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Discipulus
18912

Papa Francisco: El Big Bang y la evolución no contradicen la intervención de Dios

VATICANO, 27 Oct. 14 / 03:19 pm (ACI/EWTN Noticias).- La teoría del Big Bang y la evolución de la naturaleza no contradicen la intervención de Dios como Creador, sino que la requiere, afirmó este lunes el Papa Francisco en un discurso a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias, donde también develó un busto en honor a Benedicto XVI.
Francisco señaló que “cuando leemos en el Génesis el relato de la creación, creemos imaginar que Dios es un mago, que con una varita mágica ha hecho todas las cosas. Pero no es así. Él ha creado a los seres y les ha dejado desarrollarse según las leyes internas que dio a cada uno, para que alcancen su propio desarrollo. Dio la autonomía a los seres del universo al mismo tiempo que les aseguraba su continua presencia, dando el ser a toda realidad”.
www.aciprensa.com/…/papa-francisco-…
Roberto Benavides
· 'Un día sin ayer ": Georges Lemaitre y el Big Bang
· MARK MIDBON
En enero de 1933, el matemático belga y sacerdote católico Georges Lemaitre viajó con Albert Einstein a California para una serie de seminarios. Después de que el belga detallara su teoría del Big Bang, Einstein se puso de pie aplaudió, y dijo: "Esta es la explicación más hermosa y satisfactoria de la creación que yo haya …More
· 'Un día sin ayer ": Georges Lemaitre y el Big Bang
· MARK MIDBON
En enero de 1933, el matemático belga y sacerdote católico Georges Lemaitre viajó con Albert Einstein a California para una serie de seminarios. Después de que el belga detallara su teoría del Big Bang, Einstein se puso de pie aplaudió, y dijo: "Esta es la explicación más hermosa y satisfactoria de la creación que yo haya escuchado."

Monseñor Georges Lemaître y Albert Einstein, 1933
En el invierno de 1998, dos equipos independientes de astrónomos de Berkeley, California, hicieron un descubrimiento sorprendente semejante. Los dos estaban observando supernovas - la explosión de estrellas visibles a grandes distancias - para ver lo rápido que el universo se está expandiendo. De conformidad con lo que prevalecía en la sabiduría científica, los astrónomos esperaban encontrar que el ritmo de expansión estuviera disminuyendo, en su lugar lo encontraron que era cada vez mayor - un descubrimiento que desde entonces "ha conmocionado la astronomía hasta sus cimientos" (Astronomy, October 1999).
Este descubrimiento no habría sido ninguna sorpresa para Georges Lemaître (1894-1966), un matemático belga y sacerdote católico que desarrolló la teoría del Big Bang. Lemaitre describió el principio del universo como una explosión de fuegos artificiales, comparó las galaxias a las brasas que se extienden en una esfera cada vez mayor desde el centro de la explosión. Él creía que esta explosión de fuegos artificiales fue el principio de los tiempos, que tuvo lugar en "un día sin ayer".
Después de décadas de lucha, otros científicos llegaron a aceptar el Big Bang como un hecho. Pero mientras la mayoría de los científicos - incluyendo el matemático Stephen Hawking - predijo que la gravedad eventualmente frenaría la expansión del universo y que el universo volvería de nuevo hacia su centro, Lemaitre creyó que el universo se mantendría en expansión. Sostuvo que el Big Bang fue un evento único, mientras que otros los científicos creían que el universo se contraería hasta el punto de otro Big Bang, y así sucesivamente. Las observaciones realizadas en Berkeley apoyaron la tesis de Lemaitre de que el Big Bang fue, de hecho, "un día sin ayer".
Cuando Georges Lemaitre nació en Charleroi, Bélgica, la mayoría de los científicos pensaban que el universo era infinito en edad y constante en su aspecto general. El trabajo de Isaac Newton y James C. Maxwell sugería un universo eterno. Cuando Albert Einstein publicó su teoría de la relatividad en 1916, parecía confirmarse que el universo había sido siempre, estable e inmutable.
Lemaitre comenzó su propia carrera científica en la Facultad de Ingeniería en Lovaina en 1913. Sin embargo, se vio obligado a abandonarla después de un año para servir en la artillería belga durante la Primera Guerra Mundial. Cuando la guerra terminó, entró al Maison Saint Rombaut, un seminario de la Arquidiócesis de Malinas, donde, en su tiempo libre leyó sobre matemáticas y ciencia. Después de su ordenación en 1923, Lemaitre estudió matemáticas y ciencias en la Universidad de Cambridge, donde uno de sus profesores, Arthur Eddington, era el director del observatorio, el universo se consideraba que siempre había sido estable e inmutable.
Por su investigación en Cambridge, Lemaitre revisó la teoría general de la relatividad. Al igual que con los cálculos de Einstein diez años antes, los cálculos de Lemaitre demostraron que el universo tenía que estar contrayéndose o expandiéndose. Pero mientras Einstein imaginó una fuerza desconocida - una constante cosmológica - que mantenía al mundo estable, Lemaitre decidió que el universo se estaba expandiendo. Llegó a esta conclusión después de observar el resplandor rojizo, conocido como corrimiento al rojo, que rodea los objetos fuera de nuestra galaxia. Si se interpreta como un efecto Doppler, este cambio en el color significaba que las galaxias se alejaban de nosotros. Lemaitre publicó sus cálculos y su razonamiento en los Annales de la Société Scientifique de Bruxelles en 1927. Pocas personas le prestaron atención. Ese mismo año habló con Einstein en Bruselas, pero este último, poco impresionado, dijo, "Sus cálculos son correctos, pero su comprensión de la física es abominable."
Fue la propia comprensión de la física de Einstein, sin embargo, la que pronto fue atacada. En 1929 las observaciones sistemáticas de Edwin Hubble de otras galaxias confirmaron el desplazamiento hacia el rojo. En Inglaterra la Royal Astronomical Society se reunió para considerar esta aparente contradicción entre la observación visual y la teoría de la relatividad. Sir Arthur Eddington se ofreció para encontrar una solución. Cuando Lemaitre leyó estas anotaciones, envió a Eddington una copia de su documento de 1927. El astrónomo británico se dio cuenta de que Lemaitre había tendido un puente entre la observación y la teoría. A sugerencia de Eddington, la Royal Astronomical Society publicó una traducción al Inglés del artículo de Lemaitre en sus Monthly Notices de marzo 1931.
La mayoría de los científicos que leyeron el artículo de Lemaitre aceptaron que el universo se estuviera expandiendo, al menos en la época actual, pero se resistieron a la implicación de que el universo tuviera un comienzo. Estaban acostumbrados a la idea de que el tiempo había existido siempre. Parecía ilógico que infinitos millones de años hubieran transcurrido antes de que el universo comenzara a existir. Eddington mismo escribió en la revista inglesa Nature que la noción de un comienzo del mundo era "repugnante".
El sacerdote belga le respondió a Eddington con una carta publicada en la revista Nature el 9 de mayo de 1931. Lemaitre sugirió que el mundo tuvo un comienzo definido en el que toda su materia y la energía estaban concentradas en un punto:
Si el mundo ha comenzado con un solo cuanto, las nociones de espacio y tiempo completamente dejarían de tener sentido al principio; sólo comenzarían a tener un sentido sensato cuando el cuanto original se hubiera dividido en un número suficiente de cuantos. Si esta sugerencia era correcta, el principio del mundo habría ocurrido un poco antes del comienzo del espacio y el tiempo.
En enero de 1933, ambos Lemaitre y Einstein viajaron a California para una serie de seminarios. Después de que el belga detallara su teoría, Einstein se puso de pie, aplaudió y dijo: "Esta es la explicación más hermosa y satisfactoria de la creación que yo haya escuchado." Duncan Aikman cubrió estos seminarios para el New York Times Magazine. Un artículo sobre Lemaitre apareció el 19 de febrero de 1933, y contó con una gran foto de Einstein y Lemaitre de pie uno al lado del otro. El texto decía: "Ellos se tienen un profundo respeto y admiración."
Por su trabajo, Lemaitre fue incluido como miembro de la Real Academia de Bélgica. Una comisión internacional le otorgó el Premio Francqui. El arzobispo de Malinas, el cardenal Josef Van Roey, hizo a Lemaitre canónigo de la catedral en 1935. Al año siguiente el Papa Pío XI elevó a Lemaitre a la Academia Pontificia de las Ciencias.
A pesar de esta alta consideración, había algunos problemas con la teoría de Lemaitre. Por un lado, la tasa calculada de Lemaitre de expansión no funcionaba. Si el universo se estaba expandiendo a un ritmo constante, el tiempo que habría tomado para cubrir su radio sería demasiado corto para permitir la formación de las estrellas y los planetas. Lemaitre resolvió este problema mediante la expropiación de la constante cosmológica de Einstein. Mientras Einstein la había utilizado en un intento de mantener el universo en un tamaño constante, Lemaitre la utilizó para acelerar la expansión del universo en el tiempo.
Después de que el belga detallara su teoría, Einstein se puso de pie, aplaudió y dijo: “Esta es la explicación más hermosa y satisfactoria de la creación que yo haya escuchado.”
Einstein no tomó amablemente la utilización por Lemaitre de la constante cosmológica. Consideraba la constante como el peor error de su carrera, y estaba molesto por el uso de Lemaitre de su factor súper galáctico.
Después de que Arthur Eddington muriera en 1944, la Universidad de Cambridge se convirtió en un centro de oposición a la teoría del Big Bang de Lemaître. De hecho, fue Fred Hoyle, astrónomo de Cambridge, quien sarcásticamente acuñó el término "Big Bang". Hoyle y otros favorecían la aproximación a la historia del universo conocida como el "Estado Estacionario" en el que los átomos de hidrógeno se hubieran creado de forma continua y se fundieran poco a poco en las nubes de gas, que luego formarían las estrellas.
Pero en 1964 se produjo un avance significativo que confirmó algunas de las teorías de Lemaitre. Los trabajadores de los Laboratorios Bell en Nueva Jersey estaban jugando con un radiotelescopio cuando descubrieron una especie frustrante la interferencia en microondas. Era igualmente fuerte si apuntaban su telescopio al centro de la galaxia o en la dirección opuesta. Es más, ella siempre tuvo la misma longitud de onda y siempre daba la misma temperatura de la fuente. Este descubrimiento accidental requirió el paso de varios meses para que se evaluara su importancia. Con el tiempo, hizo ganar a Arno Penzias el Premio Nobel de Física. Esta interferencia en microondas llegó a ser conocida como la radiación cósmica de fondo, un remanente del Big Bang. Lemaitre recibió la buena noticia mientras se recuperaba de un ataque al corazón en el Hospital de San Pedro en la Universidad de Lovaina. Murió en Lovaina en 1966, a la edad de setenta y un años.
Después de su muerte, se logró el consenso a favor de la explosión de los fuegos artificiales de Lemaitre. Pero las dudas persistieron: ¿sucedió realmente este evento en un día sin ayer? Tal vez la gravedad podría proporcionar una explicación alternativa. Algunos teorizaron que la gravedad frenaría la expansión del universo y lo harla caer de nuevo hacia el centro, donde habría un Big Crunch y otro Big Bang. El Big Bang, por lo tanto, no sería un evento único que marcara el comienzo de los tiempos, sino sólo una parte de una secuencia infinita de Big Bangs y Big Crunches.
Cuando la noticia del descubrimiento de Berkeley de 1998 sobre que el universo se está expandiendo a un ritmo creciente llegó a Stephen Hawking, dijo que era demasiado preliminar como para ser tomada en serio. Más tarde, cambió de opinión. "Ahora he tenido más tiempo para considerar las observaciones, y se ven bastante bien", dijo a la revista Astronomy (octubre de 1999). "Esto me llevó a reconsiderar mis prejuicios teóricos."
Hawking estaba realmente siendo modesto. A la vista de la agitación científica causada por los resultados de las supernovas, se ha adaptado muy rápidamente. Pero la frase "prejuicios teóricos" hace pensar en las actitudes que obnubilaron a los científicos hace setenta años. Tuvo que ser un matemático que también era sacerdote católico el que mirara la evidencia con una mente abierta y creara un modelo que funcionara.
¿Hay una paradoja en esta situación? Lemaitre no lo creía. Duncan Aikman del New York Times puso de relieve la opinión de Lemaitre en 1933: "'No hay conflicto entre la religión y la ciencia,' Lemaitre lo ha estado diciendo a la audiencia en este país una y otra vez... Su punto de vista es interesante e importante, no porque él sea un sacerdote católico, no porque sea uno de los físicos matemáticos líderes de nuestro tiempo, sino porque es ambas cosas a la vez. "
Roberto Benavides
Georges Lemaître: el padre del big-bang
PADRE MARIANO ARTIGAS

La teoría del Big Bang, la Gran Explosión que habría originado nuestro mundo, pertenece a la cultura general de nuestra época. Originalmente fue formulada por el belga Georges Lemaître, físico y sacerdote católico. Con ocasión del centenario de su nacimiento se ha editado un libro que ilustra la vida y obra de Lemaître1.

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Georges Lemaître: el padre del big-bang
PADRE MARIANO ARTIGAS

La teoría del Big Bang, la Gran Explosión que habría originado nuestro mundo, pertenece a la cultura general de nuestra época. Originalmente fue formulada por el belga Georges Lemaître, físico y sacerdote católico. Con ocasión del centenario de su nacimiento se ha editado un libro que ilustra la vida y obra de Lemaître1.

Todo el mundo sabe algo de Galileo, Newton o Einstein, por citar tres nombres especialmente ilustres de la física. Pero pocos han oído hablar de Georges Lemaître, el padre de las teorías actuales sobre el origen del universo.

Una trayectoria singular

Lemaître nació en Charleroi (Bélgica) el 17 de julio de 1894, y murió el 20 de junio de 1966. No fue un sacerdote que se dedicó a la ciencia ni un científico que se hizo sacerdote: fue, desde el principio, las dos cosas. Desde muy joven descubrió su doble vocación, y lo comentó con su familia. Su padre le aconsejó estudiar primero Ingeniería, y así lo hizo, aunque su trayectoria se complicó porque se pasó a la física y además porque, en mitad de sus estudios, estalló la primera guerra mundial.

En 1911 fue admitido en la Escuela de Ingenieros. En verano de 1914 pensaba pasar sus vacaciones yendo al Tirol en bicicleta con un amigo, pero tuvo que cambiar las vacaciones por la guerra en la que se vio envuelto su país hasta 1918. Después volvió a la Universidad de Lovaina y cambió su orientación: se dedicó a las matemáticas y a la física. Como seguía con su idea de ser sacerdote, tras obtener el doctorado en física y matemáticas ingresó en el Seminario de Malinas y fue ordenado sacerdote por el Cardenal Mercier, el 22 de septiembre de 1923. Ese mismo año le
fueron concedidas dos becas de investigación, una del gobierno belga y otra de una Fundación norteamericana, y fue admitido en la Universidad de Cambridge (Inglaterra) como investigador de astronomía.

El observatorio astronómico de Cambridge estaba entonces dirigido por Sir Arthur Eddington, uno de los astrofísicos más importantes del siglo XX. Eran unos años muy importantes para la física. Einstein había formulado la relatividad especial en 1905, y en 1915 la relatividad general, que por vez primera permitía estudiar científicamente el universo en su conjunto. Lemaître siguió las enseñanzas de Eddington y también las de Rutherford, padre de la física nuclear. En junio de 1924 volvió a Bruselas, pero ese mismo año volvió a viajar por motivos científicos, esta vez a Canadá y Estados Unidos. En América, además de encontrar a Eddington, tuvo la oportunidad de conocer directamente a algunos físicos que, en aquellos momentos, estaban realizando trabajos pioneros en las observaciones astronómicas, y pasó el
curso 1924-1925 trabajando en Harvard con uno de ellos, Harlow Shapley.

Desde octubre de 1925, Lemaître fue profesor de la Universidad de Lovaina. Abierto y simpático, tenía grandes dotes para la investigación y era un profesor nada convencional. Ejerció una gran influencia en muchos alumnos y promovió la investigación en la Universidad. Además, en 1930 se hizo famoso en la comunidad científica mundial y sus viajes, especialmente a los Estados Unidos, fueron ya una constante durante muchos años.

Lemaître se hizo famoso por dos trabajos que están muy relacionados y se refieren al universo en su conjunto: la expansión del universo, y su origen a partir de un «átomo primitivo».

La expansión del universo

Las ecuaciones de la relatividad general, formuladas por Einstein en 1915, permitían estudiar el universo en su conjunto. El mismo Einstein lo hizo, pero se encontró con un universo que no le gustaba: era un universo que cambiaba con el tiempo, y Einstein, por motivos no científicos, prefería un universo inalterable en su conjunto. Para conseguirlo, realizó una maniobra que, al menos en la ciencia, suele ser mala: introdujo en sus ecuaciones un término cuya única función era mantener al universo estable, de acuerdo con sus preferencias personales. Se trataba de una magnitud a la que denominó «constante cosmológica». Años más tarde, dijo que había sido el peor error de su vida.

Otros físicos también habían desarrollado los estudios del universo tomando como base la relatividad general. Fueron especialmente importantes los trabajos del holandés Willem de Sitter en 1917, y del ruso George Friedman en 1922 y 1924. Friedman formuló la hipótesis de un universo en expansión, pero sus trabajos tuvieron escasa repercusión en aquellos momentos.

Lemaître trabajó en esa línea hasta que consiguió una explicación teórica del universo en expansión, y la publicó en un artículo de 1927. Pero, aunque ese artículo era correcto y estaba de acuerdo con los datos obtenidos por los astrofísicos de vanguardia en aquellos años, no tuvo por el momento ningún impacto especial, a pesar de que Lemaître fue a hablar de ese tema, personalmente, con Einstein en 1927 y con de Sitter en 1928: ninguno de los dos le hizo caso.

Para que a uno le hagan caso, suele ser importante tener un buen intercesor. El gran intercesor de Lemaître fue Eddington, quien le conocía por haberle tenido como discípulo en Cambridge el curso 1923-1924. El 10 de enero de 1930 tuvo lugar en Londres una reunión de la Real Sociedad Astronómica. Leyendo el informe que se publicó sobre esa reunión, Lemaître advirtió que tanto de Sitter como Eddington estaban insatisfechos con el universo estático de Einstein y buscaban otra solución. ¡Una solución que él ya había publicado en 1927! Escribió a Eddington recordándole
ese trabajo de 1927. A Eddington, como a Einstein y por motivos semejantes, tampoco le hacía gracia un universo en expansión; pero esta vez se rindió ante los argumentos y se dispuso a reparar el desaguisado. El 10 de mayo de 1930 dió una conferencia ante la Sociedad Real sobre ese problema, y en ella informó sobre el trabajo de Lemaître: se refirió a la «contribución decididamente original avanzada por la brillante solución de Lemaître», diciendo que «da una respuesta asombrosamente completa a los diversos problemas que plantean las cosmogonías de Einstein y de de Sitter». El 19 de mayo, de Sitter reconoció también el valor del trabajo de Lemaître que fue publicado, traducido al inglés, por la Real Sociedad Astronómica. Lemaître se hizo famoso.

La fama de Lemaître se consolidó en 1932. Muchos astrónomos y periodistas estaban presentes en Cambridge (Estados Unidos), en la conferencia que Eddington pronunció el día 7 de septiembre en olor de multitud, y en esa conferencia Eddington se refirió a la hipótesis de Lemaître como una idea fundamental para comprender el universo (Lemaître estaba presente en la conferencia). El día 9, en el Observatorio de Harvard, se pidió a Eddington y Lemaître que explicasen su teoría.

El átomo primitivo

Si el universo está en expansión, resulta lógico pensar que, en el pasado, ocupaba un espacio cada vez más pequeño, hasta que, en algún momento original, todo el universo se encontraría concentrado en una especie de «átomo primitivo». Esto es lo que casi todos los científicos afirman hoy día, pero nadie había elaborado científicamente esa idea antes de que Lemaître lo hiciera, en un artículo publicado en la prestigiosa revista inglesa «Nature» el 9 de mayo de 1931.

El artículo era corto, y se titulaba «El comienzo del mundo desde el punto de vista de la teoría cuántica». Lemaître publicó otros artículos sobre el mismo tema en los años sucesivos, y llegó a publicar un libro titulado «La hipótesis del átomo primitivo».

En la actualidad estamos acostumbrados a estos temas, pero la situación era muy diferente en 1931. De hecho, la idea de Lemaître tropezó no sólo con críticas, sino con una abierta hostilidad por parte de científicos que reaccionaron a veces de modo violento. Especialmente, Einstein encontraba esa hipótesis demasiado audaz e incluso tendenciosa.

Llegamos así a una situación que se podría calificar como «síndrome Galileo». Este síndrome tiene diferentes manifestaciones, según los casos, pero responde a un mismo estado de ánimo: el temor de que la religión pueda interferir con la autonomía de las ciencias. Sin duda, una interferencia de ese tipo es indeseable; pero el síndrome Galileo se produce cuando no existe realmente una interferencia
y, sin embargo, se piensa que existe.

En nuestro caso, se dio el síndrome Galileo: varios científicos (entre ellos Einstein) veían con desconfianza la propuesta de Lemaître, que era una hipótesis científica seria, porque, según su opinión, podría favorecer a las ideas religiosas acerca de la creación. Pero antes de analizar más de cerca las manifestaciones del «síndrome Galileo» en este caso, vale la pena registrar cómo se desarrollaron las relaciones entre Lemaître y Einstein.

Einstein y Lemaître

El artículo de Lemaître de 1927, sobre la expansión del universo, no encontró mucho eco. Desde luego, Lemaître no era un hombre que se quedase con los brazos cruzados. Convencido de la importancia de su trabajo, fue a explicárselo al mismísimo Einstein.

El primer encuentro fue, más bien, un encontronazo. Del 24 al 29 de octubre de 1927 tuvo lugar, en Bruselas, el famoso quinto congreso Solvay, donde los grandes genios de la física discutieron la nueva física cuántica. Lemaître buscó hablar con Einstein sobre su artículo, y lo consiguió. Pero Einstein le dijo: «He leído su artículo. Sus cálculos son correctos, pero su física es abominable». Lemaître, convencido de que Einstein se equivocaba esta vez, buscó prolongar la conversación, y también lo consiguió. El profesor Piccard, que acompañaba a Einstein para mostrarle su laboratorio en la Universidad, invitó a Lemaître a subir al taxi con ellos. Una vez en el coche, Lemaître aludió a la velocidad de las nebulosas, tema que en aquellos momentos era objeto de importantes resultados que Lemaître conocía muy bien y que se encuentra muy relacionado con la expansión del universo. Pero la situación se volvió bastante embarazosa, porque Einstein no parecía estar al corriente de esos resultados. Piccard decidió huir hacia adelante: para salvar la situación, ¡comenzó a hablar con Einstein en alemán, idioma que Lemaître no entendía!

Las relaciones de Lemaître con Einstein mejoraron más tarde. La primera aproximación vino a través de los reyes de Bélgica, que se interesaron por los trabajos de Lemaître y le invitaron a la corte. Einstein pasaba cada año por Bélgica para visitar a Lorentz y a de Sitter, y en 1929 encontró una invitación de la reina Elisabeth, alemana como Einstein, en la que le pedía que fuera a verla llevando su violón (tocar el violón era una afición común a la reina y a Einstein): esa invitación
fue seguida por muchas otras, de modo que Einstein llegó a ser amigo de los reyes. En una conversación, el rey preguntó a Einstein sobre la famosa teoría acerca de la expansión del universo, e inevitablemente se habló de Lemaître; notando que Einstein se sentía incómodo, la reina le invitó a improvisar, con ella, un dúo de violón. Ya llovía sobre mojado.

Otra aproximación se produjo en 1930, en una ceremonia en Cambridge, donde Einstein encontró a Eddington. De nuevo salió en la conversación la teoría del sacerdote belga, y Eddington la defendió con entusiasmo.

Einstein tuvo varios años para reflexionar antes de encontrarse de nuevo personalmente con Lemaître, en los Estados Unidos. Lemaître había sido invitado por el famoso físico Robert Millikan, director del Instituto de Tecnología de California. Entre sus conferencias y seminarios, el 11 de enero de 1933 dirigió un seminario sobre los rayos cósmicos, y Einstein se encontraba entre los asistentes. Esta vez,
Einstein se mostró muy afable y felicitó a Lemaître por la calidad de su exposición. Después, ambos se fueron a discutir sus puntos de vista. Einstein ya admitió entonces que el universo está en expansión; sin embargo, no le convencía la teoría del átomo primitivo, que le recordaba demasiado la creación. Einstein dudó de la buena fe de Lemaître en ese tema, y Lemaître, por el momento, no insistió.

En mayo de 1933, Einstein dirigió algunos seminarios en la Universidad Libre de Bruselas. Al enterarse de que Hitler había sido nombrado Canciller de la República Alemana, fue a la Embajada alemana en Bruselas para renunciar a la nacionalidad alemana y dimitir de sus puestos en la Academia de Ciencias y en la Universidad de Berlín. Einstein permaneció varios meses en Bélgica, preparando su porvenir de exiliado. En esas circunstancias, Lemaître fue a verle y le organizó varios seminarios. En uno de ellos, Einstein anunció que la conferencia siguiente la daría Lemaître, añadiendo que tenía cosas interesantes que contarles. El pobre Lemaître, cogido esta vez por sorpresa, pasó un fin de semana preparando su conferencia, y la dió el 17 de mayo. Einstein le interrumpió varias veces en la conferencia manifestando su entusiasmo, y afirmó entonces que Lemaître era la persona que mejor había comprendido sus teorías de la relatividad.

De enero a junio de 1935, Lemaître estuvo en los Estados Unidos como profesor invitado por el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. En Princeton encontró por última vez a Einstein.

Ciencia y religión

Volvamos al síndrome Galileo. A Einstein le costó aceptar la expansión del universo, aunque finalmente tuvo que rendirse ante ella, porque sus ideas religiosas se situaban en una línea que de algún modo podría calificarse, con los debidos matices, como panteísta. Por tanto, al otorgar de algún modo un carácter divino al universo, le costaba admitir que el universo en su conjunto va cambiando con el tiempo. Los mismos motivos le llevaron a rechazar la teoría del átomo primitivo. Un universo que tiene una historia y que comienza en un estado muy singular le recordaba demasiado la idea de creación.

Einstein no era el único científico que sufría los efectos del síndrome Galileo. El simple hecho de ver a un sacerdote católico metiéndose en cuestiones científicas parecía sugerir una intromisión de los eclesiásticos en un terreno ajeno. Y si ese sacerdote proponía, además, que el universo tenía un origen histórico, la
presunta intromisión parecía confirmarse: se trataría de un sacerdote que quería meter en la ciencia la creación divina. Pero los trabajos científicos de Lemaître eran serios, y finalmente todos los científicos, Einstein incluido, lo reconocieron y le otorgaron todo tipo de honores.

Lamaître jamás intentó explotar la ciencia en beneficio de la religión. Estaba convencido de que ciencia y religión son dos caminos diferentes y complementarios que convergen en la verdad. Al cabo de los años, declaraba en una entrevista concedida al New York Times: «Yo me interesaba por la verdad desde el punto de vista de la salvación y desde el punto de vista de la certeza científica. Me parecía que
los dos caminos conducen a la verdad, y decidí seguir ambos. Nada en mi vida profesional, ni en lo que he encontrado en la ciencia y en la religión, me ha inducido jamás a cambiar de opinión».

Un hecho resulta especialmente significativo en este contexto. El 22 de noviembre de 1951, el Papa Pío XII pronunció una famosa alocución ante la Academia Pontificia de Ciencias. Algún pasaje parece sugerir que la ciencia, y en particular los nuevos conocimientos sobre el origen del universo, prueban la existencia de la creación divina. Lemaître, que en 1960 fue nombrado Presidente de la Academia Pontificia de
Ciencias, pensó que era conveniente clarificar la situación para evitar equívocos, y habló con el jesuita Daniel O'Connell, director del Observatorio Vaticano, y con los Monseñores dell'Acqua y Tisserand, acerca del próximo discurso del Papa sobre cuestiones científicas. El 7 de septiembre de 1952, Pío XII dirigió un discurso a la asamblea general de la Unión astronómica internacional y, aludiendo a los conocimientos científicos mencionados en el discurso precedente, evitó extraer las consecuencias que podían prestarse a equívocos.

Lemaître dejó clara constancia de sus ideas sobre las relaciones entre ciencia y fe. Uno de sus textos resulta especialmente esclarecedor: «El científico cristiano debe dominar y aplicar con sagacidad la técnica especial adecuada a su problema. Tiene los mismos medios que su colega no creyente. También tiene la misma libertad de espíritu, al menos si la idea que se hace de las verdades religiosas está a la altura de su formación científica. Sabe que todo ha sido hecho por Dios, pero sabe también que Dios no sustituye a sus creaturas. La actividad divina omnipresente se encuentra por doquier esencialmente oculta. Nunca se podrá reducir el Ser supremo a una hipótesis científica. La revelación divina no nos ha enseñado lo que éramos capaces de descubrir por nosotros mismos, al menos cuando esas verdades naturales no son indispensables para comprender la verdad sobrenatural. Por tanto, el científico cristiano va hacia adelante libremente, con la seguridad de que su investigación no puede entrar en conflicto con su fe. Incluso quizá tiene una cierta ventaja sobre su colega no creyente; en efecto, ambos se esfuerzan por descifrar la múltiple complejidad de la naturaleza en la que se encuentran sobrepuestas y confundidas las diversas etapas de la larga evolución del mundo, pero el creyente tiene la ventaja de saber que el enigma tiene solución, que la escritura subyacente es al fin y al cabo la obra de un Ser inteligente, y que por tanto el problema que plantea la naturaleza puede ser resuelto y su dificultad está sin duda proporcionada a la capacidad
presente y futura de la humanidad. Probablemente esto no le proporcionará nuevos recursos para su investigación, pero contribuirá a fomentar en él ese sano optimismo sin el cual no se puede mantener durante largo tiempo un esfuerzo sostenido. En cierto sentido, el científico prescinde de su fe en su trabajo, no porque esa fe pudiera entorpecer su investigación, sino porque no se relaciona directamente con su actividad científica».
Estas palabras, pronunciadas el 10 de septiembre de 1936 en un Congreso celebrado en Malinas, sintetizan nítidamente la compatibilidad entre la ciencia y la fe, en un mutuo respeto que evita indebidas interferencias, y a la vez muestran el estímulo que la fe proporciona al científico cristiano para avanzar en su arduo trabajo.

(1) Valérie de Rath, Georges Lemaître, le Père du big bang. Éditions Labor, Bruselas 1994. 159 páginas.
Mario García
Gracias por los comentarios de todos, es verdad este es un tema delicado.
Hay que estar informados constantmente pues la exigencia del apóstol lo pide.

Que reine la caridad.
Pájaroloco
La actitud de la Iglesia de cara a las teorías de la evolución, que son varias, es de prudencia. Reconoce que parten de hipótesis científicas serias, dignas de ser tenidas en cuenta, pero que hay que estar atentos de cara a su interpretación. No es admisible, por ejemplo, una interpretación de tipo materialista, que excluya la causalidad divina.
Pájaroloco
De cara al origen del hombre, se podría admitir la posibilidad de una evolución en cuanto al cuerpo, pero sabemos por la Revelación, así como por una sana filosofía, que el alma humana, que es espiritual, no puede surgir de la materia, sino que implica una creación directa por parte de Dios.
12 more comments from Pájaroloco
Pájaroloco
A este respecto, puede ser útil leer un documento reciente de Juan Pablo II en el que trató el tema, del cual está tomada esta cita: «Teniendo en cuenta el estado de las investigaciones científicas de esa época y también las exigencias propias de la teología, la encíclica Humani generis consideraba la doctrina del evolucionismo como una hipótesis seria, digna de una investigación y de una …More
A este respecto, puede ser útil leer un documento reciente de Juan Pablo II en el que trató el tema, del cual está tomada esta cita: «Teniendo en cuenta el estado de las investigaciones científicas de esa época y también las exigencias propias de la teología, la encíclica Humani generis consideraba la doctrina del evolucionismo como una hipótesis seria, digna de una investigación y de una reflexión profundas, al igual que la hipótesis opuesta.
Pájaroloco
Pío XII había destacado este punto esencial: el cuerpo humano tiene su origen en la materia viva que existe antes que él, pero el alma espiritual es creada inmediatamente por Dios "animas enim a Deo immediate creari catholica fides nos retinere iubet": encíclica Humani generis: AAS 42 [1950], p. 575).
Pájaroloco
En otro texto se había expresado de modo semejante: «En cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, ya mi inolvidable predecesor, el Papa Pío XII, en la encíclicaHumani generis, llamaba la atención en 1950 sobre el hecho de que el debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de …More
En otro texto se había expresado de modo semejante: «En cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, ya mi inolvidable predecesor, el Papa Pío XII, en la encíclicaHumani generis, llamaba la atención en 1950 sobre el hecho de que el debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de sus posibilidades [...].
Pájaroloco
Según estas consideraciones de mi predecesor, una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo - como una creatio continua - en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘…More
Según estas consideraciones de mi predecesor, una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo - como una creatio continua - en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘Creador del cielo y de la tierra’» (Juan Pablo II, discurso en el Simposio científico internacional sobre Fe cristiana y teoría de la evolución, 26 de abril de 1985).
Pájaroloco
A este respecto, científicos y teólogos, han gastado litros de tinta y kilos de papel, por lo que podría parecer algo simplista pretender responder a este tema en breves líneas. Sin embargo podemos responder lo siguiente: La teoría de que Dios se sirvió del cuerpo de un mono para hacer al primer hombre se llama evolucionismo. Esta teoría no está condenada por la Iglesia, desde la fe y la …More
A este respecto, científicos y teólogos, han gastado litros de tinta y kilos de papel, por lo que podría parecer algo simplista pretender responder a este tema en breves líneas. Sin embargo podemos responder lo siguiente: La teoría de que Dios se sirvió del cuerpo de un mono para hacer al primer hombre se llama evolucionismo. Esta teoría no está condenada por la Iglesia, desde la fe y la filosofía no hay inconveniente en admitir la teoría de la evolución. La respuesta de la veracidad de esta teoría nos la debe dar la ciencia, pues hasta el momento no deja de ser eso, una teoría.
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De hecho, la teoría de la evolución no elimina la necesidad de una inteligencia ordenadora. Admitir el orden de este mundo y no preguntarse por su causa, es como encontrarse un televisor en lo alto de un monte y atribuirlo a la casualidad . Los textos de la Biblia no tratan de darnos una explicación científica del modo cómo fueron hechos Adán y Eva, sino algo mucho más profundo: el hombre es …More
De hecho, la teoría de la evolución no elimina la necesidad de una inteligencia ordenadora. Admitir el orden de este mundo y no preguntarse por su causa, es como encontrarse un televisor en lo alto de un monte y atribuirlo a la casualidad . Los textos de la Biblia no tratan de darnos una explicación científica del modo cómo fueron hechos Adán y Eva, sino algo mucho más profundo: el hombre es obra de Dios y la mujer de la misma naturaleza que el hombre .
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Estos estudios evidencian una cosa de la que no podemos dudar: el hombre tiene muchas cosas en común con el mundo viviente inferior a él, y de modo especial con la familia de los monos. Esta es una verdad en la que la ciencia ha ido profundizando cada vez más y que permite pensar que la teoría de la evolución hoy día es la explicación más racional.
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Lo que a veces no se recalca de igual manera, es que el hombre por sus manifestaciones de inteligencia, voluntad y capacidad de amar... se separa claramente de los demás monos. Esto es lo que la Iglesia se esfuerza por comunicar: que el hombre no es pura materia sino que tiene espíritu y el espíritu no evoluciona.
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La ciencia podrá explicar cómo ha ido evolucionando el cuerpo, cosa que la Iglesia no sólo no tendrá problemas en aceptar, sino que la acogerá, pero lo que nunca podrá probar la ciencia es que “haya evolucionado el alma”.
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Resumiendo: la Iglesia acepta que para la creación del hombre, Dios se pudo valer de una “materia” que ya existía (los homínidos) y que perfeccionó, a la que añadió el alma espiritual y racional, creando así al hombre. Además la Iglesia enseña que Dios no sólo dio el alma al primer hombre, sino que la da a cada hombre que viene al mundo, que la crea. Con esto rechaza cualquier interpretación que …More
Resumiendo: la Iglesia acepta que para la creación del hombre, Dios se pudo valer de una “materia” que ya existía (los homínidos) y que perfeccionó, a la que añadió el alma espiritual y racional, creando así al hombre. Además la Iglesia enseña que Dios no sólo dio el alma al primer hombre, sino que la da a cada hombre que viene al mundo, que la crea. Con esto rechaza cualquier interpretación que diga que todo el hombre (alma y cuerpo) descienden del mono, porque si toda alma es creada por Dios, ya no hay lugar para la evolución.
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Para una mayor profundización se recomienda leer las siguientes obras:
- S.S. PIO XII: Carta Encíclica “Humani generis”, LEV.
- ALEJANDRO OPARIN: Origen de la vida sobre la Tierra, V. Ed. Tecnos. Madrid, 1970
- SALVADOR DE MADARIAGA: Dios y los españoles, pg.37. Ed. Planeta. Barcelona, 1975
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- FRED HOYLE: El Universo inteligente, I, 1. Ed. Grijalbo. Barcelona, 1984
- PIERO PASOLINI: Las grandes ideas que han revolucionado la Ciencia en el último siglo, I, 4. Ed. Ciudad Nueva. Madrid, 1981
- SEBASTIÁN BARTINA, S.I.: Hacia los origenes del hombre, I, 1. Ed. Garriga. Barcelona
- DR. BERMUDO MELÉNDEZ, Catedrático de Paleontología en la Universidad Complutense de Madrid: Las bases científ…More
- FRED HOYLE: El Universo inteligente, I, 1. Ed. Grijalbo. Barcelona, 1984
- PIERO PASOLINI: Las grandes ideas que han revolucionado la Ciencia en el último siglo, I, 4. Ed. Ciudad Nueva. Madrid, 1981
- SEBASTIÁN BARTINA, S.I.: Hacia los origenes del hombre, I, 1. Ed. Garriga. Barcelona
- DR. BERMUDO MELÉNDEZ, Catedrático de Paleontología en la Universidad Complutense de Madrid: Las bases científicas del evolucionismo, pg. 89. Ed. ADUE. Madrid
- ROBERT JASTROW: El telar mágico. Ed. Salvat. Barcelona, 1985
- P. JORGE LORING, S.I. : El origen del hombre a la luz de la ciencia actual y de la Biblia. (video)
Luzmaría
Magda Mares
La teoría del Big Bang y la evolución de la naturaleza no contradicen la intervención de Dios como Creador, sino que la requiere, afirmó este lunes el Papa Francisco en un discurso a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias, donde también develó un busto en honor a Benedicto XVI.
Magda Mares
Francisco señaló que “cuando leemos en el Génesis el relato de la creación, creemos imaginar que Dios es un mago, que con una varita mágica ha hecho todas las cosas. Pero no es así.
One more comment from Magda Mares
Magda Mares
Él ha creado a los seres y les ha dejado desarrollarse según las leyes internas que dio a cada uno, para que alcancen su propio desarrollo. Dio la autonomía a los seres del universo al mismo tiempo que les aseguraba su continua presencia, dando el ser a toda realidad”.
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Germen
Es un tema complejo
y las polémicas se causan por no
escuchar bien la opinión del otro.
PRIMERO QUE REINE LA CARIDAD.
Bendiciones.
Roberto Benavides
Cómo la Física Contemporánea apunta a Dios
PADRE ROBERT J. SPITZER S.J.

¿Proporciona la física contemporánea evidencia de la existencia de Dios?

Este artículo presenta una visión general de la respuesta a esa pregunta (un tratamiento más a fondo se puede encontrar en mi libro reciente, Nuevas Pruebas de la Existencia de Dios). Voy a dividir el tema en tres partes:
¿Puede la ciencia dar eviden…More
Cómo la Física Contemporánea apunta a Dios
PADRE ROBERT J. SPITZER S.J.

¿Proporciona la física contemporánea evidencia de la existencia de Dios?

Este artículo presenta una visión general de la respuesta a esa pregunta (un tratamiento más a fondo se puede encontrar en mi libro reciente, Nuevas Pruebas de la Existencia de Dios). Voy a dividir el tema en tres partes:
¿Puede la ciencia dar evidencia de la Creación y un Diseño Sobrenatural?
¿Cuál es la evidencia de un comienzo y cuáles son las implicaciones para la Creación?
¿Cuál es la evidencia de una Inteligencia Sobrenatural desde un Ajuste Fino Antrópico?

¿Puede la Ciencia dar evidencia de la Creación y un Diseño Sobrenatural?
Debemos empezar por aclarar lo que la ciencia realmente nos puede decir acerca de un comienzo del universo y la causalidad sobrenatural. En primer lugar, a diferencia de la filosofía y la metafísica, la ciencia no puede probar deductivamente una creación o Dios. Esto se debe a que las ciencias naturales se ocupan del universo físico y de las regularidades que llamamos "leyes de la naturaleza" que son obedecidas por los fenómenos dentro de ese universo. Pero Dios no es un objeto o fenómeno o regularidad en el universo físico, por lo que la ciencia no puede decir nada acerca de Dios. Por otra parte, la ciencia es una disciplina empírica e inductiva. Como tal, la ciencia no puede estar segura de que se han tenido en cuenta todos los datos posibles que podrían ser relevantes para una explicación completa de los fenómenos físicos particulares o el mismo universo. Siempre está abierta a nuevos datos y descubrimientos que podrían alterar su explicación de los fenómenos particulares y el universo. Esto se puede ver muy claramente en las revisiones realizadas al modelo del Big Bang.
Entonces, ¿qué puede decirnos la ciencia? Ella puede identificar, agregar y sintetizar la evidencia que indica la finitud del tiempo pasado en el universo tal como lo conocemos en la actualidad y concebir cómo pudo ser. La ciencia también puede identificar la extremadamente alta improbabilidad de la ocurrencia aleatoria de las condiciones necesarias para sostener la vida en el universo tal como lo conocemos en la actualidad y concebir cómo pudo ser.
A pesar de que las conclusiones científicas están sujetas a modificaciones a la luz de nuevos datos, no debemos dejar que esta posibilidad nos haga descartar innecesariamente la validez de teorías de mucho tiempo, persistentes, y rigurosamente establecidas. Si hiciéramos esto, podríamos descartar la mayoría de nuestras teorías científicas. Por lo tanto, es razonable y responsable atribuir valor calificado de verdad para tales teorías hasta el momento en que nuevos datos requieran que ellas sean modificadas.

¿Cuál es la evidencia de un comienzo y cuáles son las implicaciones para la Creación?
Los argumentos que sugieren la finitud del tiempo pasado (es decir, que el tiempo tuvo un comienzo) son básicamente de dos tipos: (a) los argumentos sobre las posibles geometrías del espacio-tiempo y (b) los argumentos basados sobre la segunda ley de la termodinámica (entropía). A pesar de que los argumentos que daremos concebiblemente puedan tener lagunas, en el sentido de que puedan encontrarse modelos cosmológicos o escenarios en el futuro para los que estos argumentos no se apliquen, su persistencia y su aplicabilidad a un gran número de modelos cosmológicos actuales les da una fuerza probatoria respetable. Hasta el momento en que se prueben inválidos o inaplicables a características empíricamente verificables de nuestro universo, ellos deben ser considerados como justificantes de la conclusión de que es al menos probable que el universo tuvo un comienzo.

Un comienzo en Física implica una creación del Universo
Antes de examinar esta evidencia, es esencial discutir las implicaciones de un comienzo (en física) para la creación de nuestro universo. En física, el tiempo es algo real, y tiene efectos reales sobre otros fenómenos físicos. Por lo tanto, el punto en el cual el universo comienza a existir es también el punto en el que el tiempo físico comienza a existir.
¿Cómo esto implica un Creador? En primer lugar, en la física, nada físico podría existir antes del punto de comienzo (de hecho, no hay un "antes del punto de comienzo", porque no hay tiempo físico).
En segundo lugar, si el universo físico (y su tiempo físico) no existían antes del comienzo, entonces era literalmente nada. Es importante tener en cuenta que "nada" significa "nada". Esto no significa un "vacío" o "un estado de baja energía de un campo cuántico", "espacio vacío", u otras cosas reales. Vacío, espacio vacío, y los estados de baja energía en campos cuánticos son dimensionales y orientables - tienen características y parámetros específicos, pero "nada" no es dimensional u orientable, y no tiene ninguna característica o parámetros específicos, ya que es nada. Por ejemplo, usted puede tener más o menos de un vacío o espacio vacío, pero no se puede tener más o menos de la nada, porque nada es nada.
En tercer lugar, nada puede hacer sólo nada, porque es nada. Insinuar lo contrario es hacer de nada algo. La expresión clásica tiene razón: "de la nada, sólo nada viene."
En cuarto lugar, si nada no puede hacer algo, entonces ciertamente no puede crear algo. Por lo tanto, cuando el universo nada tenía, no podría haberse creado a sí mismo (hecho a sí mismo algo) cuando era nada, porque cuando era nada, sólo nada podría hacer.
Por último, si el universo no podría haberse hecho a sí mismo algo cuando era nada, entonces algo más habría tenido que haber hecho algo al universo cuando era nada, y que "otra cosa" tendría que ser completamente trascendente (completamente independiente del universo y más allá de él). Esta trascendente (e independiente) fuerza creativa más allá de nuestro universo (y su asimetría espacio-tiempo) se denomina generalmente "Creador." Por lo tanto, un comienzo en física implica una poderosa fuerza creativa trascendente (es decir, un "Creador").

¿Fue el Big Bang el Comienzo?
En vista del hecho de que un comienzo en Física implica un Creador, a muchos físicos con una orientación naturalista les gustaría evitar la necesidad de un comienzo como tal. Por esta razón, se ha propuesto que el Big Bang no fue el comienzo del universo. Antes de que podamos evaluar esta hipótesis, vamos a presentar algunos hechos sobre la Teoría del Big Bang contemporánea.
La Teoría del Big Bang fue propuesta originalmente por un sacerdote belga el Padre Georges Lemaitre, que la utilizó para resolver un problema (las velocidades radiales de las nebulosas galácticas externas) relacionado con la Teoría General de la Relatividad de Einstein. Aunque Einstein al principio no compartía la idea de un universo en expansión, más tarde la aceptó debido a su verificación abrumadora. De hecho, es una de las teorías más rigurosamente establecidas de la física actual.
En esencia, la Teoría del Big Bang contemporánea sostiene que una gran explosión se produjo hace aproximadamente 13.7 mil millones años (más o menos 200 millones años). Una buena analogía puede ser la de un globo que se infla donde la goma elástica del globo es como el campo de espacio-tiempo (en la relatividad general, el espacio-tiempo en realidad puede estirarse, expandirse como un todo, entretejerse, vibrar, y cambiar su coordenada estructura según la densidad de masa-energía en él).
Ahora, volviendo a nuestra analogía, supongamos que hay manchas de pintura en todo el globo. Nótese que a medida que se expande el globo (es decir, cuando el espacio-tiempo se estira y expande en su conjunto), todas las manchas de pintura (las cuales pueden ser entendidas como las galaxias) se alejan unas de otras. Nuestro universo ha estado haciendo algo como esto por 13,7 mil millones de años.
Nuestro universo observable parece tener una cantidad finita de masa-energía. Tiene aproximadamente 4,6% de materia visible (materia-energía que puede emitir luz, campos electromagnéticos, etc.), 23% de materia oscura (que interactúa con la gravedad, pero que no parece tener actividad luminiscente o electromagnética), y el 72,4% de energía oscura (que parece ser como un campo conectado al espacio-tiempo que causa la aceleración de su expansión). La materia visible en nuestro universo parece ser aproximadamente 10^55 kilogramos, que es aproximadamente 1,080 bariones (protones y neutrones - partículas con masa en reposo significativa).
Desde los tiempos del Padre Lemaitre, la Teoría del Big Bang ha sido confirmada por varios conjuntos de datos distintos, que se unen en torno a un conjunto similar de números y valores: Los corrimientos al rojo de Edwin Hubble (que indican que todas las galaxias se están alejando unas de otras); El descubrimiento de Arno Penzias y Robert Wilson, de la radiación uniformemente distribuida de 2.7 grados Kelvin que es el remanente del Big Bang; las pruebas del satélite explorador del fondo cósmico (Cosmic Background Explorer Satellite, COBE); y una prueba más de la Sonda de Anisotropía de Microonda Wilkinson (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe, WMAP). Esta son las razones por la que la mayoría de los físicos consideran que el Big Bang es una teoría física rigurosamente establecida.
¿Fue el Big Bang el comienzo del universo? Muchos físicos creen que lo fue debido a que el Big Bang fue el momento en el que el espacio-tiempo comenzó a existir y porque no hay evidencia física de un período anterior al big bang o la gran explosión.
Sin embargo, algunos físicos creen que el Big Bang no fue el comienzo de nuestro universo lo que abre la posibilidad para un período pre-Big-Bang de duración indefinida (quizás evitando un comienzo y todas sus implicaciones para una creación). Este período pre-Big Bang hipotético es posible gracias a la cosmología cuántica (que permite al universo operar en un espacio-tiempo menor que los mínimos requeridos por la relatividad general). En la actualidad, la teoría de las cuerdas es un candidato hipotético para la cosmología cuántica en la cual algunos físicos (incluyendo a Stephen Hawking) han puesto grandes esperanzas. (Aquellos de ustedes interesados en detalles adicionales sobre la cosmología cuántica y la teoría de cuerdas querrán leer la Posdata a la primera parte en las Nuevas Pruebas de la Existencia de Dios).
La Teoría de las Cuerdas permite la posibilidad de un espacio de dimensiones superiores, que a su vez, permite dos posibles períodos pre-Big-Bang:
Un multiverso (un mega universo que origina múltiples universos burbujas, uno de los cuales es nuestro universo).
Un universo oscilante en el espacio de dimensiones superiores (por ejemplo, dos membranas tridimensionales que interactúan y chocan a través de un volumen de un espacio-tiempo de cuatro dimensiones).
No es importante saber todos los detalles de un multiverso o un universo oscilante en un espacio de dimensiones superiores, porque sólo hay una pregunta relevante: ¿Estos mismos escenarios especulativos requieren un comienzo o pueden ir indefinidamente hacia el pasado?
Sucede que una cantidad considerable de trabajo se ha hecho en el área de las pruebas de la geometría del espacio-tiempo que llegan a la conclusión de que todos los universos de modelo inflacionario, los multiversos (que tienen que ser inflacionarios para existir), y los universos oscilantes en el espacio de dimensiones superiores tienen que tener un comienzo. Estas pruebas extraordinarias sugieren la probabilidad de que nuestro universo (o cualquier multiverso en el que podría estar situado) tiene que tener un comienzo, lo que implica un Creador trascendente. Entonces, ¿cuáles son estas pruebas?

Evidencia de un Comienzo en las Pruebas de la Geometría del Espacio-Tiempo

Estas pruebas extraordinarias sugieren la probabilidad de que nuestro universo (o cualquier multiverso en el que podría estar situado) tiene que tener un comienzo, lo que implica un Creador trascendente.
Hay tres piezas de evidencia que surgen de las pruebas de la geometría del espacio-tiempo que indican el comienzo de nuestro universo o cualquier multiverso especulativo en el que nuestro universo podría estar situado. También indica el comienzo de los universos oscilantes- incluso universos oscilantes en el espacio de dimensiones superiores. Estas pruebas son tan ampliamente aplicables que establecen un comienzo en prácticamente cualquier condición hipotética pre-Big-Bang, que se pueda conectar a nuestro universo. Ellas, por lo tanto, indican la probabilidad de un comienzo absoluto de la realidad física lo que implica la probabilidad de un creador fuera de nuestro universo (o de cualquier multiverso en el que podría estar situado).
Desde 1994, tres pruebas o modelos han sido desarrollados que demuestran que no sólo nuestro universo, sino cualquier multiverso y universo rebotante inflacionario tiene que tener un comienzo: 1) La prueba de Borde-Vilenkin de 1994, 2) El modelo de universos inflacionarios de Alan Guth y otros, y 3) El Teorema de Borde-Vilenkin-Guth (el Teorema de BVG).

La Prueba de Borde-Vilenkin de 1994
Arvin Borde (Instituto Kavli de Física Teórica de la Universidad de California. Santa Bárbara) y Alexander Vilenkin (Director del Instituto de Cosmología en la Universidad de Tufts) formularon una prueba en 1994 de que cada universo inflacionario que cumpla cinco suposiciones tendría que tener una singularidad (un comienzo del universo / multiverso en un tiempo propio finito)1. Nuestro universo cumple con todas las condiciones de esta prueba. En 1997 publicaron un artículo sobre el descubrimiento de una posible excepción a una de sus suposiciones (relativa a las condiciones de energía débiles), que era muy, muy poco probable en nuestro universo. Los físicos, entre ellos Alan Guth (Profesor de Física Victor Weisskopf en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, y padre de la teoría inflacionaria) no consideró que esta excepción fuera relevante: "... la suposición técnica presentada en el artículo de Borde-Vilenkin de 1997 no me parece lo suficientemente importante como para cambiar la conclusión [de que se requiere un comienzo en los modelos de universos inflacionarios en la prueba de 1994]."2 Por lo tanto, la prueba de 1994 todavía tiene validez general hoy.

Análisis de los Modelos pre-big-bang que se expanden de Alan Guth de 1999
Guth concluyó este estudio de la siguiente manera: "En mi opinión, parece que los modelos inflacionarios eternos tienen un comienzo… Por mucho que los físicos han trabajado para tratar de construir una alternativa, hasta ahora todos los modelos que construimos tienen un comienzo; son eternos hacia el futuro, pero no hacia el pasado".3

El Teorema de Borde-Vilenkin-Guth de 2003 (el Teorema de BVG)
Borde, Vilenkin, y Guth se unieron para formular una elegante y vasta demostración del comienzo de los universos en expansión (en un famoso artículo de Physical Review Letters). Alexander Vilenkin explica esto de la siguiente manera:
"Supongamos, por ejemplo, que [un] viajero espacial acaba de salir de la tierra a la velocidad de 100,000 kilómetros por segundo y ahora se dirige hacia una galaxia distante, a unos mil millones de años luz de distancia. [Debido a la expansión del universo en su conjunto], esa galaxia se está alejando de nosotros a una velocidad de 20,000 kilómetros por segundo, por lo que cuando el viajero del espacio se pone al día con ella, los observadores allí le verán en movimiento a 80,000 kilómetros por segundo. [a medida que el universo sigue expandiéndose, la velocidad relativa del viajero del espacio se hace más pequeña y más pequeña en el futuro]. Si la velocidad relativa del viajero del espacio a los espectadores se hace más pequeña y más pequeña en el futuro, entonces se deduce que su velocidad debe ser más grande y más grande a medida que seguimos su historia en el pasado. En el límite, su velocidad debe estar arbitrariamente cercana a la velocidad de la luz [la velocidad máxima alcanzable por la energía de la masa en el universo]".4
El punto en el que las velocidades relativas se hacen arbitrariamente cercanas a la velocidad de la luz constituye un límite para el tiempo pasado en cualquier universo o multiverso en expansión. Aunque la conclusión de Borde, Vilenkin, y Guth es algo técnica para los que no sean físicos, su importancia hace que valga la pena mencionar sus precisas palabras:
“Nuestro argumento muestra que lo nulo y el tiempo como las geodésicas, en general, son incompletos en el pasado [requieren una frontera en el tiempo pasado] en los modelos inflacionarios, se sostengan o no las condiciones de energía, previo que solamente la condición de la expansión promedio Hav > 0 se sostenga a lo largo de las geodésicas dirigidas al pasado. Esta es una conclusión más fuerte que la que arribamos en un trabajo previo en el que nosotros demostramos que bajo suposiciones razonables casi todas las geodésicas causales, cuando se extienden al pasado de un punto arbitrario, alcanzan la frontera de la región inflacionaria del espacio-tiempo en un tiempo propio finito”.5
Esta prueba es muy aplicable a casi cualquier modelo de universo o multiverso que pudiera ser conectado con nuestro universo. Alexander Vilenkin lo expresó de esta manera en 2006:
"No hemos hecho suposiciones sobre el contenido material del universo. Ni siquiera suponemos que la gravedad es descrita por las ecuaciones de Einstein. Así que, si la gravedad de Einstein requiere alguna modificación, nuestra conclusión todavía se mantendrá. La única suposición que hicimos fue que la tasa de expansión del universo nunca esté debajo de cero, no importa cuán pequeña sea. Esta suposición, sin duda debe ser satisfecha en el falso vacío inflacionario. La conclusión es que la inflación eterna al pasado sin un comienzo es imposible." 6
Los físicos no emplean la palabra “imposible” con mucha frecuencia. De manera que lo que establece Vilenkin aquí es muy fuerte. La razón por la que es capaz de hacerlo es que hay una única condición que tiene que cumplirse – una tasa de expansión del universo mayor que cero (no importa cuan pequeña sea).
Es importante destacar que Borde, Vilenkin y Guth aplicaron su teorema al multiverso de las cuerdas también a los universos oscilantes de dimensiones superiores. Les presento sus propias palabras aquí (las cuales pudieran ser bastante abstrusas para los que no sean físicos) porque dan sentido a la propia apreciación de los autores de la amplia aplicabilidad de su teorema:
“Nuestro argumento puede ser directamente extendido a la cosmología de dimensiones superiores [la que surge de la teoría de las cuerdas o de la teoría M]. Por ejemplo, [1] en [algunos modelos de un multiverso de cuerdas], los mundos branes (de membranes) se crean por colisiones de burbujas que se nuclean en un volumen espacio-tiempo inflacionario de dimensión superior. Nuestro análisis implica que el volumen inflacionario no puede ser completo en el pasado [es decir tiene que tener una frontera en el tiempo pasado]. [2] Finalmente comentamos acerca del modelo del Universo cíclico [en el espacio de dimensión superior de la teoría de las cuerdas] en el cual un volumen de cuatro dimensiones espaciales se encuentra como en un sándwich entre dos branes de tres dimensiones... En algunas versiones del modelo cíclico los espacio-tiempo del brane están en expansión por todos lados, así que nuestro teorema implica de manera inmediata la existencia de una frontera en el pasado en la cual las condiciones de frontera tienen que ser impuestas. En otras versiones, hay breves períodos de contracción, pero el resultado neto de cada ciclo es una expansión… Así, en tanto que Hav > 0 para una geodésica nula cuando se promedia sobre un ciclo, entonces Hav > 0 para cualquier número de ciclos, y nuestro teorema implicaría que la geodésica está incompleta [es decir, tiene que tener una frontera en el pasado]7
La frontera en el tiempo pasado (requerida en el teorema de BVG) podría indicar un comienzo absoluto del universo o una era pre-pre-Big-Bang con una física completamente diferente. Si es lo último, entonces el período pre-pre-Big-Bang tendría que tener una frontera en su tiempo pasado (porque tendría una tasa de expansión mayor que cero). Eventualmente, uno alcanzará un comienzo absoluto cuando no hayan más eras pre-pre-pre-Big-Bang.
Esta es una conclusión extraordinaria, porque demuestra que se requiere un comienzo en virtualmente cada escenario pre-Big-Bang concebible – incluyendo el multiverso de las cuerdas y los universos oscilantes en un espacio dimensional superior. Esto implica, entonces, que aún si hay múltiples eras pre-Big-Bang, es probable que estas eras habrían tenido que tener una tasa de expansión mayor que cero, lo que significa que ellas también tendrían que tener un comienzo, las cuales harían un comienzo absoluto virtualmente inevitable. Este comienzo absoluto sería el punto en el cual el universo comenzaría a existir. Previo a este punto el universo (y su tiempo físico) habrían sido nada, lo que como vimos arriba, implica un Creador.
Las excepciones para este teorema son muy difíciles de formular y son muy débiles porque requieren un universo con una expansión de Hubble promedio menor o igual que cero (la cual es difícil de conectar con nuestro universo inflacionario) o la reconstrucción del tiempo lo que no es físicamente realista. (Para una discusión extensa de estas excepciones, puede consultar el Capítulo Uno, Sección III D-E de New Proofs for the Existence of God). Por esta razón todos los intentos para evadir el Teorema de BVG hasta la fecha no han sido exitosos. Aún si los físicos en el futuro son capaces de formular un modelo hipotético que evada al Teorema de BVG, esto no significaría que este modelo hipotético sea verdad para nuestro universo. Probablemente sea solamente un testimonio de la ingeniosidad humana. Por lo tanto, es probable que nuestro universo (o cualquier multiverso en el cual pueda estar situado) tuviera un comienzo absoluto. Esto implica la creación del universo por un poder que trasciende a nuestro universo.
Hay otro conjunto de datos impresionantes que corroboran las tres pruebas de la geometría espacio-tiempo que aparecen arriba, conocidos como, la Segunda Ley de la Termodinámica (es decir, la entropía). Las restricciones de tiempo y espacio aquí no me permiten desarrollar este tópico, sin embargo, aquellos interesados en su explicación pueden consultar el Capítulo Uno (Sección III A-C) de New Proofs for the Existence of God.

¿Cuál es la Evidencia de una Inteligencia Sobrenatural desde el Ajuste Fino Antrópico?

Este número es tan grande, que si cada cero fuera un tipo de 10 puntos, ¡nuestro sistema solar no sería capaz de sostenerlo!

Hay algunas condiciones de nuestro universo necesarias para la aparición de alguna forma de vida compleja. Muchas de estas condiciones son tan poco probables que no es razonable esperar que ellas pudieran ocurrir por pura casualidad. Por esta razón muchos físicos atribuyen su ocurrencia al diseño sobrenatural. Sin embargo, algunos otros físicos prefieren creer en trillones sobre trillones de “otros universos” (los cuales son inobservados y probablemente inobservables).
Antes de discutir cual explicación es más plausible, necesitamos explorar algunos de los ejemplos específicos de este ajuste fino altamente improbable. Podemos dividir la discusión en dos partes:
1. La extremadamente alta improbabilidad de nuestro universo de baja entropía.
2. La extremadamente alta improbabilidad de los valores antrópicos de nuestras constantes universales.
Las discutiremos cada una por turno.

La Alta Improbabilidad de una Ocurrencia Casual Pura de Nuestro Universo de Baja Entropía
Un universo de baja entropía es necesario para la aparición, desarrollo y complejidad de las formas de vida (porque un universo de alta entropía se acorta demasiado como para permitir semejante desarrollo). Roger Penrose ha calculado la extremadamente pequeña probabilidad de una ocurrencia casual pura de nuestro universo de baja entropía como de 10^10^123 a uno. ¿Cómo podemos comprender este número? Es igual a diez elevado a un exponente de:
1,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000.
Este número es tan grande, que si cada cero fuera un tipo de 10 puntos, ¡nuestro sistema solar no sería capaz de sostenerlo! Comúnmente, no hay una explicación natural para la ocurrencia de este número, y si no se encuentra alguna, entonces nos quedamos con las palabras del mismo Roger Penrose:
“Para producir un universo que se parezca en el que nosotros vivimos, el Creador tendría que apuntar a un volumen tan absurdamente pequeño del espacio de fase de los posibles universos – alrededor de 1/10^10^123 del volumen completo, para la situación bajo consideración.”
Lo que Penrose está diciendo aquí es que esta ocurrencia no puede ser explicada por una ocurrencia pura casual aleatoria. Por lo tanto, uno tendrá que recurrir o a un multiverso (compuesto de universos burbujas, cada uno teniendo diferentes valores de las constantes) o como Penrose implica, un Creador (con un intelecto superior).

La Alta Improbabilidad de las Otras Cinco Condiciones Antrópicas (Sobre la base de las Constantes Cosmológicas)
Una constante cosmológica es un número que controla las ecuaciones de la física, y las ecuaciones de la física, a su vez, describen las leyes de la naturaleza. Por lo tanto, estos números controlan las leyes de la naturaleza (y si estas leyes de la naturaleza serán hospitalarias u hostiles para alguna forma de vida). Algunos ejemplos de constantes son: la constante velocidad de la luz (c=300,000 km por segundo), la constante de Planck (ℏ = 6.6 x 10-34 joule segundos), la constante de atracción gravitatoria (G = 6.67 x 10-11 ), la constante de la fuerza nuclear fuerte (gs = 15), la constante de la fuerza débil (gw = 1.43 x 10-62), la masa del protón (mp = 1.67 x 10-27kg), la masa en reposo de un electrón (e = 1.6 x 10-19 coulombs). Hay algunas otras constantes, pero estas pertenecen a las siguientes coincidencias antrópicas (condiciones altamente improbables requeridas para la vida):
Si la constante gravitacional (G) o la constante de fuerza débil (gw) varían a partir de su valor en una fracción extremadamente pequeña (mayor o menor) — en solo una parte en 10^50 (.00000000000000000000000000000000000000000000000001) — entonces el universo habría sufrido un colapso catastrófico o habría explotado en toda su expansión, ambas opciones habrían prevenido la aparición y desarrollo de cualquier forma de vida. Esto no puede ser explicado razonablemente por pura casualidad.
Si la constante de fuerza nuclear fuerte fuera mayor que su valor (15) en solo el 2%, no habría hidrógeno en el universo (y por lo tanto no habría combustible nuclear o agua — esto habría prohibido la vida). Si, por otro lado, la constante de fuerza nuclear fuerte hubiera sido 2% menor que su valor entonces ningún elemento más pesado que el hidrógeno hubiera podido emerger en el universo (helio, carbono, etc.). Esto habría sido igualmente en detrimento del desarrollo de la vida. Esa “coincidencia antrópica” también parece descansar más allá de las fronteras de la pura casualidad.
Si la constante gravitacional, el electromagnetismo, o la “masa del protón relativa a la masa en reposo del electrón” variaran de sus valores en solamente una fracción muy pequeña (mayor o menor), entonces todas las estrellas serían gigantes azules o enanas rojas. Estos tipos de estrellas no emitirían el tipo propio de calor y luz por un período suficientemente largo como para permitir la aparición, el desarrollo y la complejidad de las formas de vida. Otra vez, estas “coincidencias antrópicas” están más allá de la ocurrencia puramente casual.
Si la constante de fuerza débil hubiera sido ligeramente menor o mayor que su valor, entonces las explosiones de las supernovas nunca habrían ocurrido. Si estas explosiones no hubieran ocurrido, no habría carbono, hierro, o planetas semejantes a la Tierra.
Fred Hoyle y William Fowler descubrieron la extremadamente alta improbabilidad de que el oxígeno, carbono, helio y berilio tuvieran los valores precisos para permitir tanto la abundancia del carbono y sus cadenas (necesarias para la vida). Esta “coincidencia antrópica” fue tan impactante que hizo que Hoyle abandonara su ateísmo previo y declarara:
"Una interpretación con sentido común de los hechos sugiere que un intelecto superior ha hecho monerías con la Física, también con la química y la biología, y no hay fuerzas ciegas en la naturaleza de las que se merezca hablar. Estos números que uno calcula de los hechos me parecen tan abrumadores como para casi poner más allá de alguna duda esta conclusión.”

"Por supuesto, uno pudiera hallar más fácil creer en un arreglo infinito de universos que en una Deidad infinita, pero semejante creencia tiene que descansar más en la fe que en la observación."

Lo que está en contra de que las cinco coincidencias antrópicas ocurran de forma aleatoria es que sean excesivamente y casi inimaginablemente improbables. Los individuos más razonables y responsables no atribuirían esto a la ocurrencia aleatoria (porque los argumentos están abrumadoramente en su contra), y por ello, buscan otra explicación que sea más razonable y responsable.
Por esta razón, casi ningún físico respetable (incluido Stephen Hawking), cree que estas coincidencias antrópicas puedan ser explicadas por pura casualidad. En vista del hecho de que ninguna explicación natural ha sido encontrada para ellas, la mayoría de los físicos han recurrido a una de las dos explicaciones trans-universales:
Un multiverso (una explicación naturalista) y
Un Creador con inteligencia superior (una explicación sobrenatural)
¿Es la explicación naturalista más razonable y responsable? No necesariamente porque los otros universos (y el multiverso en sí mismo) son en principio inobservables. Es más, ello viola el principio de parsimonia (de Ockham Razor) — la explicación con el mínimo de suposiciones, condiciones y requerimientos será la preferida. Como el físico Paul Davies anota:
"Otra debilidad de la discusión antrópica es que parece la misma antítesis de Ockham Razor, de acuerdo con el cual la más plausible de un conjunto posible de explicaciones es la que contiene las ideas más simples y el número mínimo de suposiciones. Invocar una infinidad de otros universos solamente para explicar uno es con toda seguridad llevar el exceso de equipaje hasta extremos cósmicos… Es difícil ver como semejante construcción teórica pura pueda ser empleada alguna vez como una explicación, en el sentido científico, de un rasgo de la naturaleza. Por supuesto, uno pudiera hallar más fácil creer en un arreglo infinito de universos que en una Deidad infinita, pero semejante creencia tiene que descansar más en la fe que en la observación."8
Además, un problema más es que todas las teorías de multiversos conocidas tienen requerimientos de ajustes finos significativos. El multiverso inflacionario caótico de Linde no puede aleatoriamente expulsar los universos burbujas porque podrían colisionar y hacer los universos hostiles para la vida; los universos burbujas tienen que separse en una forma lenta que requiere un ajuste fino considerable en los parámetros iniciales de los multiversos.9 Similarmente, el paisaje de la Teoría de las Cuerdas de Susskind requiere un considerable ajuste fino de meta nivel para explicar sus tendencias “antrópicas”.10
Conclusiones
Dados estos problemas, ¿es el multiverso una explicación más razonable y responsable de las coincidencias antrópicas de nuestro universo? Muchos físicos creen que no, no solamente debido a los tres problemas de arriba. sino debido también a la posibilidad de un Creador. Cuando la evidencia de un comienzo se combina con la excesivamente alta improbabilidad de las coincidencias antrópicas de arriba, un intelecto superior parece ser la mejor explicación porque evita todos los problemas de un multiverso hipotético. Por lo tanto, es tanto razonable como responsable creer sobre la base de la física, que hay un ser muy poderoso e inteligente que le dio existencia a nuestro universo como un todo. Aunque la física contemporánea no prueba completamente la existencia de Dios, ciertamente apunta hacia El.

Notes:
See Borde and Vilenkin 1994
Guth 1999 pg. 1.
Guth 1999 pg. 1.
Vilenkin 2006 p. 173.,
Borde, Guth, and Vilenkin 2003 p. 3
Vilenkin 2006 p.175.
Borde, Guth, and Vilenkin 2003 p. 4.
Davies 1983, pp. 173-174.
See Alabidi and Lyth 2006.
See Gordon 2010 pp. 100-102.

Padre Robert Spitzer, S.J. “Cómo la Física Contemporánea apunta a Dios.” Instituto Magis (Marzo, 2011).
Reimpreso con permiso del Instituto Magis.
La misión del Instituto Magis es explorar y compartir la conexión estrecha entre razón y fe como se revela en los nuevos descubrimientos en astrofísica y filosofía.
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Agustín Monje
Francisco señaló que “cuando leemos en el Génesis el relato de la creación, creemos imaginar que Dios es un mago, que con una varita mágica ha hecho todas las cosas. Pero no es así. Él ha creado a los seres y les ha dejado desarrollarse según las leyes internas que dio a cada uno, para que alcancen su propio desarrollo. Dio la autonomía a los seres del universo al mismo tiempo que les aseguraba …More
Francisco señaló que “cuando leemos en el Génesis el relato de la creación, creemos imaginar que Dios es un mago, que con una varita mágica ha hecho todas las cosas. Pero no es así. Él ha creado a los seres y les ha dejado desarrollarse según las leyes internas que dio a cada uno, para que alcancen su propio desarrollo. Dio la autonomía a los seres del universo al mismo tiempo que les aseguraba su continua presencia, dando el ser a toda realidad”.
Agustín Monje
“Y así –explicó-, la creación ha proseguido su marcha por siglos y siglos, milenios y milenios hasta que se ha convertido en lo que hoy conocemos; exactamente porque Dios no es un mago sino el Creador que da el ser a todas las cosas”.
Patricia Manta
“El inicio del mundo no es obra del caos que debe a otro su origen, sino que se deriva directamente de un Principio supremo que crea por amor. El Big-Bang, que hoy se sitúa en el origen del mundo, no contradice la intervención de un creador divino, al contrario, la requiere. La evolución de la naturaleza no contrasta con la noción de creación, porque la evolución presupone la creación de los …More
“El inicio del mundo no es obra del caos que debe a otro su origen, sino que se deriva directamente de un Principio supremo que crea por amor. El Big-Bang, que hoy se sitúa en el origen del mundo, no contradice la intervención de un creador divino, al contrario, la requiere. La evolución de la naturaleza no contrasta con la noción de creación, porque la evolución presupone la creación de los seres que evolucionan”.
Patricia Manta
El Papa indicó que “en cuanto al ser humano, hay un cambio y una novedad. Cuando, en el sexto día de la historia del Génesis, llega la creación del hombre, Dios da al ser humano otra autonomía, una autonomía diferente a la de la naturaleza, que es la libertad. Y dice al hombre que ponga nombre a todas las cosas y siga hacia delante en el curso de la historia”.
Marcus Antares
“Le hace responsable de la creación, para que domine la creación, para que la desarrolle y así hasta el final de los tiempos. Por eso al científico, y sobre todo al científico cristiano corresponde la actitud de interrogarse sobre el futuro de la humanidad y de la Tierra y, como ser libre y responsable, de contribuir a prepararlo, a defenderlo, y a eliminar los riesgos del medio ambiente, sean …More
“Le hace responsable de la creación, para que domine la creación, para que la desarrolle y así hasta el final de los tiempos. Por eso al científico, y sobre todo al científico cristiano corresponde la actitud de interrogarse sobre el futuro de la humanidad y de la Tierra y, como ser libre y responsable, de contribuir a prepararlo, a defenderlo, y a eliminar los riesgos del medio ambiente, sean naturales que humanos”.
Marcus Antares
“Pero, al mismo tiempo, el científico debe estar movido por la confianza en que la naturaleza esconda, en sus mecanismos evolutivos, potenciales que toca a la inteligencia y a la libertad descubrir y poner en práctica para llegar al desarrollo que está en el diseño del Creador. Entonces, por muy limitada que sea, la acción del hombre participa de la potencia de Dios y es capaz de construir un …More
“Pero, al mismo tiempo, el científico debe estar movido por la confianza en que la naturaleza esconda, en sus mecanismos evolutivos, potenciales que toca a la inteligencia y a la libertad descubrir y poner en práctica para llegar al desarrollo que está en el diseño del Creador. Entonces, por muy limitada que sea, la acción del hombre participa de la potencia de Dios y es capaz de construir un mundo apropiado para su doble vida corporal y espiritual; construir un mundo humano para todos los seres humanos y no para un grupo o clase de personas privilegiadas”, señaló Francisco.
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Tamara Rodero
En su discurso, el Papa aseguró que “esta esperanza y confianza en Dios, Autor de la naturaleza, y en la capacidad del espíritu humano pueden proporcionar al investigador una nueva energía y una serenidad profunda”.
Tamara Rodero
“Pero también es cierto que la acción del hombre, cuando su libertad se convierte en autonomía - que no es libertad, sino autonomía - destruye la creación y el hombre usurpa el lugar del Creador. Y este es el gran pecado contra Dios Creador”, concluyó.
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Clara Inocencia
La teoría del Big Bang nació de la mano de los estudios del sacerdote jesuita Georges Lemaître, considerado precursor de la cosmología moderna.
Desde la década de 1920 el P. Lemaître tuvo la intuición de que el universo tenía una historia y se encontraba en evolución; oponiéndose así a la concepción de todos los científicos de época, entre ellos Albert Einstein.
Clara Inocencia
Así, en 1930 propuso este modelo de universo conocido bajo el nombre de universo Lemaître-Einstein o hipótesis del átomo primitivo, y que más tarde tomará el nombre de Big-Bang.
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Clara Inocencia
El P. Lemaitre apoyó su reflexión en los datos brindados por la observación de los espectros de las galaxias recientemente descubiertas. Interpreta cuatro años antes que Hubble el desajuste espectral hacia el rojo como la prueba de la expansión del universo.
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Pablo Apóstol
Creación, evolución y magisterio de la Iglesia católica
Entrevista al profesor Rafael Pascual, L.C.

07 de diciembre de 2005 | 12151 hits
ROMA, miércoles, 7 diciembre 2005 (ZENIT.org).- «Evolución y creación pueden ser compatibles», reconoce el filósofo y teólogo Rafael Pascual, L.C., hasta el punto de que habla de «creación evolutiva», aclarando que la «Biblia no tiene una finalidad científica».…More
Creación, evolución y magisterio de la Iglesia católica
Entrevista al profesor Rafael Pascual, L.C.

07 de diciembre de 2005 | 12151 hits
ROMA, miércoles, 7 diciembre 2005 (ZENIT.org).- «Evolución y creación pueden ser compatibles», reconoce el filósofo y teólogo Rafael Pascual, L.C., hasta el punto de que habla de «creación evolutiva», aclarando que la «Biblia no tiene una finalidad científica».
Pablo Apóstol
El debate sobre evolución y fe es candente en el escenario mundial. Fue vuelto a suscitar por el arzobispo de Viena, el cardenal Cristoph Schönborn, con un artículo publicado por el «New York Times», el 7 de julio de 2005, donde afirmaba que es Dios, a través de un «designio inteligente, el verdadero artífice de la evolución»

«Las teorías científicas que tratan de justificar la aparición del …
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El debate sobre evolución y fe es candente en el escenario mundial. Fue vuelto a suscitar por el arzobispo de Viena, el cardenal Cristoph Schönborn, con un artículo publicado por el «New York Times», el 7 de julio de 2005, donde afirmaba que es Dios, a través de un «designio inteligente, el verdadero artífice de la evolución»

«Las teorías científicas que tratan de justificar la aparición del designio como resultado del caos y de la necesidad no son verdaderamente científicas», añadía el purpurado austríaco.
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Pablo Apóstol
Para comprender mejor esta apasionante cuestión, Zenit ha entrevistado al profesor Pascual, director del Master en Ciencia y Fe del Ateneo Pontificio «Regina Apostolorum» de Roma, quien en Italia acaba de publicar el libro «Evolución: cruce de caminos entre ciencia, filosofía y teología» («L\'Evoluzione: crocevia di scienza, filosofia e teologia» (Ediciones Studium).
Conejito
--Evolución, si; ¿evolucionismo, no?

--Padre Pascual: La evolución, entendida como teoría científica, fundada en datos empíricos, parece bastante bien afirmada, si bien no es del todo verdad que ya no haya nada que añadir o completar, sobre todo respecto a los mecanismos que la regulan. En cambio, no me parece admisible el evolucionismo como ideología que niega el finalismo, y sostiene que todo …More
--Evolución, si; ¿evolucionismo, no?

--Padre Pascual: La evolución, entendida como teoría científica, fundada en datos empíricos, parece bastante bien afirmada, si bien no es del todo verdad que ya no haya nada que añadir o completar, sobre todo respecto a los mecanismos que la regulan. En cambio, no me parece admisible el evolucionismo como ideología que niega el finalismo, y sostiene que todo se debe a la casualidad y a la necesidad, como afirma Jacques Monod en su libro «Casualidad y necesidad», proponiendo el materialismo ateo. Este evolucionismo no es sostenible, ni como verdad científica, ni como consecuencia necesaria de la teoría científica de la evolución, como algunos sostienen.
Conejito
--Creación, sí; ¿creacionismo, no?

--Padre Pascual: La creación es una verdad comprensible para la razón, en especial para la filosofía, pero también es una verdad revelada. Por otra parte, el llamado creacionismo es también, como el evolucionismo, una ideología fundada en muchas ocasiones en una teología errónea, es decir en una interpretación literal de algunos pasajes de la Biblia, la cual, …More
--Creación, sí; ¿creacionismo, no?

--Padre Pascual: La creación es una verdad comprensible para la razón, en especial para la filosofía, pero también es una verdad revelada. Por otra parte, el llamado creacionismo es también, como el evolucionismo, una ideología fundada en muchas ocasiones en una teología errónea, es decir en una interpretación literal de algunos pasajes de la Biblia, la cual, según sus autores, respecto al origen de las especies sostendría la creación inmediata de cada especie por parte de Dios, y la inmutabilidad de cada especie con el paso del tiempo.
Lucecita Ángel
--¿Evolución y creación son compatibles?

--Padre Pascual: Evolución y creación en sí pueden ser compatibles; se puede hablar, sin caer en una contradicción en términos de una «creación evolutiva», mientras que evolucionismo y creacionismo son necesariamente incompatibles.
Lucecita Ángel
Por otra parte, seguramente hubo un designio inteligente pero, en mi opinión, no se trata de una teoría científica alternativa a la teoría de la evolución. Al mismo tiempo hay que señalar que el evolucionismo, entendido como ideología materialista y atea, no es científico.
Flor María
--¿Qué dice el Magisterio de la Iglesia al respecto?

--Padre Pascual: El Magisterio de la Iglesia, en sí, no se opone a la evolución como teoría científica. Por una parte, deja y pide a los científicos que hagan investigación en lo que constituye su ámbito específico. Pero, por otra, ante las ideologías que están detrás de algunas versiones del evolucionismo, deja claros algunos puntos …More
--¿Qué dice el Magisterio de la Iglesia al respecto?

--Padre Pascual: El Magisterio de la Iglesia, en sí, no se opone a la evolución como teoría científica. Por una parte, deja y pide a los científicos que hagan investigación en lo que constituye su ámbito específico. Pero, por otra, ante las ideologías que están detrás de algunas versiones del evolucionismo, deja claros algunos puntos fundamentales que hay que respetar:

- no se puede excluir, «a priori», la causalidad divina. La ciencia no puede ni afirmarla, ni negarla.
Flor María
- el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. De este hecho deriva su dignidad y su destino eterno.

- hay una discontinuidad entre el ser humano y otros seres vivientes, en virtud de su alma espiritual, que no puede ser generada por simple reproducción natural, sino que es creada inmediatamente por Dios.
Pájaroloco
--¿Cuáles son las verdades fundamentales sobre el origen del mundo y el ser humano que la Iglesia indica como puntos básicos?

--Padre Pascual: Está claro que el Magisterio no entra en cuestiones propiamente científicas, que deja a la investigación de los especialistas, pero siente el deber de intervenir para explicar las consecuencias de tipo ético y religioso que tales cuestiones comportan.