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Pero Don José Fernando, no es ésa la verdad católica

D. José Fernando Rey Ballesteros escribió ayer un artículo muy interesante sobre los Pastores y los fieles, titulado “No toquéis a mis ungidos”. Sensatamente, D. José Fernando está preocupado por la desobediencia generalizada hacia el magisterio y quiere remediarla. Su tesis fundamental es que no se debe criticar nunca públicamente a sacerdo…More
Pero Don José Fernando, no es ésa la verdad católica

D. José Fernando Rey Ballesteros escribió ayer un artículo muy interesante sobre los Pastores y los fieles, titulado “No toquéis a mis ungidos”. Sensatamente, D. José Fernando está preocupado por la desobediencia generalizada hacia el magisterio y quiere remediarla. Su tesis fundamental es que no se debe criticar nunca públicamente a sacerdotes ni obispos: “Aún en el caso de que un pastor hubiese pecado gravemente o hubiese errado en materia fundamental, sólo su superior, en uso de su autoridad, puede juzgarlo y reprenderlo pública o privadamente, edificando así al resto del rebaño”.

Es, ciertamente, una tesis bienintencionada y, como decía, intenta responder a una situación actual en la que la autoridad eclesial está muy debilitada. Sin embargo, no es eso lo que enseñan ni la Escritura, ni el Magisterio, ni la Tradición ni el sentido común. Vamos a ir examinando poco a poco la cuestión y las razones que da D. José Fernando.

El preámbulo de la argumentación está basado en que los sacerdotes son “personas sagradas”. Es decir, consagradas a Dios, ungidos del Señor. En ese sentido, la crítica a las acciones u opiniones de los sacerdotes sería una manifestación de la pérdida del sentido de lo sagrado propio de nuestra época. No se puede olvidar, sin embargo, que cuando un ministro sagrado de Cristo habla o actúa contra la fe y la disciplina de la Iglesia no habla “en cuento ministro sagrado”, porque en esas palabras o acciones ha profanado su sacralidad personal.

Continúa afirmando D. José Fernando de los sacerdotes que, “cuando proclaman la enseñanza, son ‘Cristo Maestro’ presente en medio de sus ovejas. Su palabra debe recibirse como venida del Cielo, y a ellos se les debe escuchar como a ángeles de Dios”. Me ha gustado la bella imagen de escuchar a los sacerdotes como a ángeles o mensajeros de Dios, pero ¿quiere eso decir que tengamos que aceptar cualquier cosa que digan? Escuchemos a San Pablo: “Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema” (Gal 1,8). Es difícil ser más claro. Por mucho que los sacerdotes sean “como ángeles de Dios”, si proclaman algo contrario al Evangelio, los fieles deben rechazarlos (y no olvidemos que el anatema era, por su propia naturaleza, algo público).

A lo largo del artículo, se hace una pequeña trampa diciendo todo el tiempo que no se debe “juzgar” a los sacerdotes. Por ejemplo: “cuando las ovejas se atribuyen la potestad de juzgar al pastor, a sí mismas se condenan a morir de hambre, porque se han quedado sin maestros”. La trampa consiste en usar la palabra “juicio”, que tiene evidentes connotaciones negativas para los cristianos, ya que Cristo nos prohibió juzgar. Pero algo muy diferente es el discernimiento cristiano, que lejos de estar prohibido es un deber para nosotros. Dice San Pablo: “Examinadlo todo y quedaos con lo bueno” (1Ts 5,21). Ese discernimiento a la luz de la fe y de la enseñanza de la Iglesia lo incluye todo, también lo que digan y hagan los sacerdotes e incluso los obispos.

Sin pretenderlo, por supuesto, D. José Fernando, por el deseo de defender a los sacerdotes, llega a hacer pagar a justos por pecadores: “Cuando una oveja pone en evidencia, ante las demás, los pecados del pastor, causa en el rebaño una herida difícilmente reparable”. Sinceramente, esta frase me parece sumamente desacertada. Quien causa una herida en ese caso es, ante todo, el pastor que peca contra la fe o tiene una conducta escandalosa. Si un presbítero proclama públicamente una doctrina que no es la de la Iglesia, con sus palabras o con sus actos, está rompiendo la unidad del rebaño que es la Iglesia. Acusar de herir a la Iglesia al pobre seglar que se niega a aceptar esa doctrina errónea o esa conducta escandalosa es totalmente injusto.

Apelando a su propia experiencia, D. José Fernando nos dice: “Soy sacerdote, y jamás he escrito contra un hermano mío”. Como es lógico, me parece muy bien, pero lo que ya no me parece bien es que esa actitud se intente proponer como norma universal. No fue ésa la forma de actuar de San Jerónimo, San Agustín, San Atanasio, San Cirilo, San Ireneo o incontables otros santos que criticaron a sacerdotes y obispos que se apartaron de la enseñanza de la Iglesia. Y el mismo Santo Tomás de Aquino lo dejó muy claro, diciendo que “en el caso de que amenazare un peligro para la fe, los superiores deberían ser reprendidos incluso públicamente por sus súbditos” (S. Th., II-II, 33, 4). La experiencia de D. José Fernando, convertida en norma universal, convertiría a estos santos y muchos otros en malvados, lo cual es un indicio de que su tesis cojea por algún lado.

Sigue hablando el artículo de los males de juzgar o criticar públicamente lo que afirmen sacerdotes u obispos y pregunta, retóricamente: “¿No han comenzado así todas las herejías, y todos los cismas?” No. De hecho, la inmensa mayoría de las herejías y los cismas han comenzado, precisamente, por sacerdotes y obispos que se han separado de la doctrina de la Iglesia. Y, al no haber encontrado una resistencia suficiente en defensores de la Fe, ya fueran obispos, sacerdotes o laicos, obtuvieron seguidores que, en lugar de discernir lo que decían esos sacerdotes u obispos heréticos o cismáticos a la luz de la doctrina de la Iglesia, los siguieron sin rechistar. ¿Debían los fieles seguir a Nestorio, Arrio, Lutero, Apolinar, Prisciliano, Tertuliano o John Knox, sólo por el hecho de que todos ellos eran personas sagradas, clérigos o incluso obispos o Patriarcas? Al contrario, su deber era denunciarlos públicamente como lo que eran, herejes y cismáticos que se habían apartado de la doctrina y la comunión de la Iglesia. Y, en muchos casos, así lo hicieron.

No acierta D. José Fernando con los ejemplos bíblicos que recoge en su artículo. Cita, por ejemplo, la ocasión en la que Pablo reprendió a Pedro por judaizar y dice que lo hizo “personalmente” y que “jamás escribió a sus discípulos una sola línea que les hiciese desconfiar del Pontífice”. Sin embargo, no es eso lo que dice el texto bíblico. Precisamente, la Carta a los Gálatas lo dice muy claramente. San Pablo reprendió en público a San Pedro (que, además, era su superior jerárquico, como él mismo reconoce): “dije a Cefas en presencia de todos…” (Gal 2,14). ¿Por qué públicamente? Porque su conducta había sido públicamente escandalosa y estaba extraviando a los fieles. En cuanto a lo de que San Pablo no escribió a sus discípulos… supongo que todos hemos leído la propia Carta a los Gálatas en las que se cuenta, con un juicio durísimo, cómo Pedro judaizaba.

Hemos visto ya varios argumentos de la Escritura, la Tradición y el sentido común. Veamos qué dice la Iglesia. Podríamos citar muchos textos, pero, como el tema es si existe o no un derecho a la crítica pública en la Iglesia, nos centraremos en el Código de Derecho Canónico (aunque, por supuesto, lo mismo afirman muchos otros documentos).

En primer lugar, ¿qué obediencia es la que se debe a los pastores? Dice el Código de Derecho Canónico 212 § 1 que, “los fieles […] están obligados a seguir, por obediencia cristiana, todo aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, declaran como maestros de la fe o establecen como rectores de la Iglesia”. Esta frase es muy importante para el asunto que tratamos.

Según lo que dice ese canon, es totalmente necesario un discernimiento (o un juicio) que indique cuándo los sacerdotes y obispos hablan como maestros de la fe y cuándo no. Porque sólo debe obedecérseles en el primer caso. Y el Código nos explica muy bien cuál es el criterio a tener en cuenta, ya que “las funciones de enseñar y regir […] por su misma naturaleza, sólo pueden ser ejercidas en comunión jerárquica con la cabeza y con los miembros del Colegio [episcopal]” (CIC 375 § 2). Por lo tanto, cuando un sacerdote o un obispo se separan en sus afirmaciones de la comunión de fe de la Iglesia, no hablan como maestros de fe. No es cierto, pues, lo que da a entender D. José Fernando de que un sacerdote habla siempre como maestro de la fe y, por lo tanto, un fiel no debe criticar lo que dice. Si contradice la fe de la Iglesia, no está hablando como maestro de la fe, no habla “in nomine Christi”, y lo que dice es susceptible de crítica, porque profana el ministerio sagrado de la Palabra.

Lo mismo podríamos decir de lo referente a los obispos y presbíteros en cuanto que rigen la Iglesia, es decir, cuando mandan aquello que entra dentro del ámbito de su autoridad. Cuando los pastores sagrados rigen al pueblo cristiano contrariando patentemente la disciplina de la iglesia no gobiernan “en nombre de Cristo”, y no deben ser obedecidos, sino resistidos, y en ocasiones denunciados, sobre todo cuando causan grave escándalo y daño al pueblo cristiano.

¿Puede ser pública la crítica? Vamos de nuevo al Código. En el canon 212 § 3 se dice que los fieles “tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles…” Por lo tanto, no es cierto que los comentarios o críticas se puedan hacer únicamente al sacerdote en cuestión o a sus superiores, sino que se pueden manifestar a los Pastores en general y también a los demás fieles. Es decir, se puede hacer públicamente. Y esa crítica pública puede incluso ser un deber.

¿Cuáles son los límites? El mismo canon nos lo dice: “…salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas”. El Concilio Vaticano II añade otra condición, además de la reverencia: la “caridad hacia aquellos que, por razón de su sagrado ministerio, personifican a Cristo” (Lumen Gentium 37). Algo parecido dijo Pío XII, hablando de la existencia de una verdadera “opinión pública” dentro de la Iglesia y del papel de los medios católicos de comunicación en su formación: “el publicista católico sabrá evitar tanto un servilismo mudo como una crítica descontrolada” (Discurso del 17.02.1950). Esta frase implica que la “mudez” de no criticar nunca es, en realidad, un “servilismo” rechazable y también que es posible la crítica pública siempre que no sea descontrolada.

Estos límites son los que aseguran que no se cumplan las terribles predicciones de D. José Fernando cuando se critica la forma de actuar o las afirmaciones de los pastores. Y, además, marcan la diferencia entre el periodismo católico y el que no lo es. La integridad de la fe y de las costumbres implica que, entre católicos, no es posible la crítica contra el verdadero magisterio sino que, como dice D. José Fernando, la actitud adecuada es la humildad del que aprende. La utilidad común y la dignidad de las personas indican que no es lícito publicar los pecados de una persona (sea o no sacerdote) sin una razón grave para ello. Una razón grave puede ser, por ejemplo, que esos pecados o herejías resulten públicamente escandalosos o se intenten presentar como algo bueno y correcto a los ojos de los fieles. Finalmente, la reverencia y la caridad a los Pastores deben estar siempre presente en las críticas públicas de un católico, porque la indignación o el hecho de ser periodista no eximen a un católico del necesario respeto y amor por sus pastores que exige el cuarto mandamiento.

En consecuencia, todos los fieles de la Iglesia están obligados a obedecer la enseñanza de la Iglesia, cuando la proclaman los pastores. También deben obedecer lo que estos pastores decidan en cuestiones disciplinarias, según la autoridad de cada uno. Sin embargo, los laicos y aun más los obispos y presbíteros pueden y, en ocasiones, deben criticar las acciones y opiniones de sacerdotes y obispos, ya sea en materias dejadas a la libre discusión de los cristianos o en aquello en lo que los sacerdotes y obispos se aparten públicamente de lo que enseña o manda la Iglesia. Y todo esto es especialmente cierto para los católicos que escriben en medios de comunicación, porque así lo requiere su misión particular.

No dudo que D. José Fernando dice lo que dice porque es una buena persona y porque sinceramente le apena que muchos desobedezcan a la Iglesia. Es muy cierto que, en nuestra época y para nuestra desgracia, hay poca obediencia en la Iglesia y poco aprovechamiento de sus enseñanzas. Sin embargo, el error no se combate con un error contrario, ni tampoco con el silencio, sino con la verdad. Y, cuando el error es público y manifiesto, también debe serlo la defensa de la verdad.

Para terminar, quiero aplicar todo lo anterior a este artículo. Creo sinceramente, en la presencia del Señor, que yo, que soy un laico, escribiendo este artículo en el que, con válidos argumentos de razón y de fe, hago crítica negativa de la enseñanza de un sacerdote (de un excelente sacerdote), no estoy perjudicando a la Iglesia, sino defendiéndola de una doctrina que considero contraria a la Escritura, la Tradición y el Magisterio apostólico.

Tomado del Blog “Espada de Doble Filo”

De Bruno Moreno.
analaurajimenezgonzalez
DIOS MÍO PERDONAME POR NO PEDIR DIARIAMENTE POR TUS SACERDOTES QUE FUERON LLAMADOS, PERO TIENEN DEBILIDADES, PERNONAME PORQUE NO ME OFREZCO POR TUS SACERDOTES A PESAR DE SUS CAÍDAS, ELLOS NOS SOTIENEN EN TU PALABRA, ELLOS SON LOS UNICOS QUE PUEDEN CONSAGRAR, TE PIDO POR TODOS LOS SACERDOTES DEL MUNDO ENTERO, POR SUS DEBILIDADES PORQUE YO TAMBIEN …More
DIOS MÍO PERDONAME POR NO PEDIR DIARIAMENTE POR TUS SACERDOTES QUE FUERON LLAMADOS, PERO TIENEN DEBILIDADES, PERNONAME PORQUE NO ME OFREZCO POR TUS SACERDOTES A PESAR DE SUS CAÍDAS, ELLOS NOS SOTIENEN EN TU PALABRA, ELLOS SON LOS UNICOS QUE PUEDEN CONSAGRAR, TE PIDO POR TODOS LOS SACERDOTES DEL MUNDO ENTERO, POR SUS DEBILIDADES PORQUE YO TAMBIEN SOY DEBIL Y TU ME PERDONAS A TRAVEZ DE ELLOS, NO LOS JUZGUEMOS AYUDEMOSLES A SER FUERTEA EN MOMENTOS DIFÍCILES CON LA ORACIÓN UNIDOS A JESÚS PODEMOS PROTEJERLOS. DIOS MÍO DANOS SACERDOTES SANTOS TE LO PIDO POR LA INMACULADA VIRGEN DE GUADALUPE. TOMA TODO LO QUE TENGO PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS SACERDOTALES.
De los santos
Estoy totalmente de acuerdo con Josefina, la verdad si deben quitarlo y hagamos mas Oracion.. BENDICIONES!!! 🤫
lcuva
Esperemos que va a pasar con este obispo, lo trataran igual que a Mons. Lefevbre que fue excomulgado por defender la Tradición de la Iglesia Catolica? ó como sucedio recientemente con el OBISPO de Alcala de Henares Mons. Juan Antonio Reig Plá que fue duramente atacado por decir la verdad ó lo defenderán los masones-modernistas?

Hay que estar atentos para tener una opinión de lo que pasa con la …More
Esperemos que va a pasar con este obispo, lo trataran igual que a Mons. Lefevbre que fue excomulgado por defender la Tradición de la Iglesia Catolica? ó como sucedio recientemente con el OBISPO de Alcala de Henares Mons. Juan Antonio Reig Plá que fue duramente atacado por decir la verdad ó lo defenderán los masones-modernistas?

Hay que estar atentos para tener una opinión de lo que pasa con la jerarquia de la Iglesia y ver quien esta en contra y quien a favor.

😡 😡 😡 🤬 🤬 🤬
48josefina
Denuncio que en esta web se exiban vídeos de esta temática.
Por qué permiten hacer publicidad a una cadena televisiva que gesta el demonio?
Retirénlo por favor.
Sabemos que estos sucesos son dia a día. Pero, por qué hablar de ellos. Acaso se nos olvida los miles de sacerdotes misioneros o miles de sacerdotes que pertenecen a las distintas parroquias de la Iglesia y están llevando a cabo una …More
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Sabemos que estos sucesos son dia a día. Pero, por qué hablar de ellos. Acaso se nos olvida los miles de sacerdotes misioneros o miles de sacerdotes que pertenecen a las distintas parroquias de la Iglesia y están llevando a cabo una labor apostólica ejemplar.
Siempre hago la misma comparación: Por las carreteras del cielo, viajan diariamente miles de aviones y nadie dice nada, siguen cada uno su ruta marcad, pero un día un avión sufre un accidente áreeo. Todos los medios de comunicación hablado de él. Por qué expandir la noticia de la caída de un sacerdote. Por qué no hablamos de los que siguen la ruta y no caen.
Oremos por los que son tentados.
keestijm
Hace ya 50 años en Garabandal, España, la Santísima Virgen advirtió sobre las actitudes de los Cardenales, Obispos y Sacerdotes que se habrían de descarriar haciendo un gran daño a la Iglesia, por tanto pidió en aquel entonces mucha oración y penitencia por ellos, pero es algo que se veía venir tarde o temprano, es mejor que queden pocos pero Limpios para no ser motivo de escándalo, y no seguir …More
Hace ya 50 años en Garabandal, España, la Santísima Virgen advirtió sobre las actitudes de los Cardenales, Obispos y Sacerdotes que se habrían de descarriar haciendo un gran daño a la Iglesia, por tanto pidió en aquel entonces mucha oración y penitencia por ellos, pero es algo que se veía venir tarde o temprano, es mejor que queden pocos pero Limpios para no ser motivo de escándalo, y no seguir dañando a la Iglesia, no dejemos de rezar por los que están constantemente siendo tentados por el gran tentador. ✍️ 👌 👌 👌
javierdariocarbone
aprovechan para atacar el celibato... cómo se nota que el celibato es de Dios y santo. el mundo...... 👍
malemp
por favor que El Card.BERGOGLIO SE HAGA CARGO Y LO SEPARE DE TODOS LOS CARGOS 🤐 😡