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Fernández Riquelme analiza Pandemia posmoderna, tema que aborda a través de la ciencia histórica

Fernández Riquelme analiza Pandemia posmoderna, tema que aborda a través de la ciencia histórica

Javier Navascués, el 28.01.22 a las 9:15 AM

Sergio Fernández Riquelme, profesor de Universidad, es historiador y doctor en sociología es autor de más de treinta libros y más de cien artículos científicos y divulgativos. Colaborador en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales, también es director de La Razón histórica. Revista hispanoaméricana de Historia de las Ideas. En esta entrevista analiza su libro analiza su libro Pandemia posmoderna.

¿Por qué decidió escribir un libro titulado Pandemia posmoderna?


Porque es la crisis de la generación educada en la Posmodernidad. Cómo se vive y cómo se afronta esta Pandemia responde al conjunto de valores de la sociedad en la que vivimos actualmente. Mientras otras crisis anteriores, mucho más duras cualitativa y cuantitativamente, fueron en su mayoría una oportunidad para mejorar como comunidad, aprendiendo la lección, ésta creo que está siendo la oportunidad para una plutocracia que aumenta su poder a costa de ciertos derechos ciudadanos, controlando la lección. Así se explican los miedos, depresiones y sumisiones de buena parte de la que se llama como “generación de cristal” posmoderna. Educada en el bienestar supuestamente sin límites y la libertad consumista sin frenos, de repente se ha dado cuenta de lo dura que siempre puede ser la vida, pero no se ha dado cuenta de todo lo que está perdiendo por el camino.

¿Llamarla Plan demia es algo más profundo que un simple juego de palabras?

Cada vez más autores hablan de “Plan-demia”. Y pueden tener razón. “Por sus hechos los conoceréis” nos enseña el evangelio. Porque más allá del discurso oficial sobre la “salud pública”, estamos viendo que, ante gobiernos desbordados ante la enfermedad, improvisando y restringiendo a diestro y siniestro, grandes empresas se llenan los bolsillos, grandes instituciones imponen su agenda, y grandes poderes dictan lo que pensar. Los ciudadanos aún no saben las causas ciertas y las consecuencias a medio y largo plazo de la Pandemia, pero curiosamente la plutocracia internacional se adapta perfectamente al escenario antes que nadie.

Mucho se ha escrito sobre la crisis del coronavirus en España, ¿Qué matices específicos aporta su libro de nuevo?

Aporta una visión “histórica”. Frente a fotos fijas, necesarias pero parciales, desde el periodismo o la opinión, en este libro realizo un recorrido diacrónico sobre dos años de la Pandemia con sus hechos, datos y polémicas, a modo de crónica de esa “sociedad posmoderna” donde impacta. Y se hace usando a los clásicos de la “ciencia histórica”, como guía para entender lo que ocurrió en otras crisis, lo que sucede en esta, y lo que siempre pasará cuando el hombre no atiende a las “primeras verdades” de la Tradición.

Además de las pérdidas humanas y económicas, ¿Cuál ha sido el mayor perjuicio que ha ocasionado la pandemia?

En mi opinión, la pérdida de valores comunitarios. Las cifras nos hablan de infectados y fallecidos, de desempleados y de descartados. Y son datos muy duros. Pero creo que la consecuencia más grave es el desprecio creciente a los valores sociales que nos hacen más humanos y más solidarios. Decían que saldríamos más fuertes y más juntos, pero observo mayor individualismo, consumismo y egoísmo, azuzado parece por esos poderes que ya no nos gobiernan en la sombra. Las familias se rompen más o se hacen más pequeñas, sindicatos y gremios son irrelevantes, vemos cada día “colas del hambre” de personas anónimas y abandonas, las naciones pierden soberanía, el mundo rural se despuebla, las ciudades se dividen cada vez más… y solo crecen comunidades virtuales de moda. Grupos posmodernos que uno puede abandonar a golpe de click, donde la gente generalmente no se conoce en persona, y que solo responden a tendencias comerciales perfectamente creadas. Y que apuntan, dicen, a generar más gente sola y depresiva.

Usted relaciona la vacunación con el fin oficial de la crisis, pero es un incógnita si van a imponer una vacunación cada año…

Oficialmente nos vendieron que con la vacunación nos salvaríamos todos y la Pandemia llegaría a su fin. Pero esto no ha ocurrido, como es obvio. Este era el relato necesario de nuestros gobernantes y sus medios afines (la inmensa mayoría), no la realidad científica ni ciudadana. Esta historia oficial acababa, pero comenzaba otra crónica de como la crisis no era una simple enfermedad, sino posiblemente algo más que afectaba a todo el hombre y a todos los hombres, que iba a durar más tiempo de lo creído y pensado, y que transformaría decisivamente nuestras vidas para bien o para mal.

Además no se saben los efectos secundarios que pueden generar las vacunas…

No se sabe mucho de las vacunas llamadas genéticas, pese al discurso oficial. Como todo producto farmacéutico diseñado en tiempo récord y con patrones no habituales para este tipo de soluciones, veremos tarde o temprano si tienen consecuencias negativas o efectos adversos, o como nos han prometido, son inocuas para nuestra salud en el futuro más cercano. Tiempo al tiempo.

Lo que está claro es que como experimento de control social ha salido perfecto.

Obviamente. En tiempos de crisis, siempre ha habido movilización social, control público y restricción legal. Pero hablábamos de guerras, insurrecciones, golpes de estado, desastres naturales. Desde hace cien años no se hablaba de Pandemias de tal impacto, y ahora en sociedades supuestamente democráticas se han impuesto controles y censuras (en nombre de la ciencia, de la salud pública, de la verdad) que superan ciertos limites del Estado de derecho o del sentido común (como han reconocido diferentes Tribunales) y de los que se están aprovechando los citados poderes plutocráticos del denominado “capitalismo inclusivo”, con el beneplácito o colaboración de una Nueva Izquierda (llamada “caviar” en muchos aspectos) y una Nueva Derecha (que asume buena parte del discurso socialdemócrata). El gran ejemplo lo tenemos en la omnipresente Agenda 2030, aceptada por los unos y los otros sin la más mínima crítica.

¿En qué sentidos principales se está produciendo un cambio de paradigma?

Hay cambio de paradigma en dos sentidos: el que se impone desde la plutocracia y el que resiste desde la duda, el debate, la crítica y la libertad (esa libertad tan imprescindible, que incluso nos permite decir tonterías o equivocarnos). Es decir, el globalismo impone su “verdad” ante la Pandemia y las transformaciones sociales, políticas y culturales que acelera desde ella. Y lo hace desde la tribuna del Parlamento o desde las plataformas digitales tan de moda. Pero, por sorpresa en esta sociedad posmoderna (especialmente “uniforme” en Occidente), surgen diferentes personas, grupos, medios e iniciativas que cuestionan dicha “verdad”, con mayor o menor éxito, con mayor o menor difusión, planteando en público los miedos, hartazgos, opiniones, cabreos, preguntas o reivindicaciones de mucha gente que se da cuenta de que la Pandemia puede ser algo más que nos cuentan, que rechaza el consenso de “lo políticamente correcto”, y que defiende su visión de la vida contra viento y marea. Dos paradigmas y dos posiciones, muy diversas y a veces contradictorias, que recorren el mundo entero.

Por Javier Navascués

Categorías : Entrevistas