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Revelaciones celestiales a Santa Brigida de Suecia. (Audio)

Para los que no tienen el libro en la pagina de Amazon.com se encuentra disponible en inglés una parte del Capítulo 41 del libro 1. www.amazon.com/…/ref=sr_1_2

Profecias y Revelaciones celestiales a Santa Brigida de Suecia.
Libro 1 Capitulo 41
Ahora, sin embargo, en vuestra presencia, Corte Celestial, pese a que veis y sabéis todo de mi, por el bien del conocimiento y la instrucción de esta desposada mía, que no puede percibir lo espiritual sino es por medio de lo físico, yo declaro mi pesar ante vosotros en relación de los cinco hombres aquí presentes, por ser ellos ofensivos para mí de muchas maneras.

De la misma forma que yo, en una ocasión, incluí a todo el pueblo israelita en el nombre de Israel en la Ley, ahora mediante estos cinco hombres me refiero a todos en el mundo. El primer hombre representa al líder de la Iglesia y sus sacerdotes; el segundo, a los laicos corruptos, el tercero a los judíos, el cuarto a los paganos y el quinto a mis amigos. En lo que a ti respecta, judío, he hecho una excepción con todos los judíos que son cristianos en secreto y que me sirven en caridad sincera, conforme a la fe y en sus trabajos perfectos en secreto. En relación a ti, pagano, he hecho una excepción con todos aquellos que con gusto caminarían por la senda de mis mandamientos si tan solo supieran cómo y si fueran instruidos, los que tratan de poner en práctica todo lo que pueden y de lo que son capaces. Éstos, no serán de ninguna manera sentenciados con vosotros.

Ahora declaro mi disgusto contigo, cabeza de mi Iglesia, tú que te sientas en mi asiento. Le concedí este asiento a Pedro y a sus sucesores para que se sentaran con una triple dignidad y autoridad: primero, para que pudieran tener el poder de atar y desatar a las almas del pecado; segundo, para que pudieran abrirle el Cielo a los penitentes; tercero, para que cerraran el Cielo a los condenados y a aquellos que me desprecian. Pero tú, que deberías estar absolviendo almas y presentándomelas, eres realmente un asesino de almas. Designé a Pedro como el pastor y el sirviente de mis ovejas, pero tú las disipas y las hieres, eres peor que Lucifer.

Él tenía envidia de mí y no persiguió matar a nadie más que a mí, de forma que pudiera él gobernar en mi lugar. Pero tú eres lo peor en que, no sólo me matas al apartarme de ti por tu mal trabajo sino que, también, matas a las almas debido a tu mal ejemplo. Yo redimí almas con mi sangre y te las encomendé como a un amigo fiable. Pero tú se las devuelvas al enemigo del que yo las redimí. Eres más injusto que Pilatos. Él tan sólo me condenó a muerte. Pero tú no sólo me condenas como si yo fuese un pobre hombre indigno, sino que también condenas a las almas de mis elegidos y dejas libres a los culpables. Mereces menos misericordia que Judas. Él tan solo me vendió. Pero tú, no solo me vendes a mí, sino que también vendes a las almas de mis elegidos en base a tu propio provecho y vana reputación. Tú eres más abominable que los judíos. Ellos tan sólo crucificaron mi cuerpo, pero tú crucificaste y castigaste a las almas de mis elegidos para quienes tu maldad y trasgresión son más afiladas que una espada.

Así, puesto que eres como Lucifer, más injusto que Pilatos, menos digno de misericordia que Judas y más abominable que los judíos, mi enfado contigo está justificado. El Señor dijo al segundo hombre, es decir, al que representa a los laicos: “Yo creé todas las cosas para tu uso. Tú me diste tu consentimiento a mí y Yo a ti. Tú me prometiste tu fe y me juraste que me servirías. Ahora, sin embargo, te has apartado de mí como alguien que no conoce a Dios. Te refieres a mis palabras como mentiras y a mis trabajos como carentes de sentido. Tú dices que mi voluntad y mis mandamientos son muy duros. Has violado la fe que prometiste. Has roto tu juramento y has abandonado mi Nombre.

Te has disociado a ti mismo de la compañía de mis santos y te has integrado en la compañía de los demonios, haciéndote socio suyo. Tú no crees que ninguno merezca alabanza y honor salvo tú mismo. Consideras difícil todo lo que tiene que ver conmigo y lo que estás obligado a hacer por mí, mientras que las cosas que te gusta hacer son fáciles para ti. Es por esto que mi enfado contigo está justificado, porque tú has quebrado la fe que me prometiste en el bautismo y en adelante. Encima, me acusas de mentir sobre el amor que te he mostrado de palabra y de hecho. Dices que yo era un loco por sufrir”.

Al tercer hombre, es decir al representante de los judíos, le dijo: “Yo comencé mi amoroso idilio contigo. Te elegí como mi pueblo, te libré de la esclavitud, te di Mi Ley, te conduje hasta la Tierra que les había prometido a tus padres y te envié profetas que te consolaran. Después, elegí una Virgen de entre vosotros y tomé de ella naturaleza humana. Mi disgusto contigo es que aún rehúsas creer en mí, diciendo: “Cristo no ha venido todavía sino que tiene que venir”.

El Señor dijo al cuarto hombre, es decir a los paganos: “Yo te creé y te redimí para que fueras cristiano. Hice contigo todo el bien. Pero tú eres como alguien que está fuera de sus sentidos, porque no sabes lo que haces. Eres como un ciego, porque no sabes hacia dónde te diriges. Adoras a las criaturas en lugar de al Creador, a la falsedad en lugar de a la verdad. Te arrodillas ante las cosas que son inferiores a ti. Esta es la causa de mi disgusto en relación a ti”. Al quinto hombre le dijo: “¡Acércate más, amigo!” Y se dirigió directamente a la Corte Celestial: “Queridos amigos, este amigo mío representa a mis muchos amigos. Él es como un hombre cercado entre los corruptos y mantenido en un duro cautiverio. Cuando dice la verdad le arrojan piedras en la boca. Cuando hace algo bueno, le clavan una lanza en el pecho. ¡Ay, mis amigos y santos! ¿Cómo puedo soportar a esas personas y cuánto tiempo me mantendré con semejante desprecio?”.

San Juan Bautista respondió: “Eres como un espejo inmaculado. Vemos y sabemos todas las cosas en ti como en un espejo, sin necesidad de palabras. Eres la dulzura incomparable en la que saboreamos todo lo bueno. Eres como la más afilada de las espadas y un Juez justo”. El Señor le respondió: “Amigo mío, lo que has dicho es cierto. Mis elegidos ven toda la bondad y justicia en mí. Aún los espíritus diabólicos lo hacen, aunque no en la luz sino en su propia conciencia. Como un hombre en prisión, que se aprendió las letras y aún las conoce cuando se encuentra en la oscuridad y no las ve, los demonios, pese a que no ven mi justicia a la luz de mi claridad, aún así, conocen y ven en su conciencia. Yo soy como una espada que corta en dos. Le doy a cada persona lo que él o ella merecen. Entonces, el Señor agregó, hablando al Bienaventurado Pedro: “Tú eres el fundador de la fe y de mi Iglesia. Mientras lo escucha mi Ejército, ¡declara la sentencia de estos cinco hombres!”.

Pedro contestó: “¡Gloria y honor para Ti, Señor, por el amor que has demostrado a la tierra! ¡Que toda tu Corte te bendiga, porque Tú nos haces ver y saber en Ti todo lo que es y lo que será! Vemos y sabemos todo en Ti. Es verdaderamente justo que el primer hombre, el que se sienta en tu asiento mientras que realiza los hechos de Lucifer, vergonzosamente deba renunciar a ese asiento en el que presumió sentarse y compartir el castigo de Lucifer. La sentencia del segundo hombre es que aquél que haya abandonado la fe debe descender al infierno con la cabeza abajo y los pies arriba, por haberte despreciado a Ti, que deberías ser su cabeza y por haberse amado a sí mismo.

La sentencia del tercero es que no verá Tu rostro y será condenado por su perversidad y avaricia, puesto que los que no creen no merecen contemplar la visión de Ti. La sentencia del cuarto es que debería ser encerrado y confinado en la oscuridad, como un hombre fuera de sus sentidos. La sentencia del quinto es que deberá serle enviada ayuda” Cuando el Señor oyó esto, respondió: “Prometo por Dios, el Padre, cuya voz oyó Juan el Bautista en el Jordán, que haré justicia a éstos cinco”.

Después, el Señor continuó, diciendo al primero de los cinco hombres: “La espada de mi severidad atravesará tu cuerpo, entrando desde lo alto de tu cabeza y penetrando tan profunda y firmemente que nunca podrá ser sacada. Tu asiento se hundirá como una piedra pesada y no cesará hasta que alcance la parte más baja de las profundidades. Tus dedos, es decir, tus consejeros, arderán en un fuego sulfuroso e inextinguible.

Tus brazos, es decir, tus vicarios, que debieran de haber conseguido el beneficio de las almas, pero que en su lugar consiguieron provechos mundanos y honores, serán sentenciados al castigo del que habla David: ‘Que sus hijos queden huérfanos y su mujer viuda, que los extraños le arrebaten su propiedad’. ¿Qué significa ‘su mujer’ sino el alma que ha sido separada de la gloria del Cielo y que quedará viuda de Dios? ‘Sus hijos’, es decir, las virtudes que aparentaron poseer y mi gente sencilla, aquellos que se les sometieron, serán apartados de ellos. Su rango y propiedad caerá en manos de otros, y ellos heredarán la eterna vergüenza en lugar de su rango privilegiado.

Sus mitras se hundirán en el barro del infierno y ellos mismos nunca se levantarán de él. Por ello, lo mismo que el honor y el orgullo que alcanzaron sobre otros aquí en la tierra, se hundirán en el infierno tan profundamente, más que los demás, que les será imposible levantarse. Sus extremidades, o sea, todos los sacerdotes aduladores que les secunden, serán separados de ellos y aislados, igual que una pared que se derrumba, en la que no quedará piedra sobre piedra y el cemento ya no se adherirá a las piedras. La misericordia nunca les llegará, porque mi amor nunca les calentará ni les repondrá en la eterna Mansión Celestial. En su lugar, despojados de todo bien, serán eternamente atormentados junto a sus líderes.

Al segundo hombre, Yo le digo: Dado que tú no quieres mantenerte en la fe que me prometiste ni manifestar amor hacia mí, te enviaré un animal que procederá del …
la verdad prevalece
Explica Santo Tomás de Aquino que en el Infierno los que se asocian a los condenados hacen mas intolerable su sufrimiento.
la verdad prevalece
The Prophecies and Revelations of Saint Bridget of Sweden

But now, in your presence, my heavenly host, although you see and know all things in me, yet for the sake of the knowledge and teaching of my bride standing here, who cannot understand spiritual things except through a corporal parable, I make a complaint before you over these five men who are standing here, for they provoke me to wrath …More
The Prophecies and Revelations of Saint Bridget of Sweden

But now, in your presence, my heavenly host, although you see and know all things in me, yet for the sake of the knowledge and teaching of my bride standing here, who cannot understand spiritual things except through a corporal parable, I make a complaint before you over these five men who are standing here, for they provoke me to wrath in many ways. Just as I, once, in the Law, with the name of Israel, signified the whole Israelite nation, so now by these five men I signify every man in the world.

The first man signifies the leader of the Church and his priests; the second, the evil laity; the third, the Jews; the fourth, the heathens; and the fifth, my friends. But from you, Jew, I exclude all the Jews who are Christians in secret and who serve me secretly in a pure love, a right faith, and a perfect deed. And from you, heathen, I exclude all those who would gladly walk in the way of my commandments, if they only knew and were taught how they should walk and live, and who with their deeds do as much as they know and are able. These shall by no means be judged with you. I now complain over you, o head of my Church, who sit on my seat which I gave to Peter and his successors to sit on with a threefold dignity and power: First, so that they would have the power of binding and loosing souls from their sins. Second, so that they would open Heaven for the penitent. Third, so that that they would close Heaven to the damned and to those who despise my Law. But you, who should be healing souls and presenting them to me, you are in truth a murderer of souls. I appointed Peter as shepherd and guardian of my sheep. But you, however, scatter and wound them. You are worse than Lucifer. For he was envious of me and desired to kill none but me so that he could rule in my place. But you are so much worse, for you do not only kill me by driving me off from yourself by your bad deeds, but you also kill souls by your bad example. I redeemed the souls with my blood and entrusted them to you as to a faithful friend, but you deliver them back again to the enemy from whom I redeemed them. You are more unrighteous than Pilate. He judged no one else but me to death, but you not only judge me as if I were a powerless lord and worthy of no good thing, no, you also judge and condemn the souls of the innocent and let the guilty go free without any rebuke. You are more cruel than Judas who only sold me, but you not only sell me, but also the souls of my chosen men for your own shameful profit and vain name’s sake. You are more despicable than the Jews, for they only crucified my body, but you crucify and torture the souls of my chosen men for whom your malice and your sins are more bitter than from any wound from a sword. And so, since you are like Lucifer and more unrighteous than Pilate and more cruel than Judas and more despicable than the Jews, I complain over you with justice.

To the second man, that is, to the laity, our Lord said: “I created all things for your benefit. You gave your consent to me and I to you. You gave me your faith and promised by oath that you would serve me. But now, you have deserted me like a man who does not know his God. You hold my words for a lie and my deeds as vanity, and you say that my will and my commandments are too heavy. You have violated the faith you promised me. You have broken your oath and abandoned my name. You have separated yourself from the number of my saints and have come to belong to the number of the devils and you have become their friend. You think that no one is worthy of praise and honor but yourself. Everything that belongs to me and that you are bound to do for me appears heavy and bitter for you, but the things that please yourself are very easy for you. Therefore, I complain over you with right, for you have broken the faith you gave me in baptism and later; and for the love I have shown you in word and deed, you mock me and call me a liar, and for my suffering you call me a fool.”

To the third man, that is, to the Jews, he said: “I began my deed of love with you and I chose you as my people. I led you out of slavery, I gave you my Law, I brought you into the land I had promised your fathers, and I sent you prophets to console you. Thereafter, I chose a virgin for myself from among you from which I assumed Manhood. But now I complain over you since you do not want not believe in me, but say: ‘The Christ has not yet come; he is still to be expected.’ ”
mercy12
Que terrible es el juicio de NUESTRO SEÑOR, danos tu gracia SEÑOR para arrepentirnos de nuestros pecados y convertirnos en fieles, devotos, amorosos y dignos hijos tuyos, especialmente a los obispos, sacerdotes y consagrados.
Fiel al Evangelio
Dice la el Señor de los Ejércitos:
2 Crónicas 36
14 Asimismo todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo fueron infieles en gran manera, y siguieron todas las abominaciones de las naciones, y profanaron la casa del Señor que El había consagrado en Jerusalén. 15 Y el Señor, Dios de sus padres, les envió palabra repetidas veces por sus mensajeros, porque El tenía compasión de su pueblo y de su …More
Dice la el Señor de los Ejércitos:
2 Crónicas 36
14 Asimismo todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo fueron infieles en gran manera, y siguieron todas las abominaciones de las naciones, y profanaron la casa del Señor que El había consagrado en Jerusalén. 15 Y el Señor, Dios de sus padres, les envió palabra repetidas veces por sus mensajeros, porque El tenía compasión de su pueblo y de su morada; 16 pero ellos continuamente se burlaban de los mensajeros de Dios, despreciaban sus palabras y se mofaban de sus profetas, hasta que subió el furor del Señor contra su pueblo, y ya no hubo remedio. 17 Entonces El hizo subir contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario, y no tuvo compasión del joven ni de la virgen, del viejo ni del débil; a todos ellos los entregó en su mano. 18 Y todos los objetos de la casa de Dios, grandes y pequeños, los tesoros de la casa del Señor y los tesoros del rey y de sus oficiales, todo lo llevó a Babilonia. 19 Y quemaron la casa de Dios, derribaron la muralla de Jerusalén, prendieron fuego a todos sus palacios[e] y destruyeron todos sus objetos valiosos. 20 Y a los que habían escapado de la espada los llevó a Babilonia; y fueron siervos de él y de sus hijos hasta el dominio del reino de Persia, 21 para que se cumpliera la palabra del Señor por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubiera gozado de sus días de reposo. Todos los días de su desolación reposó hasta que se cumplieron[f] los setenta años.
Fiel al Evangelio
Siguen las señales de los tiempos confirmando el cumplimiento de las profecías bíblicas y de los santos:

Angola: Al menos 69 muertos dejan intensas lluvias que azotan en ciudad de Lobito.
Yoanna
EL NUEVO PAPA, ESTÁ POR LLEGAR. ROGUEMOS A DIOS QUE TERMINE ESTE FALSO PONTIFICADO Y SEA PUESTO EL VERDADERO PAPA. BEATA ISABEL CANORI RUEGA POR NOSOTROS.

Corria el año 1820 cuando el día de la fiesta de San Pedro la Beata Isabel Canori estando rezando por las necesidades de la Iglesia fue arrebatada en espíritu muy cerca de Dios.

Tras ver un espantoso castigo sobre el mundo …
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EL NUEVO PAPA, ESTÁ POR LLEGAR. ROGUEMOS A DIOS QUE TERMINE ESTE FALSO PONTIFICADO Y SEA PUESTO EL VERDADERO PAPA. BEATA ISABEL CANORI RUEGA POR NOSOTROS.

Corria el año 1820 cuando el día de la fiesta de San Pedro la Beata Isabel Canori estando rezando por las necesidades de la Iglesia fue arrebatada en espíritu muy cerca de Dios.

Tras ver un espantoso castigo sobre el mundo el Cielo se abrió bajando San Pedro sobre la tierra revestido con ornamentos pontificales y rodeado por gran número de ángeles que le reconocían como soberano. San Pablo bajó también del Cielo y fue encadenando los demonios para conducirlos hasta San Pedro el cual les ordenó que volvieran al infierno. Una gran claridad apareció indicando la reconciliación de Dios con los hombres. Entonces San Pedro escogió al nuevo Papa. La Iglesia fue reconstruida, las órdenes religiosas restablecidas y todos reconocieron al Papa como vicario de Jesucristo.


Al año siguiente, 1821, el Señor le anunció que esto no tardaría doscientos años en producirse. Por tanto, la restauración sería antes del año 2021.

Igualmente la Beata Ana Mª Taigi, compañera de Canori, profetizó que después de las tinieblas San Pedro y San Pablo descenderían de los Cielos para designar un nuevo Papa.
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Cristo-Rey-Soberano
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Capitulo 41 Libro 1
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Capitulo 41 Libro 1
«Palabras del Creador, en presencia de la Corte Celestial y de su esposa, en las que se queja de los cinco hombres que representan al papa y a sus clérigos, los laicos corruptos, los judíos y los paganos. También sobre la ayuda enviada a sus amigos, que representan a toda la humanidad y sobre la dura condena de sus enemigos.»
Cristo-Rey-Soberano
Palavras do Criador na presença da Corte Celeste e de sua esposa, nas quais que se queixa dos cinco homens que representam o Papa e seus clérigos, os leigos corruptos, os judeus e os pagãos. Também sobre a ajuda enviada aos seus amigos que representam toda a humanidade e sobre a dura condenação de seus inimigos.

Livro 1 - Capítulo 41

Eu sou o Criador de todas as coisas. Nasci do Pai antes que …More
Palavras do Criador na presença da Corte Celeste e de sua esposa, nas quais que se queixa dos cinco homens que representam o Papa e seus clérigos, os leigos corruptos, os judeus e os pagãos. Também sobre a ajuda enviada aos seus amigos que representam toda a humanidade e sobre a dura condenação de seus inimigos.

Livro 1 - Capítulo 41

Eu sou o Criador de todas as coisas. Nasci do Pai antes que existisse Lúcifer. Existo inseparavelmente no Pai e o Pai em mim e há um Espírito em ambos. Por conseguinte, há um Deus – Pai, Filho e Espírito Santo – e não três Deuses. Eu sou Aquele que fiz a promessa da herança eterna a Abraão e conduzi meu povo para fora do Egito através de Moisés. Eu sou o que falei através dos Profetas. O Pai me colocou no ventre da Virgem sem se separar de mim, permanecendo comigo inseparavelmente para que a humanidade, que abandonou Deus, possa retornar a Deus através do meu amor.

Agora, entretanto, em vossa presença, Corte Celeste, apesar de que vedes e sabeis tudo de mim, pelo bem do conhecimento e a instrução desta desposada minha que não pode perceber o espiritual se não por meio do físico, Eu declaro meu pesar ante vós em relação aos cinco homens aqui presentes, por serem eles ofensivos para mim de muitas maneiras.

Da mesma forma que Eu, em uma ocasião, incluí todo o povo israelita no nome de Israel, na Lei, agora mediante estes cinco homens, me refiro a todos no mundo. O primeiro homem representa o líder da Igreja e seus sacerdotes; o segundo, os leigos corruptos; o terceiro, os judeus, o quarto os pagãos e o quinto, meus amigos. E o que diz respeito a ti, judeu, tenho feito uma exceção com todos os judeus que são cristãos em segredo e que me servem em caridade sincera, conforme a fé e em seus trabalhos perfeitos em segredo. Em relação a você, pagão, tenho feito uma exceção com todos aqueles que com gosto caminhariam pelas sendas de meus mandamentos se tão somente soubessem como e se fossem instruídos, os que tratam de pôr em prática tudo o que podem e do que são capazes. Estes, não serão, de nenhuma maneira, sentenciados convosco.

Agora declaro meu desgosto para contigo, cabeça de minha Igreja, tu que te sentas em minha cátedra. Concedi este cargo a Pedro e a seus sucessores para que se sentassem com uma tripla dignidade e autoridade: primeiro, para que pudessem ter o poder de ligar e desligar as almas do pecado; segundo, para que pudessem abrir o Céu aos penitentes; terceiro, para que fechassem o Céu aos condenados e àqueles que me desprezam. Mas tu, que deverias estar absolvendo almas e me as oferecendo, és realmente um assassino das minhas almas. Designei Pedro como pastor e servo de minhas ovelhas, mas tu as dispersas e as feres, és pior que Lúcifer.

Ele tinha inveja de mim e não perseguiu para matar ninguém mais que a mim, de forma que pudesse governar em meu lugar. Mas tu és o pior, porque não só me matas ao apartar-me de ti por teu mau trabalho senão que, também, matas as almas devido ao teu mau exemplo. Eu redimi almas com meu sangue e te as recomendei como a um amigo fiel. Mas tu as devolves ao inimigo do quais eu as resgatei, és mais injusto que Pilatos. Ele tão somente me condenou à morte. Mas tu não somente me condenas como se Eu fosse um pobre homem indigno, como também condenas as almas de meus eleitos e deixas livres os culpados. Mereces menos misericórdia que Judas. Ele tão somente me vendeu, mas tu, não só me vendes como também vendes as almas de meus eleitos com base em teu próprio proveito e vã reputação. Tu és mais abominável que os judeus. Eles tão somente crucificaram meu corpo, mas tu crucificaste e castigaste as almas de meus eleitos para quem tua maldade e transgressão são mais afiadas que uma espada.

Assim, posto que és como Lúcifer, mais injusto que Pilatos, menos digno de misericórdia que Judas e mais abominável que os judeus, meu aborrecimento contigo está justificado. O Senhor disse ao segundo homem, ou seja, o que representa os leigos: “Eu criei todas as coisas para teu uso. Tu me deste teu consentimento e Eu a ti. Prometeste-me tua fé e me juraste que me servirias. Agora, entretanto, te separaste de mim como alguém que não conhece a Deus. Referes-te às minhas palavras como mentiras e a meus trabalhos como carentes de sentido. Dizes que minha vontade e meus mandamentos são muito duros. Tens violado a fé que me prometeste. Destruíste teu juramento e abandonaste meu Nome.

Tens te afastado a ti mesmo da companhia de meus Santos e te integraste na companhia dos demônios fazendo-te sócio deles. Tu não crês que ninguém mereça louvor e honra a não ser tu mesmo. Consideras difícil tudo o que tem a ver comigo e o que estás obrigado a fazer por mim, enquanto que as coisas que gostas de fazer são fáceis para ti. É por isso que meu aborrecimento contigo está justificado, porque quebraste a fé que me prometeste no batismo e depois dele. Alem disso, me acusas de mentir sobre o amor que te mostrei por palavra e através de fatos. Disseste que eu era um louco por sofrer”.

Ao terceiro homem, ou seja, o representante dos judeus, digo-te: “Eu comecei meu amoroso idílio contigo. Eu te elegi como meu povo, libertei-te da escravidão, dei-te minha Lei e conduzi-te até a Terra que havia prometido a teus pais e te enviei profetas que te consolaram. Depois, elegi uma Virgem dentre vós e tomei dela, a natureza humana. Meu desgosto contigo é que ainda recusas crer em mim dizendo: “Cristo não veio, mas, ainda virá”.

O Senhor disse ao quarto homem, ou seja, aos pagãos: “Eu te criei e o te redimi para que fosses cristão. Fiz para ti todo o bem. Mas tu és como alguém que está fora de seus sentidos, porque não sabes o que fazes. És como um cego, porque não sabes para onde vais. Adoras as criaturas em lugar do Criador, a falsidade em lugar da verdade. Ajoelhas diante das coisas que são inferiores a ti. Esta é a causa do meu desgosto em relação a ti”. Ao quinto homem, disse: “Aproxima-te mais, amigo!” E se dirigiu diretamente à Corte Celestial: “Queridos amigos, este amigo meu representa meus muitos amigos. Ele é como um homem cercado por corruptos e mantido em um duro cativeiro. Quando diz a verdade, atiram pedras em sua boca. Quando faz algo bom, cravam uma lança em seu peito. Ai! Meus amigos e santos! Como posso suportar essas pessoas e quanto tempo suportarei semelhante desprezo?”

São João Batista respondeu: “És como um espelho imaculado. Vemos e sabemos todas as coisas em ti como em um espelho, sem necessidade de palavras. És a doçura incomparável na qual saboreamos todo o bem. É como a mais afiada das espadas e um Justo Juiz”. O Senhor lhe respondeu: “Amigo meu, o que disse é certo. Meus eleitos veem toda a bondade e justiça em mim. Os espíritos diabólicos ainda o fazem, mesmo que não na luz mas em sua própria consciência. Como um homem na prisão, que aprendeu as letras e ainda as conhece quando as encontra na escuridão e não as vê; os demônios, apesar de não verem minha justiça à luz da caridade, ainda assim, conhecem e veem em sua consciência. Eu sou como uma espada que corta em dois. Eu dou a cada pessoa o que ele ou ela merecem. Então, o Senhor acrescentou, falando ao Bem-Aventurado Pedro: “Tu és o fundador da fé e da minha Igreja. Enquanto o escuta meu exército, declara a sentença desses cinco homens!”

Pedro respondeu: “Glória e honra a Ti, Senhor, pelo amor que tens demonstrado à Terra! Que toda tua Corte te bendiga, porque tu nos fazes ver e saber em Ti tudo o que é e o que será! Vemos e sabemos tudo em Ti. É verdadeiramente justo que o primeiro homem, o que se senta em tua cátedra e realiza os feitos de Lúcifer, vergonhosamente deva renunciar a esse lugar no qual presumiu sentar-se e compartilhar o castigo de Lúcifer. A sentença do segundo homem é que aquele que abandonou a fé deve descer ao inferno com a cabeça para baixo e os pés para cima, por ter desprezado a Ti, que deveria ser sua cabeça e por ter amado a si mesmo.

A sentença do terceiro é que não verá teu rosto e será condenado por sua perversidade e avareza, posto que os que não creem não merecem contemplar a tua visão. A sentença do quarto é que deveria ser encerrado e confinado na escuridão como um homem fora de seus sentidos. A sentença do quinto é que deverá receber ajuda”. Quando o Senhor ouviu isto, respondeu: “Prometo por Deus, o Pai, cuja voz ouviu João Batista no Jordão, que farei justiça a esses cinco”.

Depois, o Senhor continuou e dizendo ao primeiro dos cinco homens: “A espada de minha severidade atravessará teu corpo, entrando desde o alto de sua cabeça e penetrando tão profundo e firmemente que nunca poderá ser retirada. Tua cadeira se afundará como uma pedra pesada e não parará até que alcance a parte mais baixa das profundezas. Teus dedos, ou seja, teus conselheiros arderão em um fogo sulfuroso e inextinguível.

Teus braços, ou seja, teus vigários, que deveriam ter conseguido o benefício das almas, mas que em seu lugar conseguiram proveitos mundanos e honras, serão sentenciados ao castigo de que fala Davi: ‘Que seus filhos fiquem órfãos e sua mulher viúva, que os estranhos arrebatem sua propriedade’. Que significa ‘sua mulher’ senão a alma que foi separada da glória do Céu e que ficará viúva de Deus? ‘Seus filhos’, ou seja, as virtudes que aparentaram possuir e minha gente simples, aqueles que se submeteram, serão separados deles. Sua classe e propriedade cairão nas mãos de outros e eles herdarão a eterna vergonha em lugar de sua posição privilegiada.

Suas mitras afundarão no barro do inferno e eles mesmos nunca se levantarão dali. Por isso, a honra e o orgulho que alcançaram sobre outros aqui na terra os afundarão no inferno tão profundamente, mais que os demais e será impossível levantar-se. Suas extremidades, ou seja, todos os sacerdotes aduladores que os assessoram, serão separados deles e ilhados, como uma parede que se derruba, na qual não ficará pedra sobre pedra e o cimento já não irá aderir às pedras. A misericórdia nunca lhes chegará, porque meu amor nunca lhes aquecerá nem lhes recolocará na eterna Mansão Celestial. Em seu lugar, despojados de todo bem, serão eternamente atormentados junto aos seus líderes.

Ao segundo homem, Eu lhe digo: Dado que tu não queres manter-te na fé que me prometeste nem manifestar amor para comigo, te enviarei um animal que procederá da torrente impetuosa para devorar-te. E, como uma torrente que sempre corre para baixo, o animal te levará às partes mais baixas do inferno. Tão impossível como é para ti viajar corrente acima contra uma torrente impetuosa, igualmente será difícil para ti subir do inferno.

Ao terceiro homem, eu digo: ‘Já que tu, judeu, não queres crer que Eu já vim, quando eu voltar para o segundo juízo, não me verás em minha glória senão em tua consciência e comprovarás que tudo o que lhe disse era verdade. Então, te será aplicado o castigo como mereces’. Ao quarto homem, digo: ‘Como tu não te ocupaste de crer nem quiseste saber, tua própria escuridão será tua luz e teu coração será iluminado para que compreendas que meus juízos são verdadeiros, mas, entretanto, tu não alcançarás a luz’.

Ao quinto homem, lhe digo: ‘Farei três coisas por ti. Primeiro, te encherei internamente com meu calor. Segundo, farei com que tua boca seja mais forte e mais firme que qualquer pedra, de modo que as pedras que te sejam arremessadas voltem a quem as atirou. Terceiro, te armarei com minhas armas, de forma que, nenhuma lança te ferirá senão que tudo cederá diante de ti como a cera frente ao fogo.

Portanto, permaneça forte e resista como um homem! Como um soldado que, na guerra, espera a ajuda de seu Senhor e luta enquanto tiver fluido de vida, assim também tu mantenhas-te firme e luta! O Senhor, teu Deus, aquele a quem ninguém pode resistir, te ajudará. E, como sois poucos em número, vos honrarei e vos converterei em muitos. Vejam, amigos meus, vejam estas coisas e as reconheçam em Mim e, por isso, mantenham-se diante Mim’. As palavras que agora pronunciei se cumprirão. Aqueles homens nunca entrarão em meu Reino enquanto eu for o Rei, a menos que emendem seus caminhos. Porque o Céu não será senão para aqueles que se humilham e fazem penitência”. Então, toda a Corte respondeu: “Glória a Ti, Senhor Deus, que não tens princípio nem fim”!
Fiel al Evangelio
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Capitulo 41 Libro 1
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Capitulo 41 Libro 1
«Palabras del Creador, en presencia de la Corte Celestial y de su esposa, en las que se queja de los cinco hombres que representan al papa y a sus clérigos, los laicos corruptos, los judíos y los paganos. También sobre la ayuda enviada a sus amigos, que representan a toda la humanidad y sobre la dura condena de sus enemigos.»