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GENIAL retrato de las Religiosas hoy (the Wanderer)

Escenas de la vida religiosa

Paco Pepe —a quien agradezco la reciente mención de este blog en su página La cigüeña de la torre—, lleva allí mismo la triste estadísticas de las casas religiosas que cierran casi a diario en alguna ciudad o pequeño pueblo español. Es la crónica de la agonía y muerte de tantas y tantas congregaciones que fueron fundadas en los últimos siglos y que tanto bien hicieron a la Iglesia.

Sin embargo, cuando se nos permite curiosear dentro de esos institutos religiosos, vienen ganas de dar gracias a Dios y pedirle que acelere el exterminio. Por cierto, y para evitar malos entendidos, no meto a todas las monjas en el mismo convento, ni a todos los gatos en el mismo costal. Una cosa son las Hermanas de la Cruz, cuya vida de abnegación y servicio nos deja a todos admirados, y otras las hermanas del Buen Pastor, convertidas en millonarias agentes inmobiliarios por las ventas de sus casas. Una cosa son las Siervas de María, que aún pasan sus noches acompañando y asistiendo a los enfermos, y otra las Franciscanas de Gante, solteronas des-veladas de cara avinagrada.
Balzac dedicó un episodio de su La Comedia humana a la vida de los curas de provincia del siglo XIX. En El cura de Tours, el novelista describe con su ácida ironía el egoísmo y la maldad propia de una parte del clero -representada en el ambicioso abate Troubert-, con respecto a sus colegas más modestos de inteligencia y capacidades, como el abate Birotteau, "dotado de una locuacidad hueca y sonora como el eco que produce un globo". Si Balzac viviera en nuestros tiempos, no cabe duda que agregaría una novela más a fin de relatar las calamidades de la vida religiosa actual.
Pero como ya no está entre nosotros, aquí ofrezco yo a la crítica literaria algunas viñetas absolutamente verídicas y recientes:

Escena 1
Hermana Sinforosa:
Ayer, después de cincuenta años, volví a asistir a una misa en latín. ¡Cuánto le agradecí al Vaticano II por la reforma litúrgica!
Wanderer: Creo que no hay nada que agradecer. Cincuenta años después del Vaticano II nos encontramos con una Iglesia en ruinas.
Hermana Sinforosa: Pero usted no puede atribuir al Concilio la actual ruina de la Iglesia. Si el Concilio no se hubiese celebrado, ¿cree usted que no habría crisis actual en la Iglesia?
Wanderer: Eso nadie puede saberlo. Es contrafactico. No puede comprobarse. Lo que sí podemos comprobar es que el Vaticano II fue completamente ineficaz para evitar que la eventual crisis que se acercaba, estallase.
La Hermana Sinforosa hace mutis por el foro.

Escena 2:
Wanderer:
¿Cuántas religiosas son en su comunidad?
Hermana Eduviges: Somos tres. La animadora....
Wanderer: ¿Animadora de fiestas infantiles?
Hermana Eduviges: No sea irrespetuoso. Ahora llamamos animadora a quien antes llamábamos superiora.
Wanderer: ¿Y por qué el cambio?
Hermana Eduviges: Porque todas somos iguales; somos una familia.
Wanderer: Me decía entonces...
Hermana Eduviges: Le decía que la animadora de la comunidad es la más joven. Tiene 81 años, y luego estamos las otras dos ya más ancianas.
Wanderer: ¿Y qué actividad desarrollan?
Hermana Eduviges: El colegio ya lo hemos entregado a los laicos. Nosotras a veces nos damos una vuelta por allí para hablar con los profesores, o dirigimos la oración o el recreo eucarístico.
Wanderer: ¿Y la vida de comunidad?
Hermana Eduviges: Y, como siempre, hay cosas que no me gustan mucho. Al almuerzo y a la cena, las hermanas se ponen con sus celulares a mandar mensajes y fotos. Y eso a mi me aburre porque no sé manejar esos aparatos, por lo que enciendo el televisor y veo el noticiero. Cuando termina, me voy a mi cuarto. Las hermanas se quedan viendo una novela.
Wanderer hace mutis por el foro.

Escena 3
Wanderer:
¿Ha tenido alguna visita en estos días de vacaciones?
Hermana Serafina: Tuve varias, pero una me conmovió mucho.
Wanderer: ¿Quién vino a verla?
Hermana Serafina: Vino Sofía. Es mi sobrina nieta. Pobre… vino cabizbaja, compungida y casi avergonzada.
Wanderer: ¿Qué le ocurría?
Hermana Serafina: Me conmovió mucho su gesto. Vino a decirme que había decido irse a vivir con su novio; por eso estaba avergonzada.
Wanderer: ¿Y usted qué le dijo?
Hermana Serafina: Le dije: “Mira Sofía. En la vida hay que hacer todo aquello que nos hace felices. Si crees que te hará feliz convivir con tu novio, adelante. No te hagas problema. Dios quiere que seamos felices.
Wanderer: Pero eso está mal. Es un pecado contra el sexto mandamiento.
Hermana Serafina: ¡Pero cómo puede ser tan duro! Hablar de pecado… No puede ser tan duro.
Wanderer hace mutis por el foro.

Escena 4
Wanderer:
¿Se enteró que en el barrio que usted misionaba han crecido mucho los evangélicos?
Hermana Práxedes: Sí, lo sé. En fin, son otros caminos para buscar a Dios.
Wanderer: Son religiones falsas; esos caminos no conducen a Dios.
Hermana Práxedes: ¿Será que usted sostiene todavía que fuera de la Iglesia no hay salvación?
Wanderer: Por supuesto. La iglesia verdadera es una sola: la iglesia católica.
Hermana Práxedes: De ninguna manera. Dios está en todas las religiones; todas son caminos diversos para llegar a él.
Wanderer: ¿Es decir que da lo mismo ser católico, metodista, mormón o musulmán?
Hermana Práxedes: Por supuesto.
Wanderer: ¿Y qué sentido tiene entonces la vida religiosa? ¿Qué sentido ha tenido su consagración? ¿Qué sentido han tenido todas sus renuncias? Si cualquier religión da lo mismo, su equivocación fue trágica y usted desperdició inútilmente la vida.
La hermana Práxedes hace mutis por el foro.

Escena 5
Hermana Esperanza:
Acabo de comprarme este libro: “¿Qué pasa después de la muerte?”, de Anselm Grün. Estoy muy contenta.
Wanderer: ¿Y por qué le pareció tan interesante el libro?
Hermana Esperanza: Porque me ayuda a entender qué nos espera después de la muerte. Nadie lo sabe. Cuando morimos, todo se acaba. El cuerpo se disuelve.
Wanderer: Sí, todo se acaba de este lado, pero del otro, todo empieza.
Hermana Esperanza: Puede que usted tenga razón. Lo que es yo, aún no sé si hay algo después de la muerte.
Wanderer: ¿Cuántos años de vida religiosa tiene usted?
Hermana Esperanza: 75 años de vida consagrada.
Wanderer: ¿Y después de 75 años de vida religiosa aún duda de la vida eterna? ¿Cómo hizo para resistir?
La hermana Esperanza hace mutis por el foro.

(Luego de los sucesos de San Silvestre, el Papa Francisco continúa acertando en su relación con los fieles. En la audiencia pública de ayer, le dijo a una religiosa africana que pugnaba vehementemente por saludarlo: "Está bien. Te saludo, pero no me muerdas").