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La Evangelización NO es imponer ninguna opción cultural. (Por lo eclesiástico)

La Evangelización NO es imponer ninguna opción cultural. (Por lo eclesiástico)

José Luis Aberasturi, el 17.10.21 a las 11:59 AM

Es más: no tiene nada que ver una cosa con otra, pues están en dos planos distintos.

EVANGELIZACIÓN, es llevar a creer en Jesucristo. Y, desde ahí, enseñar y ayudar a vivir como hijos de Dios. Cultura es educación, en el mejor de los casos: partir de lo que el hombre es y, respetando esa entidad, enseñarle y ayudarle a vivir como tal.

En muchos otros, es CONTRA-EDUCACIÓN: por ejemplo, lo que pasa hoy en día, donde la cultura se ha convertido en KULTURA; y, por eso, arrasa con lo que el hombre es: lo desprecia y pretende aniquilarlo a cualquier precio: ¡Será por dinero!

Ninguna cultura se ha pretendido imponer, al menos desde la EVANGELIZACIÓN CATÓLICA. Otras “pseudo evangelizaciones” sí, pues sus propios regímenes políticos eran sus jefecillos por lo religioso: “¡Toma nísperos, Juana, que se acaban!”. La anglicana mismo, por poner un poner. Y lo que está saliendo del Vaticano también, por poner otro poner…

En la Evangelización Católica, por ejemplo, la alumbrada desde España durante un buen montón de siglos por todo el orbe, aunque su Régimen Político, la Monarquía, tenía la FE CATÓLICA y el IDEAL CATÓLICO no solo como orgullo personal y patrio, sino también como MISIÓN -hasta el punto de convertirlo en su ADN más genuino-, no fue así.

El Régimen Político era el Régimen Político, y la Iglesia era la Iglesia. Con sus acuerdos y sus desacuerdos, lógico. Como ha sido siempre.., y como debería haber seguido siéndolo. Cosa que no ha ocurrido, por “culpa” -¡cómo no!-… de la Iglesia Católica, ya desde los años sesenta, o quizá desde un poco antes: desde la muerte de Pío XII -hablo de España-, aunque no tan brutalmente como sucedería después.

Todo por obra y gracia de los Jerarcas correspondientes: ¡nada que ver con el Espíritu Santo, por favor! Y siempre, para desdicha de sus “amadísimas” ovejas; para desgracia de la propia Iglesia; y para Dolor y Ofensa de Cristo, que siempre paga los platos rotos.

Eso sÍ: amorosamente, Él y solo Él se encarga de recoger los trozos, pegarlos, y volver a ponerlos en uso…, si se dejan, naturalmente.

Ningún jerarca aparece, pues ninguno está por la labor: las peticiones de perdón por lo que no han hecho ellos -que se ve que les parece todo fatal, y no podían estar ni un día más callados-, contrasta con lo que hacen y siguen haciendo: de entrada, no dan un palo al agua; y mejor así, porque, abundando, sus “obras” no son de recibo. A las noticias de prensa me remito.

Por tanto -y es a lo que voy-, no se comprende ese echar fango, basura, piedras y pestes contra la LABOR de la Iglesia… ¡desde la Iglesia y contra la Iglesia! Irracional, por lo intelectual; y moralmente injusto de arriba abajo, por lo espiritual. Por lo eclesial, cuasi diabólico.

Una labor INGENTE que, en todos los órdenes -cultural, social, humano y sobrenatural-, y en favor de todos -aunque primero de los más pobres y humildes, de todos los desfavorecidos de siempre-, ha realizado la Iglesia por el desarrollo y protección de la Cultura.

En hispanoamérica, por ir al sitio adecuado, si se han conservado las lenguas indígenas es porque primero, se han conservado los indígenas; y a eso hay que añadir el que los misioneros se las ingeniaron y se las encargaron de crear los alfabetos, las gramáticas, los libros y las escuelas para los indígenas.

Por supuesto, sin olvidar la enseñanza acerca de la dignidad y la nobleza de la persona, dado el Amor que Dios les tiene; y, en consecuencia, por su Destino Eterno; además, del valor trabajo, del sentido de la Ley humana y su ejercicio y, por supuesto y como fuente de todo, de la Enseñanza de la Fe Católica y la Salvación Eterna.

Todo, insisto, en favor de los más débiles e indefensos ¡ante los poderes públicos! Ante los poderes de los propios indígenas, y ante los poderes españoles. Y esto, la Iglesia Católica, de la mano y apoyada en todo por la Monarquía Española. Y, cuando hizo falta -¡y lo hizo!-, contra los mismos españoles, que se habían echado al monte, a enriquecerse a toda costa y como único afán.

Nadie, ninguna nación puede presentar el currículum que presenta España. Con la Bandera de la Fe como la primera y única Bandera: es decir, desde Cristo y hacia Cristo. Así hizo todo. La Espada y la Cruz juntas, unidas en un destino común, porque es el único Destino.

De hecho, los indígenas -también los africanos llevados allí por los negreros-, combatieron con España y sus Fuerzas contra los independentistas, pues sabían que solo España, Monarquía e Iglesia, les habían defendido y los iban a defender… si ganaban. Lo tenían más que claro. Y lucharon.

Al ganar la Independencia, esas naciones, dominadas por masones y asimilados -la burguesía “ilustrada", es decir, anticatólica por masónica-, lo primero que hicieron fue lanzarse contra los indígenas y contra sus tierras y pertenencias, que España les había devuelto.

Lo más llamativo, por ABERRANTE, de todo este tinglado vaticano contra la Evangelización Española en Hispanoamérica y demás, es que la acusa de “haber pretendido imponer un solo modelo cultural”. Ni una sola razón teológica o doctrinal; ni una sola palabra sobre el bien que hicieron. Nada. A esto se llama ahora “agradecimiento, modus vaticanus".

Cuando, además de ser mentira, a la vez y para más inri ese mismo Vaticano se abraza con todos los movimientos kulturales del momento, recibe a los más “nobles estadistas” que los representan y los hacen suyos…, y no tiene ni una palabra, ni en la boca ni en la pluma, para nombrar siquiera a Jesucristo.

Esto sí es meterse en Kulturas; tomando parte y buscando imponerlas de hecho. Curiosamente, todas ANTICATÓLICAS de raíz, por masónicas; ATEAS e INHUMANAS, por marxistas; y no solo INÚTILES sino además PERVERSAS, como su horizonte “natural", para resolver el más mínimo problema: sin Dios, todos se agrandan y multiplican.

Y todo, montando y ampliando -¡esto sí!-, como un profundo y succionador “agujero negro", más que la “iglesia en salida” la “salida de la Iglesia": ¡que se está vaciando en todo y por todas partes, empezando por la Palabra, la Gracia y la Verdad de Dios!

Es más, la Iglesia Católica, por mor de sus jerarcas y acólitos se ha convertido en una inmensa promotora -por acogedora- de todos los latiguillos mundanos y mundanizantes -ninguno sirve para nada bueno-; es más transmisora, desde el Vaticano, de los eslóganes al uso -y abuso- que destilan las “mentes” de la progrez política y kultural, que preocupada e interesada en combatirlos con la Verdad que nos ha legado Dios: la Verdad Católica.

Sus proclamas -"eclesiales", pues salen sin ningún rubor de la boca de sus capitostes-, son parte del elenco “kultural” del NOM y de sus afiliados al “lío permanente", aunque no gratuito: todos cobran, fijo. Se ha convertido, o va camino de convertirse en una línea kultural más, en una “religión” más, o se está sumando a una “reunión de religiones” o “religión común y universal", donde podrán entrar desde los sacrificios humanos de los indígenas idólatras, a las proclamas de la caridad de las teologías de la liberación -donde se manda y bendice matar a los opositores, como primera caridad y para abrir boca- y todas las ocurrencias de los arcoiris, los protestantes y filiales, etc.

Me da que los únicos que van a quedarse fuera van a ser los moros: a ellos eso no solo no les vale, sino que matan al que pretenda meterlos en ese saco. ¡¡¡tienen principios!!!

¡Si no fuese porque aún creemos en Cristo y, por tanto, en Ella, en la Iglesia, ya nos habríamos ido! Fijo. Y a la carrera. Y…, “¡arcoiris el último!".

Pero como todo esto pasará -Christus vincit!-, el Señor -y con Él, la Verdadera Iglesia-, siempre nos encontrará aquí, en Ella, en nuestro sitio. Donde Él nos ha puesto. Y donde hay Salvación: fuera, NO.

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