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Tomás Luis de Victoria: Regina Caeli, laetare.

Tomás Luis de Victoria: Regina Caeli, laetare: Alégrate, reina del cielo.

Tomás Luis de Victoria(1548-1611), maestro nacido en Ávila. Fue precisamente en la Catedral de Ávila donde aprendió los primeros pasos en la música, bajo la supervisión de Gerónimo de Espinar y Bernardino de Ribera. Antonio de Cabezón tocó en la catedral de Ávila en noviembre de 1552 y de nuevo en junio de 1556, por lo que es posible que ambos se conocieran. Los estudios clásicos los inició en San Gil en Ávila. Tuvo tanta fama allí que fue enviado al Colegio Germánico que en Roma llevaban los jesuitas. Allí ocupó distintos puestos de organista y cantor y en Roma fue donde se consagró como un verdadero maestro universal. Su deseo de volver a la tranquila vida española se hizo realidad concediéndosele la capellanía de la emperatriz María, hija de Carlos V, que llevó a cabo en el Convento de las Descalzas Reales en Madrid.
La obra que te traigo hoy, como puedes adivinar por el título, es Regina Caeli, laetare. El texto de esta oración mariana para la hora canónica de completas es especialmente indicado para un tipo de música optimista y alegre, como es el caso de la de Victoria. El texto está plagado de "aleluyas" que se intercalan e interpolan entre los versos. Son los aleluyas pascuales y que la sabia mano de Victoria lleva a una expresión de júbilo asombrosa.
La interpretación que te ofrezco hoy se debe al conjunto británico The Sixteen dirigido por Harry Christophers.

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Regina Coeli (o Regina Caeli) es el nombre de una oración mariana y cristológica de la Iglesia católica en honor de la Virgen. Son las palabras latinas con que abre el himno pascual de la Santísima Virgen María que traducidas al español son “Reina del cielo”, es una composición litúrgica a manera de felicitación a María por la resurrección de su Hijo Jesucristo. El Regina Coeli sustituye el rezo del Angelus durante el tiempo pascual. Litúrgicamente está prescrita en el Breviario Romano desde las completas del Sábado Santo hasta la hora nona del sábado posterior a Pentecostés. Debe ser cantado o rezado en coro y de pie. Aunque no se conoce el autor, ya se rezaba en el siglo XII y los frailes menores (OFM) lo rezaban después del oficio de Completas ya en la primera mitad del siglo XIII y gracias a la misma actividad de los frailes franciscanos se popularizó y expandió por todo el mundo cristiano. Si bien esta oración es de autor desconocido, la tradición se la atribuye a San Gregorio Magno, el cual escuchó los tres primeros versos cantados por ángeles mientras caminaba descalzo una mañana en una procesión en Roma, a las que él agregó la cuarta línea. Sin embargo también ha sido atribuido a Gregorio V, aunque sin sólido fundamento. El himno no parece caer en desuso en la Iglesia, siendo uno de los más populares y rezado -incluso fuera del preceptivo tiempo pascual- por los católicos hasta el día de hoy y habitualmente es objeto de trabajo para compositores musicales polifónicos y modernos. Mozart compuso una bellísima pieza con el texto del Regina coeli.

Latín
Español
V/
Regina caeli, laetare, alleluia.
R/
Quia quem meruisti portare, alleluia.
V/
Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
R/
Ora pro nobis Deum, alleluia.
V/
Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
R/
Quia surrexit Dominus vere, alleluia.
V/
Oremus:
Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.
V/
Alégrate, reina del cielo, aleluya.
R/
Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.
V/
Ha resucitado, según predijo; aleluya.
R/
Ruega por nosotros a Dios; aleluya.
V/
Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.
R/
Porque ha resucitado verdaderamente el Señor; aleluya.
V/
Oremos:
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el goce de la vida eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.