sucedió recientemente en el caso de los Obispos Yohanna Ibrahim y Boulos Yaziji, en Alepo, Siria).
Varios de estos actos han sido perpetrados en lugares de Oriente Medio, África y Asia, como fruto del fanatismo, la intolerancia, el terrorismo y algunas leyes excluyentes. Además, en algunospaíses occidentales en los que la presencia cristiana ha constituido históricamente parte integral de la sociedad, surge una tendencia que tiende a marginar el cristianismo de la vida pública, a ignorar las contribuciones históricas y sociales de las comunidades de tipo religioso e incluso a restringir su capacidad de llevar labores sociales y caritativas.
Sr. Presidente, el Consejo de Derechos Humanos ha reconocido que “la religión, la espiritualidad y las creencias pueden contribuir a la promoción de la inherente dignidad y del valor de las personas”. La religión cristiana, como otras comunidades de tipo religioso, está “al servicio del verdadero bien de la humanidad”. De hecho, “las comunidades cristianas, con su patrimonio de valores y principios, han contribuido mucho a hacer que los individuos y los pueblos sean conscientes de su identidad y su dignidad”.
En este sentido, puede ser útil que la delegación de la Santa Sede recuerde algunos datos pertinentes sobre los servicios prestados actualmente a la familia humana en todo el mundo por la Iglesia Católica, sin distinción de religión o raza. En el campo de la educación, dirige 70.544 jardines de infancia, con 6.478.627 alumnos, 92.847 escuelas primarias con 31.151.170 alumnos y 43.591 escuelas secundarias con 17.793.559 alumnos. La Iglesia también enseña a 2.304.171 alumnos de enseñanza secundaria, y a 3.338.455 estudiantes universitarios. Los centros sanitarios y caritativos en todo el mundo de la Iglesia son: 5.305 hospitales, 18.179 dispensarios, 547 leproserías, 17.223 hogares para ancianos o enfermos crónicos o personas con discapacidad, 9.882 orfanatos, 11.379 guarderías, 15.327 centros de asesoramiento matrimonial, 34.331 centros de rehabilitación social y otras 9.391 instituciones de otros tipos de beneficencia. A estos datos sobre la actividad de acción social, hay que añadir los servicios de asistencia en los campos de refugiados y en favor de personas desplazadas en el interior de sus propios países, así como el acompañamiento de estas personas desarraigadas. Estos servicios ciertamente no deberían dar lugar a la discriminación contra los cristianos.
Permítame también, Sr. Presidente, felicitar a las delegaciones, como la de Italia, que tomaron la palabra para expresar su defensa de la libertad religiosa en general y de los cristianos en particular, ya que los mismos han sido víctimas de vulneraciones de derechos humanos, y dar la bienvenida a la postura del Primer Ministro de Bangladesh relativa a la introducción de la ley anti-blasfemia en su país. En conclusión, conviene citar las palabras del Papa Francisco respecto a la celebración del 17º Centenario del Edicto de Milán, que abrió el camino a la libertad religiosa, deseando que “… las autoridades civiles respeten en todas partes el derecho a expresar públicamente la propia fe y acepten sin perjuicios la contribución que el cristianismo sigue ofreciendo a la cultura y la sociedad de nuestro tiempo “.