joao luis
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AY! AY! AY! ¡LA NUEVA MEDICINA HA COMENZADO!!!

"La Vaccuna del Colesterol"

...¡UNA VAKKUNA PARA CADA ENFERMEDAD!!!.
YA QUIEREN VOLVER A VACVNAR A VUESTRA MADRE. ¡AHORA SALE LA VACVNA CONTRA EL COLESTEROL!!!, Y CON SÓLO 2 INYECCIONES AL AÑO.

¡AY!!, TAMBIÉN MODIFICARÁ EL ARN, Y POR TANTO NUESTRO GENOMA.
Se prohibirán TODOS los fármacos que hasta ahora ha venido utilizando la Medicina Oficial. Se prohibirán las plantas medicinales. Todo ello para dar paso a la única Medicina del Futuro.

REVISTA PROFESIONAL "DIARIO MÉDICO". ESPAÑA.- (la noticia es exclusiva para médicos)

Tras más de dos años escuchando detalles sobre la tecnología de las vacunas de la covid-19, las aplicaciones médicas del ARN mensajero (ARNm) nos resultan familiares. Estas moléculas transfieren desde el núcleo celular la información genética necesaria para sintetizar las proteínas, pero ¿y si la proteína que se fabrica resulta perjudicial para el organismo? Ahí entraría en juego otro tipo de ARN, el interferente, capaz de degradar moléculas de ARNm, evitando o reduciendo, de forma selectiva, la presencia de proteínas indeseadas.

La tecnología de ARN interferente (ARNi) ha irrumpido en el campo de la medicina cardiovascular con un tratamiento que ha demostrado reducir los niveles de colesterol LDL a la mitad con dos pinchazos al año. Inclisirán es un ARNi sintético de pequeño tamaño (ARNip) que impide la formación de la proteína PCSK9, clave en el metabolismo del colesterol.

Al reducirse la presencia en sangre de la proteína, aumenta la síntesis de receptores de LDL responsables de su metabolización hepática.

No obstante, a juicio de los expertos, este tratamiento va más allá de la innovación terapéutica, al contar con un potencial impacto en los modelos de prevención cardiovascular, en concreto, de la secundaria. Así lo plantea José Ramón González Juanatey, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Santiago, para quien inclisirán supone una oportunidad de “recuperar la continuidad asistencial en la prevención y en las enfermedades crónicas” lastrada últimamente por las dificultades que la pandemia ha ocasionado en la medicina y la enfermería de la atención primaria.

En pacientes de muy alto riesgo cardiovascular (con enfermedad cardiovascular, diabetes con daño en órgano diana e hipercolesterolemia familiar, entre otras patologías), las guías clínicas de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y de la Sociedad Europea de Aterosclerosis (EAS) recomiendan mantener el colesterol LDL-c por debajo de 55 mg/dL. Sin embargo, reconoce González Juanatey “es muy frecuente que no se alcancen esos objetivos; en un 40-50% de los pacientes de muy alto riesgo cardiovascular no se logran las cifras deseadas con tratamiento optimizado de estatinas”.

El tratamiento hipolipemiante de base, coincide Leopoldo Pérez de Isla, jefe de la Unidad de la Imagen Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, “es muy seguro y eficaz, pero no siempre alcanza los objetivos recomendados, y a veces está contraindicado en determinados pacientes”; no obstante, no se puede renunciar a reducir el colesterol, puesto que en los pacientes de más riesgo cardiovascular se ha constatado que “la disminución de c-LDL se asocia a menos infartos, ictus y mortalidad; por ello, contemplamos el empleo de los anticuerpos frente a PSCK9 (evolocumab y alirocumab), el ácido bempedoico e inclisiran”.

A diferencia de los inhibidores de PCSK9, detalla González Juanatey, que bloquean la proteína una vez sintetizada, este ARNip impide que se fabrique dicha proteína “al silenciar el ARN que codifica su síntesis“. En los ensayos que han avalado su aprobación por las agencias reguladoras del medicamento europea (EMA) y estadounidense (FDA) -con las indicaciones de hipercolesterolemia primaria y dislipemia mixta- se refleja una reducción de hasta el 52% de los niveles c-LDL a día 510 respecto a los niveles basales.

Una gran ventaja, destaca López de Isla, es su administración subcutánea en dos inyecciones anuales o más concretamente, en una inyección inicial seguida de otra a los tres meses, a partir de la cual se espacian cada semestre.

Dificultades para alcanzar objetivos
González Juanatey apunta que “sabemos que la mitad de los enfermos, al año de tener el infarto no son buenos cumplidores del tratamiento diario que supone la toma de estatinas. Inclisirán garantizaría con una inyección cada seis meses la cumplimentación”. Si bien el objetivo en las guías es mantener el colesterol LDL por debajo de 55 mg/dL, “lo cierto es que cuanto más bajo esté es mejor. Tras muchos años de experiencia en ensayos clínicos y en vida real no se ha demostrado ni un solo caso donde una reducción de colesterol LDL, de cualquier magnitud, se asocie a efecto secundario; por el contrario, se ha vinculado siempre a beneficio frente a ictus, infarto y mortalidad”, comenta Pérez de Isla. “No olvidemos que estamos reduciendo solo el colesterol en sangre, con un efecto dañino, mientras que el colesterol funcionante en la membrana de las células está preservado”.