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La Juana y yo

La Juana y yo

Jorge, el 25.01.21 a las 10:29 AM

En algunos lugares lo de anteponer el artículo al nombre de una persona se considera zafio y de mal gusto. Recuerdo cómo de niño, en mi pueblo, se nos corregía constantemente esa costumbre. Ahora, en mis pueblos, especialmente en Braojos, y más entre gente mayor, se utiliza constantemente. A lo mejor es que se me está pegando. Puede ser. Total, en estos pueblos vivo y mayor me voy haciendo. Disculpas.

Se nota cómo flojea la asistencia a misa. Desde marzo, las circunstancias sanitarias, unidas al machaqueo constante de todos los medios de comunicación, nos están volviendo locos. Muchos mayores han dejado de ir a misa entre otras cosas por no tener líos con sus hijos: “haga el favor de no salir que mire cómo están las cosas". Añadimos unas semanas de frío, Filomena y agua y la verdad es que estamos bajo mínimos.

En La Serna celebro misa jueves, sábados y domingos. Muy poca gente, pero Juana no falla. Mejor dicho, falló un par de días por la Filomena, porque realmente no pudo salir ni a echar de comer a las gallinas. No siendo eso, fija más que nadie.

Hay que verla. Unos minutos antes de la misa o ya el rosario, si es jueves, oigo cómo se abre la puerta del templo. Ahí está Juana. Ochenta y seis espléndidos años, menuda, apoyada en su bastón, hay días que hasta trae dos bastones, bien abrigada, sin que falten gorro y bufanda, y su mascarilla como está mandado. Y la sonrisa por delante, eso sí.

Al vernos más de una vez me dice: “a lo mejor estamos usted y yo solos". Puede ser… Y responde: “peor para ellos, ellos se lo pierden…” Muchas misas los dos solos. Incluso algún domingo. ¿Dónde está el problema? Celebramos la misa de la parroquia, cantamos, rezamos por todos e incluso, al acabar, aún me dice: “¿tiene algo para lavar?” Y se lleva un par de purificadores que lava y plancha con mimo.

Tienen un sabor especial esas misas que celebramos la Juana y yo. Pocas veces, las cosas como son, que siempre acude alguien más. Pero a veces, los dos solos.

Juana, como escribía hace poco, es una auténtica cardenala de la sierra norte. Y servidor un privilegiado que tiene la feligresía más fiel.

Todavía habrá quien diga con una media sonrisa eso tan rastrero de que si merece la pena. Es muy conocida esa frase de san Carlos Borromeo, arzobispo de Milán: “Una sola alma es suficiente diócesis para un obispo“. Me van a permitir que la haga mía: “una Juana es parroquia mucho más que suficiente para un párroco". Dios la bendiga.

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