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El amor de Jesús Eucaristía es una gracia femenina y mariana

Hagamos conocer y amar a María

El padre François-Marie Léthel, carmelita descalzo y consultor de la Congregación para la Causa de los Santos, responde a las preguntas de Vatican News sobre la comunión eucarística, virtual o real. Les ofrecemos un extracto:

Padre Léthel: "El Santo Padre, el papa Francisco, nos ha invitado a releer su bella homilía del 17 de marzo de 2020 en la iglesia de Santa Marta, donde nos invita a tener cuidado para que lo virtual no reemplace a lo real. La comunión espiritual, que el Santo Padre invitó a hacer todos los días durante el encierro, no reemplaza la comunión presencial, sino que, por el contrario, está orientada a fomentar su deseo.

Vatican News: ¿Es también así porque la Eucaristía es "la fuente y cumbre de la vida cristiana"?

P.L.: Sí, porque es el verdadero cuerpo de Jesús, por lo que es la comunión con Él. A menudo, en la historia de la Iglesia, en la historia de la santidad, fueron los laicos, especialmente las mujeres, quienes empujaron a los pastores a dar nuevos pasos. Tenemos el ejemplo de santa Juliana de Cornillon, en la Edad Media, que presionó al obispo de Lieja para instituir la festividad del Santísimo Sacramento. Y también el de santa Catalina de Siena y de santa Teresa de Lisieux, quienes insistieron para obtener la comunión diaria y, por supuesto, el obispo la aprobó y los sacerdotes lo siguieron. Por ello creo que ahora es importante escuchar, no con un sentido de oposición o reclamo, sino con un sentido de hermosa comunión y complementariedad de vocaciones.

V.N.: Lo que dice sobre las mujeres nos interpela, ¿es una misión que les es propia? ¿Podemos ver en ella una referencia a la Virgen María?

P.L.: Estas son mujeres que no pueden ser sacerdotes, no pueden celebrar la Eucaristía, pero a menudo tienen un amor a Jesús Eucaristía, al Cuerpo de Jesús, que, creo, es una gracia femenina y mariana. María es la persona que más amó a Jesús, que tuvo el contacto corporal más íntimo con Él, que lo llevó en su vientre y creo que hay en la mujer cristiana, ya sea casada o consagrada, un sentido, un amor particular al cuerpo de Jesús. Muy a menudo estos ministros extraordinarios de la Eucaristía son mujeres casadas o consagradas.


Adaptado de una entrevista realizada por Adélaïde Patrignani