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AVE MARIA Y PADRE NUESTRO EN LATIN. APRENDER CON LOS NIÑOS. ENSEÑEMOS A NUESTROS HIJOS A REZAR EN LATÍN LAS ORACIONES BÁSICAS EL PADRE NUESTRO Y EL AVE MARIA. EL DEMONIO ODIA EL LATÍN: “Prefería utilizar …More
AVE MARIA Y PADRE NUESTRO EN LATIN. APRENDER CON LOS NIÑOS.

ENSEÑEMOS A NUESTROS HIJOS A REZAR EN LATÍN LAS ORACIONES BÁSICAS EL PADRE NUESTRO Y EL AVE MARIA.
EL DEMONIO ODIA EL LATÍN:
“Prefería utilizar el Latín cuando llevaba a cabo exorcismos, ya que es más efectivo contra los demonios.” -Padre Gabriel Amorth.
EL LATÍN ES UNA LENGUA SAGRADA.
La lengua latina fue consagrada en la Pasión por su inscripción mística en la Cruz.

“La costumbre más antigua de la Iglesia está de acuerdo. Porque en todo el Oriente no se encuentra una liturgia antigua, excepto en griego o arameo, mientras que en todo el oeste no hay liturgias antiguas excepto en latín”
-San Roberto Belarmino, Sobre el Santísimo Sacrificio de la Misa.

Es el idioma de los santos
Cuando oras en latín, estás orando en las mismas palabras exactas en el mismo idioma exacto que innumerables santos han orado a lo largo de los siglos y se unen con ellos al entrar en esta venerable tradición que transmitieron y preservaron fielmente a lo largo de los siglos.

El Rosario también fue originalmente rezado, enseñado y transmitido en latín.

El latín ha sido la lengua con la que, durante siglos, la Iglesia ha alabado al Señor, ha sido la lengua omnipresente en la liturgia y en la vida ordinaria de la Iglesia. El latín de la liturgia no es el latín vulgar; y es que la Iglesia ha purificado la lengua de alabanza al Creador.

El latín ha sido la lengua que durante siglos ha empleado en los exorcismos. Por tanto es la lengua que mucho sabe de cómo debilitar a Satanás.

El latín es la lengua con la que la Iglesia ha definido sus dogmas de fe, ha fijado su fe y magisterio de forma imperecedera e inmutable.

Y es que el latín se diferencia de las lenguas vernáculas por su dignidad, gravedad, claridad y precisión, tiene la gran ventaja de que puede ser pronunciado por quienes no lo conocen. Se presenta como una lengua acogedora, pues hace sentirnos miembros de la Iglesia universal, saliendo de los particularismos de las nacionalidades y de las divisiones a que nos llevan las lenguas vernáculas.