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Talabartería en Lagos de Moreno

Méxicodesconocido Despertar en una finca del siglo xvi, ponerme el sombrero y las botas, y subir al lomo de un caballo para recorrer algunas de las propiedades más interesantes de Jalisco. No es un …More
Méxicodesconocido Despertar en una finca del siglo xvi, ponerme el sombrero y las botas, y subir al lomo de un caballo para recorrer algunas de las propiedades más interesantes de Jalisco. No es un sueño. Hacienda Sepúlveda es la puerta de entrada a un mundo de naturaleza, tradición y cultura gracias a las cabalgatas y, de pasadita, un remanso de confort, lujo y tradición.

Montar a caballo es una gran vivencia y también una enorme responsabilidad. Si tu resistencia física es poca o no tienes experiencia, te recomiendo que te quedes en Sepúlveda y cabalgues ahí mismo bajo supervisión, o abordes una calesita. Andar a caballo entre las haciendas y algunas de las actividades que se realizan dentro de las mismas requiere de un manejo a nivel intermedio.

Comienza el recorrido en el hotel de lujo Hacienda Sepúlveda, al que por las tardes regreso para relajarme después de los trayectos. Su casco histórico data del siglo xvii, las instalaciones guardan los recuerdos de aquella época.

De ahí, llegamos a la Hacienda San Cirilo, donde Jorge Serrano Zermeño, exvaquero de Wyoming, y su esposa Lena Kissling, campeona mundial de carrera de barriles, nos llevan a conocer los escarpados terrenos alrededor de su predio, además de mostrarnos la doma natural, que usa lenguaje corporal sin castigo. Esta técnica, conocida en Estados Unidos como horse whispering (susurrando al caballo), data de la época de Alejandro Magno.

Ahí también vi a Jorge elaborar delicadas navajas y piezas de talabartería que incluso personaliza para llevar a casa un recuerdo único. No fue mi caso, pero si te hospedas aquí, la cocina de Lena es deliciosa. Hay quienes deciden quedarse hasta por una semana gracias a la experiencia de aprendizaje, la camaradería de la pareja y el contacto con la naturaleza.

Después de cabalgar a través de la imponente Sierra de Comanja, llegamos a Comanja de Corona, un pueblito perdido en el tiempo en el que se encuentra Hacienda La Ferrería, fundada entre los siglos xv y xvii.

Sus construcciones de cantera de más de cinco metros de altura con techos de dos aguas pertenecieron a la hacienda de los Rincón Gallardo en la colonia española, es patrimonio histórico de la humanidad.

Además de ser una locación muy solicitada para bodas y otro tipo de eventos, tiene tirolesa, zona de escalar, amazing race (laberinto), parque aéreo, un lago para practicar kayak, zona de fogata y hospedaje.
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