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El Concilio Vaticano II

Yugo
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El Concilio Vaticano IIMore
El Concilio Vaticano II
Yugo
MENSAJE DEL SEÑOR A ROSARIO. ARENILLAS
CRUZ BLANCA, 1 de Julio de 1989.


Rosario:– Padre, Padre.
Señor:– Hermanos Míos ¿con qué criba estáis cribando Mi semilla? ¿No estarán ustedes equivocados, pues cribáis Mi semilla con distintas cribas?
Solamente hay una criba para cribar Mi semilla, que es la CRIBA DEL AMOR Y DE LA, UNION.
¿Qué habéis hecho? ¿en qué utilizáis vuestro tiempo?... ¡qué …More
MENSAJE DEL SEÑOR A ROSARIO. ARENILLAS
CRUZ BLANCA, 1 de Julio de 1989.


Rosario:– Padre, Padre.
Señor:– Hermanos Míos ¿con qué criba estáis cribando Mi semilla? ¿No estarán ustedes equivocados, pues cribáis Mi semilla con distintas cribas?
Solamente hay una criba para cribar Mi semilla, que es la CRIBA DEL AMOR Y DE LA, UNION.
¿Qué habéis hecho? ¿en qué utilizáis vuestro tiempo?... ¡qué mal empleado está!
¿CUÁNDO LLEGAREIS A MÍ, SI CAMINAIS POR CAMINOS DISTINTOS?
Si Mi Camino es solamente el Camino del AMOR y de la COMPRENSION.
¿Porqué lo hacen los hombres tan difícil?
Qué débil es el hombre, que en todo momento se ve tentado por el enemigo, despreciando Mis caricias, y se deja acariciar por unas caricias tan distintas, que son caricias que le llevarán al ODIO... y llegarán los momentos de la destrucción.

Hijos Míos, hermanos y amigos, YO SOY EL CAMINO Y LA Luz, como tantas veces he dicho en este SANTO LUGAR.
Este SANTO LUGAR para Mí, es algo tan importante, que quisiera hacerles comprender a los hombres, que DE NINGUNA MANERA DEJARE QUE EL ENEMIGO PARTICIPE PARA COMPARTIR ESTE LUGAR CONMIGO.
Humildemente les pido a los hombres que sean HUMILDES que OREN Y AMEN, que guarden silencio, porque BIENAVENTURADO SERA todo aquel que venga a Mí y antes haya ofrecido la mejilla a sus hermanos.
No sufrir en ningún momento por sentirse humillados... porque la humillación es algo que os puede elevar a la presencia del Padre.
Les suplico en todo momento que tengáis paciencia, que Me esperéis en estos momentos tan llenos de confusión... pero Yo os suplico que Me esperéis.
¿Cómo podéis... cómo podéis esperarMe?... ¡tranquilos!...
ORANDO Y AMANDO... todo lo que reciben ustedes de Mí, lo tienen que esperar con una gran tranquilidad.
Por eso os ruego que esperéis... porque no puedo confundir a los hombres.
Yo vengo a la tierra para algo muy especial... vengo para compartir todo cuanto tengo con vosotros todos.
No vengo para deciros palabras dulces, equivocadas, vengo para deciros que el mundo vive en la gran confusión.

Quisiera que vuestras mentes encontraran la CLARIDAD que con tanta ansiedad Yo espero.
No quiero que queden ustedes en la obscuridad de las tinieblas.
¿Qué sería la oración... sin amor? si Yo solamente pidiera oración y esa oración fuera falta de amor... no sirve para nada.
HAY QUE AMAR PARA APRENDER A ORAR.
¿Cómo un hombre puede ORAR, cuando no ha aprendido a AMAR?
¿Cómo un hombre puede ORAR cuando no ha aprendido a darle a cada uno de sus hermanos el lugar que se merece?
Cada uno tenéis un lugar... tenéis que ganarlo... por eso tantas veces y en tantos momentos los repito a los hombres las mismas palabras ¿no serán ustedes mismos los culpables de la destrucción tan inmensa que se os aproxima?

¿Porqué todos echáis las culpas al enemigo cuando el hombre es tan perverso como el enemigo, porque se deja impulsar por él?
Hermanos y amigos: VENID A MÍ... el que venga estará conMigo... pero venid de buena voluntad y no venir para engrandecerse ante los demás.
Sed pequeños, que los más pequeños son los que llegarán al REINO DE MI PADRE.
¿Cómo podéis venir a Mí "engrandecidos" cuando la grandeza no vale para nada ante el Padre?
¿Cómo podéis venir a Mí y decirMe: ¡Señor, Señor! cuando antes habéis humillado a un hermano vuestro?
Reconfortad con vuestro amor y vuestra compasión, la herida tan inmensa que habéis hecho a vuestro hermano, por no haberos detenido a comprenderle.
¿Para qué usáis los sentimientos, cuando tan cruelmente los usáis?
¿Para qué venís a Mí, cuando no habéis cumplido la Voluntad del Padre?
Tantas veces y en tanto momentos os suplico con las mismas palabras: ¡AMAROS TODOS!

Yo siempre estaré esperando... SI OS AMAIS Y OS COMPRENDEIS, MIS BRAZOS ESTARAN ABIERTOS PARA TODOS.
Si cerráis vuestros brazos y vuestro corazón está obscurecido de ODIO... ¡NO VENIR A MÍ! tenéis antes, que darles luz a vuestros hermanos a quienes habéis golpeado cruelmente.
Vuestros hermanos, es lo más importante.
¿Qué habéis hecho... en qué estáis convirtiendo Mis Palabras?
¿Creen ustedes que Mis Palabras se volverán vanas?
¿Cómo puede eso ser?... vanos se volverán los hombres, porque están vacíos.
¿En qué habéis perdido el tiempo? ¿porqué hablan de Mí, cuando no lo sienten?

Podéis engañaros los unos a los otros, pero a Mí, que por voluntad del Padre he venido a la tierra... no Me dejaré engañar en ningún momento.
Hablaré con claridad y expondré Mis sentimientos, por si un día, queréis algo aprender de Mí.
Hermanos Míos, no sentirse más fuerte el uno delante del otro.
Ustedes pueden estar equivocados... muy equivocados... mas Yo no he venido para, confundir a los hombres.
Sí por alguno de vosotros, Yo no sintiera nada por él, lo apartaría con palabras que el hombre nunca llegaría a comprender, pero nunca sería humillándolo ante sus hermanos.
¿CUANTAS VECES TENGO QUE REPETIR A LOS HOMBRES: QUIEN SON LOS HOMBRES PARA MEDIR LOS CAMINOS QUE YO TENGO QUE RECORRER PARA DIRIGIRME A ELLOS?
(El Señor parece dar a entender muy claramente con esta frase, que no es el hombre quien debe condicionar al Señor para sus manifestaciones en tantos lugares de la tierra, pues el Señor se comunica con sus creaturas, donde, cuando y como quiere... Él decide, no el hombre)
No es que quiera ser el más fuerte ni tampoco el más sabio... pero si quiero deciros que NO TOQUEIS EN NINGUN MOMENTO, A AQUELLOS HOMBRES QUE YO HE ESCOGIDO PARA QUE SEAN LA GUIA DE UNOS PEQUEÑOS REBAÑOS.
No equivocaros hijos Míos... no molestaros el uno al otro, amaros, porque el amor hace comprender los defectos de los hombres.
No perdáis el tiempo... como tantas veces Mi Madre y Yo hemos rogado a los hombres.

No molestaría a ningún hombre con Mis Palabras... ninguno de vosotros sois discriminados, TODOS SOIS AMADOS CON TODA LA FUERZA DE MI CORAZON.
Al más fuerte, lo frenaré y al más humilde lo elevaré, para ponerlos a todos al mismo nivel.
Solamente Mis Ministros quiero que tengan todas las energías en la tierra, para saber dirigir a estos pequeños rebaños que viven en la obscuridad de las tinieblas... que no saben amar, que no están preparados para caminar por el camino del Padre.
– (Para J.H.):– ¡EspéraMe, espéraMe! unido a tus hermanos... todos por el mismo camino.
Rosario:– Padre mío, yo amo a todos de tal forma que yo creo que mi corazón ya no puede más... (silencio prolongado)... así lo hago Padre mío... dadme fuerza para poder dirigirme a Ti, Padre mío.
Señor: – ORAD INTENSAMENTE, ORAD, ORAD, por tantos pueblos Míos que quedarán bajo el dominio del enemigo; ORAD, hijos Míos, para que la SILLA DE PEDRO SE SIENTA FORTALECIDA PARA AGUANTAR EL GOLPE QUE LA ESPERA.
CON LA AYUDA DE TODOS SEGUIRA ADELANTE.
Vendrán momentos en que será como una pequeña BARCA DE PAPEL que se encontrará perdida en el mar, y ESTOS PEQUEÑOS REBAÑOS SERAN LOS QUE LA VOLVERAN A SU SITIO... pero vais a sufrir grandes "consecuencias" por la mala comprensión de los hombres... porque todos los hombres desean ser los más fuertes... pero será el más fuerte, aquel que haya comprendido Mis Palabras.

(El Señor se dirige ahora al sacerdote residente en el Sagrado Lugar, con estas palabras)
Señor: –... y ahora tú, F. hijo Mío, bendice... ahora tú bendice hijo Mío, no porque seas el más fuerte hijo Mío, porque has sido el único llamado por la voz del Padre, para que mantengas este Lugar, intocable, para que el enemigo no sea más fuerte que tú, para que tú seas, hijo Mío, el que tiene que llevar las riendas de este SAGRADO LUGAR, como tantas veces con estas mismas palabras Me he dirigido a ti.
No sueltes las riendas hijo Mío.
Cuando te veas débil, abrázate fuerte... y une tus manos, pero no dejes escapar tus riendas hijo Mío, porque nadie como tú tendrás fuerza para vencer al enemigo, hijo Mío.
El enemigo intentará de todas maneras... de todas maneras encontrar tu debilidad... pero estate alerta hijo Mío, muy alerta, Mi fiel amigo... Mi fiel amigo, no seas débil hijo Mío... no seas débil.
Si el enemigo te venciere, hijo Mío, de nada habrían servido los momentos que has participado unido... rogándote tantas veces y en tanto momentos que tú seas fuerte, que tengas más energía que él. (enemigo).
Al ODIO, silencio, y al AMOR, sonrisa.
Yo te daré fuerza para amar, inteligencia para saber CALLAR ante la risa del enemigo, hijo Mío, porque Yo siempre seré tu servidor.

Rosario:– ¡No Te vayas, Padre mío, no, no Te vayas!
Señor:– Ya os he bendecido a todos... Me he dirigido a todos, diciéndoos que OS AMO A TODOS Y QUE ME ESPEREN.
Rosario:– Adiós Padre mío... adiós.
Yugo
El Concilio Vaticano II