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Un llamamiento al Amor Ultimos tiempos Josefa Menendez

Carito
Entre 1920 y 1923 Jesucristo y la Virgen María se aparecieron a la Venerable Sor Josefa Menéndez, una madrileña que tomo el hábito de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús y cuya causa de …More
Entre 1920 y 1923 Jesucristo y la Virgen María se aparecieron a la Venerable Sor Josefa Menéndez, una madrileña que tomo el hábito de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús y cuya causa de beatificación se encuentra actualmente en Roma. Recibió mensajes dictados por Nuestro Señor Jesucristo en el convento de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús en Les Feuillants, en Poitiers, Francia, entre 1920 y 1923. Sus Memorias están publicadas en un libro de 140 páginas titulado, Un llamamiento al Amor. Con permiso eclesiástico de edición, y recomendación pastoral de lectura por parte del Venerable Papa Pio XII, entonces Cardenal Pacielli, que, antes de su elección al papado, se desenvolvió como Secretario de la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, nuncio papal y Cardenal Secretario de Estado. En este Libro se explica el empeño de Jesús en salvar nuestras almas por el encuentro con Su amor antes de "la aproximación de los últimos días del mundo". En la vida de Sor Josefa tuvo lugar un fenómeno muy raro en la vida de los santos, conocer en carne propia los sufrimientos del infierno. Dios permitió al diablo que la bajase hasta el infierno. Allá, pasa largas horas, algunas veces una noche entera, en una indescriptible agonía. A pesar de que fue llevada al infierno más de un centenar de veces, a ella le parece que cada vez es la primera, y cada una le semeja tan larga como una eternidad. Josefa vive en su propia carne y mente aspectos horrendos del infierno. Uno de sus mayores tormentos es oír las estériles confesiones de los condenados, sus gritos de odio, de dolor y de desesperación. A pesar de todo, cuando tras una larga espera vuelve a la vida, destrozada y agotada, con su cuerpo agonizante por el dolor, ella no se fija en el sufrimiento, por muy severo que sea, si con ello, uniendo su propio sufrimiento al del Señor, consigue salvar un alma de aquella espeluznante caverna de tormentos. A medida que empieza a respirar mejor, su corazón estalla de alegría al saber que aún puede amar al Señor. Sor Josefa escribe con gran reticencia sobre el tema del infierno. Ella lo hizo solamente por obediencia para conformar los benditos deseos de Nuestro Señor.