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Quedar a las 8 en San Gregorio

Octubre 03, 2022

Me había recomendado mi hijo acudir un domingo a la misa vespertina de la parroquia de San Gregorio Taumaturgo y contemplar un suceso inusitado en Cataluña: una celebración abarrotada de fieles, que llenan incluso el atrio o siguen la eucaristía desde la calle, en la que la juventud participa de forma notoria y preponderante. Jóvenes que quedan para ir a misa y ahí se presentan desde cualquier punto de Barcelona, con su moto y con su novia, antes o después de ir al cine o a cualquier otra clase de ocio dominical. No es que no me lo creyese, porque conozco al párroco, Mn. Octavi Sánchez, conozco al oficiante de esa misa de las 20 h, el vicario Mn. Carlos Pérez Laporta, y conozco el vuelco que han dado a la parroquia, pero uno no tiene por costumbre asistir a misa por la tarde-noche del domingo y esa rutina iba posponiendo el deseo de comprobar aquel fenómeno con mis propios ojos.

Hasta que me decidí este domingo y constaté que las recomendaciones habían acertado de pleno. Una misa con una concurrencia de alrededor de 400 personas no es un hecho baladí en esta Cataluña del siglo XXI. Existe un gran número de comunidades que no suman esa afluencia, ni sumando los presentes en las celebraciones de todo un mes. Una misa con un gran número de jóvenes, con matrimonios noveles, con bebés llorando (no es que no se oigan bebés llorar, es que no hay bebés en los templos), con un 95 % de la feligresía arrodillándose en el momento de la consagración, con penitentes confesándose, con una participación ferviente en los cantos y en las plegarias y con un seguimiento ostensiblemente atento de la homilía del oficiante.

Mn. Carlos Pérez Laporta

El oficiante, Mn. Carlos Pérez Laporta, es un joven sacerdote nacido en 1990 y ordenado en 2019. Hijo de un prestigioso magistrado, estudió derecho y ciencias políticas y luego ingresó en el Seminario. Hombre de estudios teológicos, está finalizando su doctorado por la Gregoriana y suele escribir de forma fija en el semanario Alfa y Omega. Un cura con mucho futuro, pero, por lo que tengo constatado, no solo en el campo intelectual, sino en la pastoral. Conseguir que esa plétora de jóvenes quede un domingo por la tarde para ir a la misa que él celebra revela un carisma especial y una inteligencia adecuada para exprimir el don comunicativo con que Dios le ha favorecido. Reunir esas dos capacidades resulta un privilegio que consiguen bien pocos. La fortuna la tienen quienes se benefician de ello.

La Iglesia no suele hacer campañas de markéting, pero el boca a boca es una técnica publicitaria muy manida. Y el boca a boca entre los jóvenes es el que consigue llenar hasta los topes el templo conocido como “la iglesia redonda”. Muchos de esos jóvenes no pertenecen territorialmente a aquella jurisdicción parroquial. Es un fenómeno cada vez más actual. La parroquia, como la hemos conocido toda la vida, se halla en proceso de extinción. El feligrés, especialmente el más joven, acude a aquel templo en el que se halle más a gusto, con absoluto olvido y menoscabo de la comunidad a la que canónicamente pertenece. Este fenómeno, que nuestros sesudos dignatarios curiales no han analizado, es una de las causas del fracaso de la unificación parroquial que diseñó Antoni Matabosch. Ese diseño podía haber tenido sentido 30 años atrás, pero ahora es inconcebible. Los feligreses irán a la iglesia que consideren más conveniente y puede haber dos templos a rebosar que sean limítrofes y otra extensión territorial que tenga todos los templos vacíos. No supieron analizar esta modificación de costumbres y ahora tienen un plan parroquial que han de guardar en el armario por inútil e inservible.

En la misa de este domingo se recordó que el pasado día 27 de septiembre se había cumplido el tercer aniversario de la ordenación presbiteral de Mn. Carlos Pérez Laporta. Aquel día recibieron el sacramento del orden seis jóvenes con gran porvenir en el sacerdocio. Dos de ellos ya han sido nombrados párrocos en el presente curso, Mn. Alberto Para y Mn. Agustí Vives; otro es el delegado de Juventud, Mn. Carlos Bosch; otro, Mn. Antoni Vidal, está estudiando en Roma y los dos restantes son el citado Mn. Carlos y Pablo Pich, sacerdote este último del que he escrito en anteriores ocasiones. ¡Menuda hornada! Curas que no se arredran, curas con presencia activa en los medios y redes sociales, curas tradicionales con las herramientas más modernas, curas a los que sigue la juventud. Y un aspecto digno de destacar para aquellos que no entienden nada de lo que está sucediendo en la Iglesia en Cataluña: ninguno de ellos es nacionalista. Ninguno de los ordenados en los últimos 20 años firmó el documento a favor del 1-O. Sintomático.

Oriolt
germinansgerminabit.blogspot.com/2022/10/quedar-las-8-en-san-gregorio.html