Clicks21
jamacor

España: Nos quedamos sin curas

Nos quedamos sin curas

Jorge, el 5.03.21 a las 10:22 AM

Mejor, nos estamos quedando ya sin curas. Los datos del día del seminario de este año son escalofriantes en España. Tanto que, por primera vez que yo recuerde, no se ofrecen desglosados por diócesis. Ya imaginamos por qué. 1066 seminaristas mayores en España. Podemos hacer cuentas. 1066 para 70 diócesis. O bien 1066 seminaristas en una población, la española, de algo más de 47 millones de habitantes. Un seminarista por cada 44.000 habitantes. Si tenemos en cuenta que se producirán abandonos, vamos a contar en un futuro próximo con un sacerdote ordenado para cada cincuenta o sesenta mil habitantes. Me da pereza entrar en la media de edad del clero.

Ahora, visto el dato, toca analizar causas y poner remedios.

Acepto quince minutos en el cuarto de llorar que nos sirvan para apelar a la secularización, la televisión, las redes, la baja natalidad y las maquinaciones del gobierno. He dicho que quince minutos. Vale. Veinte. Y ni uno más, porque eso se llama echar muchos balones fuera.

Transcurridos los veinte minutos ¿tendremos el arrojo de preguntarnos en qué estamos fallando? Porque algo nos tocará como Iglesia empezando por Roma, siguiendo por los señores obispos, superiores religiosos, religiosos, sacerdotes y pueblo fiel. Algo nos tocará.

¿Y usted D. Jorge qué opina? Varias cosas que expongo sin orden ni concierto, pero que son las que un servidor entiende que podrían estar en la base de todo:

No existe la verdad. Cada cual tiene la suya y todas son igualmente respetables, por tanto, no tiene sentido predicar a Cristo como Verdad.
A lo sumo, como una verdad que se propone.

Tras la muerte siempre se va al cielo, hagas lo que hagas, vivas como vivas, mueras como mueras. Por eso tan pocas confesiones y la unción de enfermos caso en extinción.

Desaparición en la práctica de la gracia de Dios. Hoy estamos más por la autoayuda.

Relativismo doctrinal y, en consecuencia, de la praxis eclesial y pastoral. Todo vale, una cosa y su contraria sin que jamás pase nada.

Reducción de la misión de la Iglesia a un buenismo caritativo social.

Quizá parezcan cosas simplonas las que apunto, pero a mi modo de ver son la clave.

En el ritual de la ordenación de presbíteros, se hacen algunas preguntas a los ordenandos, que expresan lo que ha de ser su vida y su misión:

¿Estáis dispuestos a desempeñar siempre el ministerio sacerdotal con el grado de presbíteros, como buenos colaboradores del Orden episcopal, apacentando el rebaño del Señor y dejándoos guiar por el Espíritu Santo?

¿Realizaréis el ministerio de la palabra, preparando la predicación del Evangelio y la exposición de la fe católica con dedicación y sabiduría?

¿Estáis dispuestos a presidir con piedad y fielmente la celebración de los misterios de Cristo, especialmente el sacrificio de la Eucaristía y el sacramento de la reconciliación, para alabanza de Dios y santificación del pueblo cristiano, según la tradición de la Iglesia?

¿Estáis dispuestos a invocar la misericordia divina con nosotros, en favor del pueblo que os sea encomendado, perseverando en el mandato de orar sin desfallecer?

¿Queréis uniros cada día más a Cristo, sumo Sacerdote, que por nosotros se ofreció al Padre como víctima santa, y con él consagraros a Dios, para la salvación de los hombres?

Esto es ser sacerdote. Pero…


Si hay que apostar por la libertad y la descentralización, ¿para qué un presbiterio, para qué comunión con el obispo?

Si la Verdad es relativa, no tiene sentido la predicación.

Si todos se salvan y la gracia no es fundamental, para qué celebrar los sacramentos. Para qué orar si Dios ya sabe lo que necesitamos.

¿Consagración para la salvación? ¿No se salvan todos?

¿Entonces para qué hacen falta curas? Terrible.

Podremos seguir hablando de la televisión, del secularismo y de los políticos. La cosa es más grave y más profunda. Y atraer hacia el sacerdocio o la vida religiosa con la cosa de estar con los pobres no hace otra cosa que manifestar aún más la raíz de todo: la falta de visión trascendente. Y sin eso ¿para qué queremos curas?

Categorías : Sin categorías