Irapuato
Sperceo3 San Joviniano, lector y mártir

En Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Joviniano, lector y mártir.

San Eutimio, diácono y mártir

En Alejandría de Egipto, san Eutimio, diácono y mártir.

San Máximo de Jerusalén, obispo y confesor

Conmemoración de san Máximo, obispo de Jerusalén, que fue condenado por el César Maximino Daya a trabajos forzados en las minas, después de haberle arrancado…More
Sperceo3 San Joviniano, lector y mártir

En Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Joviniano, lector y mártir.

San Eutimio, diácono y mártir

En Alejandría de Egipto, san Eutimio, diácono y mártir.

San Máximo de Jerusalén, obispo y confesor

Conmemoración de san Máximo, obispo de Jerusalén, que fue condenado por el César Maximino Daya a trabajos forzados en las minas, después de haberle arrancado un ojo y quemado un pie con hierros candentes. Alcanzada la libertad, pudo marchar de allí y fue nombrado obispo de la Iglesia de Jerusalén, en donde, con el prestigio de su gloriosa confesión, descansó en paz.

* San Britón de Tréveris, obispo

En Tréveris, en la Galia Bélgica, san Britón, obispo, que defendió a su grey de los errores del priscilianismo, aunque junto con san Ambrosio, obispo de Milán, y san Martín, obispo de Tours, trató en vano de detener la violencia de quienes reclamaban la ejecución de Prisciliano y de sus seguidores.

San Hilario de Arlés, eremita y obispo

En Arlés, en la región de Provenza, san Hilarío, obispo, que, después de llevar vida eremítica en Lérins, fue promovido, muy a su pesar, al episcopado, en donde trabajando con sus propias manos, vistiendo una sola túnica tanto en verano como en invierno y viajando a pie, manifestó a todos su amor por la pobreza. Entregado a la oración, los ayunos y las vigilias, y perseverando en una predicación continua, mostró la misericordia de Dios a los pecadores, acogió a los huérfanos y no dudó en destinar para la redención de los cautivos todos los objetos de plata que se conservaban en la basílica de la ciudad.

San Nicecio de Vienne, obispo

En Vienne, en la Galia Lugdunense, san Nicecio, obispo.

San Geroncio de Milán, obispo

En Milán, de la Liguria, san Geroncio, obispo.

San Mauronto, abad

En Marchiennes, en la Galia Bélgica, san Mauronto, abad y diácono, que fue discípulo de san Amando.

San Sacerdote de Limoges, obispo

En Limoges, población de Aquitania, san Sacerdote, obispo, que primero fue monje y abad, y más tarde designado obispo, si bien al final de su vida quiso volver de nuevo a la vida monástica.

San Gotardo de Hildesheim, abad y obispo (4 coms.)

En Hildesheim, en el territorio de Sajonia, en Alemania, san Gotardo, obispo, que, primero abad del monasterio de Niederaltaich, visitó y renovó otros monasterios, y al morir san Bernardo le sucedió en la sede episcopal, donde promovió la vida cristiana de su Iglesia, restableció en el clero la disciplina regular y abrió diversas escuelas.

* San León, eremita

En Calabria, san León, eremita, que, entregado a la oración y a las obras de beneficencia en favor de los pobres, murió en el monasterio de Africo, cercano a la ciudad de Reggio, cenobio que él mismo había fundado.

* San Avertino, diácono

En Vençay, cerca de Tours, en Francia, san Avertino, diácono, que acompañó a santo Tomás Becket al destierro, y a la muerte de este volvió a dicho lugar, donde vivió como eremita.

San Ángel el Carmelita, presbítero y mártir

En Licata, en la isla de Sicilia, en Italia, san Ángel, presbítero carmelita y mártir.

Beato Bienvenido Mareni, religioso

En Recanati, en la región del Piceno, en Italia, beato Bienvenido Mareni, religioso de la Orden de los Hermanos Menores.

San Nuncio Sulprizio, laico

En Nápoles, en la región de Campania, san Nuncio Sulprizio, quien, después de haber quedado huérfano, con una pierna infectada por la caries y el cuerpo exhausto, soportó sus sufrimientos con ánimo sereno y alegre. Dispuesto siempre a ayudar a todos, y pobre entre los pobres, consoló en gran manera a los demás enfermos y alivió sus miserias.

Beata Catalina Cittadini, virgen y fundadora

En Somasca, cerca de Bérgamo, en Italia, beata Catalina Cittadini, virgen, la cual, privada de sus padres desde la más tierna edad, llegó a ser una paciente y competente maestra, cuidando con esmero una institución dedicada a la educación cristiana de niñas pobres, y con esta misma finalidad, fundó el Instituto de las Hermanas Ursulinas de Somasca.

Beatos Enric Gispert Domènech y Josep Gomis Martorell, presbíteros y mártires

En Barcelona, España, beatos Enric Gispert Domènech y Josep Gomis Martorell, sacerdotes diocesanos y mártires, muertos por confesar la fe.

Beato Gregorio Frackowiak, religioso y mártir

En Dresde, en Alemania, beato Gregorio Frackowiak, religioso de la Sociedad del Verbo Divino y mártir, el cual, encarcelado en tiempo de guerra, después de sufrir por Cristo fue degollado por los enemigos de la fe.