Clicks8
jamacor

El Astete y el Ripalda sin complejos

El Astete y el Ripalda sin complejos

Jorge, el 29.05.20 a las 9:49 AM

Yo sé que reivindicar hoy los catecismos de Astete y Ripalda o simplemente los catecismos nacionales de primer y segundo grado que se estudiaban en España te convierten en católico despreciable y sin posibilidad de reconversión. Habida cuenta de que ya cuento con ello, al asunto me lanzo.

El catecismo del P. Astete se publicó por primera vez en 1599 y se dice que tuvo más de mil ediciones en diversas lenguas. El de Ripalda es de 1616. Con estos dos catecismos aprendieron la doctrina cristiana españoles e hispanoamericanos hasta el concilio Vaticano II.

Cuatrocientos años. Ahí es nada. Una forma clara de aprender los fundamentos de la fe con un práctico sistema de preguntas y respuestas que tampoco eran tantas. El de Ripalda, 253 en sus últimas ediciones. El de Astete por ahí andaba.

Siguiendo el modelo clásico de preguntas y respuestas, y tomando sin duda como base los dos catecismos citados, en España, en los años 50, se comenzaron a estudiar los llamados catecismos nacionales de primer y segundo grado. El de primer grado tenía ciento seis preguntas y respuestas y el de segundo llegaba a las trescientas.

Nuestros mayores aún recuerdan esos catecismos y son capaces de seguir repitiendo de memoria preguntas y respuestas, así como se saben perfectamente oraciones, mandamientos y otras cuestiones básicas de la vida cristiana.

Desde los años setenta han desaparecido del mapa este tipo de catecismos.
La nueva pedagogía nos ha impulsado hacia otras formas de aprendizaje que nos vendieron como más actualizadas y de mejor conexión con los niños. Bien. Son más de cuarenta años de experimento y quizá sea hora de atrevernos a una evaluación. Podíamos preguntar a los niños, por ejemplos, quien es Dios o qué es la misa. Pedirles que se presignen y se santigüen. Que nos digan los diez mandamientos y las obras de misericordia, nos citen los siete sacramentos y las condiciones para comulgar o hacer una buena confesión. ¿Nos atreveríamos? Y hay una evaluación peor: constatar que nuestros niños hacen a la vez la primera comunión y la última entre otras cosas porque sus padres son los primeros que ya no conocieron la doctrina cristiana. Los abuelos sí. Más aún, las abuelas que hoy siguen acudiendo a misa son las que se saben el Astete.

Hace unos días el santo padre se quejaba de que los niños no saben santiguarse. Je. Ni santiguarse, ni rezar ni cuatro cosas elementales de doctrina cristiana. Lo único que “dominan” es que hay que compartir y que la misa es una fiesta muy alegre. Y así desde hace más de cuarenta años. En España ya no se bautizan ni la mitad de los niños que nacen y de ls pocos matrimonios que se celebran apenas el 20 % son canónicos.

Los mayores que aprendieron el catecismo “de antes” conocen perfectamente la doctrina. Por ejemplo, ni se les ocurre acercarse a comulgar si no están en condiciones. Nuestros niños, jóvenes y no tan jóvenes comulgan sin más razón “que me apetece”. ¿Y por saberse el Astete serán más creyentes? Al menos conocerán la doctrina, que ahora mismo ni eso.

No se me escandalicen, por favor. Pero posiblemente si pegáramos fuego a tanto catecismo de “tu amigo Jesús”, “la misa es una fiesta” y “la alegría de compartir” y echáramos un par de añitos en que los niños aprendieran el catecismo, aunque solo fuera el nacional de primer grado, mejor nos fuera.

¿Jorge, volver a lo de antes? Si es mejor que lo de ahora, que yo creo que lo es en precisión teológica y enseñanza básica, con urgencia. Y no me vale al argumento de que sin antiguos.

Catecismos probados y explicados durante más de cuatrocientos años algo bueno tendrán. El librito de “tu amigo Jesús” no resiste tres cursos.

Categorías : Sin categorías