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Pedofilia, en las acusaciones contra Pell está la sombra del complot

por MARCO TOSATTI

El cardenal Pell está todavía en Australia, para defenderse de la acusación de pedofilia, pero durante la última audiencia la policía de Victoria admitió la existencia de una fuerza de tareas para investigar al purpurado mucho antes de haber recibido denuncias. “La Operación Tethering investigaba un delito, porque no se había denunciado ningún delito”.


El Cardenal George Pell está en Australia desde hace meses para defenderse de las acusaciones referidas a muchos años atrás de comportamientos inapropiados hacia algunos jóvenes. Una acusación que el purpurado, responsable de la Secretaría de la Economía, siempre ha rechazado con desdén. Por eso pidió un período de licencia de su cargo, para poder ir a Australia y afrontar la investigación. Que, hasta ahora, no ha llevado a grandes resultados para la acusación. Pero en los últimos días ha emergido un detalle que tiene la marca de lo increíble.

En efecto, la policía de Victoria –se declaró durante una audiencia- había organizado una fuerza de tareas para investigar al más famoso prelado australiano antes que él hubiera sido acusado o hubiese habido quejas contra él. Es decir, se investigó a Pell antes de que alguien lo hubiera denunciado. La extraordinaria admisión se hizo –por primera vez desde el comienzo del juicio– durante la deposición de uno de los investigadores que voló a Roma para interrogar a Pell.

Paul Sheridan, que tiene el rango de Superintendente, dijo a los magistrados del tribunal de Melbourne que la investigación sobre Pell comenzó en marzo de 2013, para verificar si había cometido delitos que no habían sido denunciados. Robert Richter, abogado defensor, dijo que cuando "la Operación Tethering fue una operación en busca de un delito, porque no había sido denunciado ningún delito. Fue una operación que pulía con esmero un delito y quien lo denunciara”.

El superintendente Sheridan admitió que se buscaron posibles denunciantes y que nadie avanzó durante más de un año después que la investigación había comenzado. Richter entonces preguntó por qué los investigadores habían silenciado las acusaciones serias contra una monja y un profesor mientras que se obstinaron en seguir las acusaciones relativamente benignas que se referían a Pell. "Se supone que debían ocuparse de abusos graves... y no hicieron nada contra de las graves denuncias presentadas por dos personas, dijo Richter. Por el contrario, obstinadamente buscaron algo contra Pell”.

La policía tenía la intención de arrestar a Pell y de interrogarlo cuando tuviera que regresar a Australia desde el Vaticano en diciembre de 2015, para hacer su exposición frente a la Comisión real sobre abusos. Pero Pell, que estaba enfermo en ese período, depuso ante la Comisión por video-conferencia en febrero de 2016.

La atmósfera de la investigación sobre el cardenal australiano parece de todas maneras muy especial. Tanto es así que el abogado defensor, Richter, ha adelantado el extraordinario pedido a la magistrada Belinda Wallington que se considere no apta para juzgar, ya que tiene “una visión preliminar de los testimonios y de las pruebas”. La solicitud fue rechazada inmediatamente. La sesión debería concluir en los próximos días, pero pasarán semanas antes de que el juez decida si hay suficientes elementos para ir a un juicio.

Bastantes acusaciones contra Pell han sido abandonados en el curso de la investigación, por varias razones. Últimamente porque uno de sus acusadores sostiene que ha estado demasiado enfermo para proporcionar su testimonio en el tribunal. No está claro –y el tribunal no lo ha hecho público– cuáles son las acusaciones contra el purpurado. Se sabe de manera vaga que alguien lo habría acusado de comportamientos inapropiados en una piscina, durante los juegos colectivo. Y alguien más habría dicho que había sido objeto de atenciones en la sacristía.
Pero en los últimos días el sacerdote que le asistía durante las celebraciones ha dado un golpe severo a estas acusaciones, al afirmar que Pell nunca jamás había estado solo antes, durante y después de la Misa. Él le ayudaba a revestirse para la Misa, y a quitarse las vestiduras sagradas después de la ceremonia, y negó que fuera posible que alguien permaneciera a solas con Pell en la sacristía después de la Misa. El sacerdote, el padre Portelli, dijo que era “absolutamente imposible” cualquier acusación de conducta sospechosa en esas circunstancias, porque Pell nunca estuvo solo. Vamos a ver qué decide el juez. Pero la impresión que se busca a cualquier costo de involucrar a un personaje de gran reputación incluso en presencia de acusaciones frágiles es muy fuerte.

Publicado originalmente en italiano el 30 de marzo de 2018, en www.lanuovabq.it/it/pedofilia-sulle…

Traducción al español por: José Arturo Quarracino
eva333
Una traducción muy deficiente
rosarios1000
La SANGRE PRECIOSA DE CRISTO, proteja a los sacerdotes del maligno enemigo, no les permita caer en pecados graves y les libre de sus enemigos. DIOS de la victoria al cardenal Pell y la iglesia catolica de Australia que el enemigo de DIOS busca derribar
adeste fideles
✍️ Dios lo sostenga y la verdad resplandezca 🙏