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DOMINGO la Ascensión de JESÚS 2020

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Día 24 VII Domingo de Pascua. La Ascensión del Señor San Mateo, que se extiende más que los otros evangelistas narrando otros momentos de la vida pública del Señor, incluso la infancia y los …More
Día 24 VII Domingo de Pascua. La Ascensión del Señor San Mateo, que se extiende más que los otros evangelistas narrando otros momentos de la vida pública del Señor, incluso la infancia y los antecedentes del Mesías, es, sin embargo, muy escueto cuando se refiere a lo sucedido después de la Resurrección. Pero nos transmite, en todo caso, unas palabras decisivas de Jesús a sus Apóstoles, con las que hace herederos de su misión y su gracia a todos los pueblos que serán evangelizados. Haced discípulos a todos los pueblos, dice a los que le escuchaban. Con lo que les otorga el poder de llamar a otros para que sean también evangelizadores en su nombre. Y, Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Afirmando así, de otro modo, su misteriosa presencia –su inhabitación– en cada discípulo, además de garantizar para siempre la eficacia de los que trabajen en su nombre. El Evangelista inmediatamente antes de estas palabras, con las que concluye su Evangelio, reconoce la falta de fe de algunos de esos discípulos escogidos por el Señor. Incluso en el último momento, cuando podríamos pensar que la obra del Señor con ellos estaba ya cumplida, sus apóstoles se muestran inseguros como tantas veces. Es evidente que la Redención no podrá apoyarse sin más en hombres así. Entre otras virtudes, Jesús pedía a sus discípulos fe. Era mucho lo que esperaba de ellos. Era considerable el cambio que debían dar al mundo de la época y, a prtir de ellos, la transformación que estaba por realizarse hasta el fin de los tiempos. Tanto esperaba de ellos y tan grande era el cambio anunciado que a cualquiera le parecía imposible. Pero Jesús es el Hijo de Dios y viene a establecer un modo divino de proceder en el mundo, totalmente nuevo, insólito hasta entonces. Pero lo que sería desproporcionado para la capacidad humana resulta normal para Dios. Es una afirmación constante del Evangelio: Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. Así responde, por ejemplo, Jesús cuando sus discípulos ven todo dificultades en la conversión de la gente. Les argumenta el Maestro con ejemplos, animándoles a tener fe: Porque os digo que si tuviérais fe como un granito de mostaza, podríais decir a este monte: Trasládate de aquí allá, y se trasladaría, y nada os sería imposible.