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El "presi" se ha echado al monte

El "presi" se ha echado al monte.

José Luis Aberasturi, el 3.03.21 a las 11:59 AM

Me refiero al Excelentísimo Sr. Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, mons. Bätzing, al que lo mismo le parece una vergüenza que no se ordenen las señoras o señoritas -así lo ha dicho-, que el que se prohíba comulgar al que le dé la gana acercarse: que también lo ha dicho.

-¿Quiere comulgar una persona? Pues que comulgue ¡Ya vale de distingos y prohibiciones que no significan nada, que no van a ningún lado y que no tienen ningún sentido a estas alturas de la peli!

Además, siempre puede uno acogerse a aquello tan famoso de “¿quién soy yo para…?” negárselo, por ejemplo. Y, “aquí paz y después gloria”.

Por eso, este buen señor no se ha cortado un pelo; antes al contrario, se ha largado una rajada que no tiene desperdicio. Dice el flamenquísimo del arzobispo: (que) “él no niega la Comunión Eucarística a ningún protestante que se la pida”. ¡Ahí queda eso, Manuela, y bájate ya de la burra!

¿Qué dice al respecto la Doctrina Católica, de la que se ríe públicamente el susodicho monseñor? Pues, respecto a lo de las señoras o señoritas, ¡que nanay; que las uvas están verdes; que el caso está más que cerrado! Amén.

¿Y respecto a lo de la comunión a los coleguis protestantes? Pues, la Doctrina está enrocada pero que exactamente en la misma posición: que ¡naranjas de la China! Amén.

O sea: todo un monseñor, obispo de Limburgo como carguete, “el presi” para más señas de la CEA, como entretenimiento -que ya hay que tener ojo fino y afinado para haberle elegido-, al que se supone “Obispo de la Iglesia Católica” por legítima “Consagración” -sabemos de cierto que de ahí cobra puntual y mensualmente, y de Ella vive a cuerpo de obispo-, ¡públicamente se postula contrario, porque sí, a la Doctrina Católica! “¡Pa’ no echar gota!”, como se dice en castizo.

Cuando, que sepamos, su oficio -y su beneficio, de cara a la Vida Eterna: supongo que aún creerá en ella; o no- le obliga, en conciencia, a Enseñar, Gobernar y Santificar “según doctrina“. O sea: como servidor fiel de Cristo, servidor fiel de la Iglesia, fiel servidor de las almas… por fiel servidor de la Doctrina que atesora y enseña el Depósito de la Fe.

Por contra, aquellas otras con las que Jeremías denuncia públicamente el mal hacer de los “pastores” al uso, que maquinan contra Dios, en la persona de su Profeta, sí le deben parecer bien, pues las encarna: Ellos dijeron: “venga, tramemos un plan contra Jeremías porque no faltará la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta. Venga, vamos a hablar mal de él y no hagamos caso de sus oráculos”. “¡Probines!”, que dicen por Asturias.

Pues lo que acabamos de señalar como expresión de buscar ser Buen Pastor, es lo más contrario a lo que ha hecho este monseñor, que es “echarse al monte” ¡Y nadie con potestad le para los pies; y, encima, le siguen pagando el sueldo! Con el silencio -¡eso sí es corporativismo, y lo demás son tonterías-, de todos o prácticamente todos sus colegas de mitra. Que el tema también se las trae.

¿Les da exactamente igual? ¿No se sienten aludidos e interpelados por los ataques DIRECTOS a nuestra Santa Madre la Iglesia? ¿Ni mentándoles la Madre se mosquean? ¡Son unos santazos integrales, como mínimo: de ahí p’arriba!

No hay más explicación lógica -por terrible que se nos presente-, para intentar explicarnos la desertización de naciones enteras -católicas desde milenios, hoy eriales: ni siquiera hay pequeños oasis donde reposar y encontrar una sombra aunque sea pequeña-, que esta burla ante la Doctrina, con lo que eso comporta necesariamente de CORRUPCIÓN ab interno de la Iglesia; y sin que nadie haya entrado, con autoridad, al trapo, por sentirse aludido. Porque aludidos están, estamos, TODOS; y también obligados.

Y, como va de suyo, es lo mismo que ha pasado, y sigue pasando, en tantas Instituciones eclesiásticas, antiguas y modernas. En ellas, se ha dicho de todo, y se ha acabado haciendo de todo, en contra hasta de lo más sagrado de todo. Y así estamos.

Porque no tiene nada que ver lo que dijeron, escribieron e impulsaron sus Fundadores -tantísimos de ellos SANTOS y en los altares, certificando de este modo sus éxitos apostólicos y su personal santidad-, que todo “eso” venía de Dios, con el guirigay que se ha montado ahora en esas mismas Instituciones, desde hace muchos años ya.

Calcado -o sea, reflejo y consecuencia-, de lo que ha pasado en la misma Iglesia. Porque parte de la Iglesia son todas ellas, sí o sí. O lo eran: hoy ya ni se sabe a qué Espíritu pertenecéis.

Por eso, como nada se ha remediado a nivel eclesial, nada se ha remediado a nivel de sus instituciones -aún las más acendradas-, con grandísimos frutos de santidad y de apostolado entre sus miembros; amén de múltiples construcciones de tipo educativo, intelectual, social y asistencial que las definían, las fortalecían y las encumbraban.

Da la impresión de que en la Iglesia Católica no hay un apartado de “asuntos internos", como sí lo hay, por ejemplo, en los cuerpos policiales. Que están -los miembros de esa sección, en esas instituciones-, para cortar cualquier intento corruptor, y mantener incólume, en la medida de lo humanamente posible, el honor del Cuerpo: al que se entregan y del que cobran todos sus oficiales, en servicio al ciudadano.

O sea: un servicio para cortar, desde dentro, la corrupción interna: un servicio imprescindible para la buena marcha, no solo de la misma institución, sino también de las personas y de la sociedad entera.

En la Iglesia Católica da la impresión de que no existe algo así: aunque me temo que sí existe. Pero debe ser tan solo “sobre el papel", porque ya se ve que no dan un palo al agua. Y no es por falta de trabajo precisamente: porque deberían estar desbordados, y ampliando plantilla, ¡deprisa, deprisa!

Además, como ahora todo es por internet y on-line, se les ha debido perder el dichoso “papel". Para más dificultades, se les ha debido olvidar también lo que ponía. Y como “las desgracias nunca vienen solas", porque “a perro flaco todo son pulgas", esas personas, que sí existen pero ni se molestan en aparecer, están tan cansadas de no hacer nada, que son capaces hasta de aplaudir esas memeces, rayanas o inmersas en el pecado grave, cuando no en la herejía…, con tal de no mover un dedo: no vaya a ser que les den calambres.

Total, que por allí se anda el flamencazo del Presi, largando todo lo que le da la gana; que ya se sabe que “cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo mata moscas”.

Y si, por nuestra parte, queremos saber lo que dice exactamente la Doctrina Católica al respecto, aprovechemos para mirarlo y enterarnos: qué obligación tenemos también.

Porque como “la doctrina no se toca” -pero se dice y se hace de ella lo que a cada uno le brota, y con total impunidad-, aún podemos acercarnos a ella, y empaparnos bien de lo que Dios nos ha dejado. Quizá dentro de poco ya no se pueda pues la hayan secuestrado para “aggiornarla", y que “no la conozca ni la m… que la parió”. Con perdón: pero es que la frase es así…

Por descontado: rezaremos por el bien de las almas todas en la Iglesia; por los de arriba y por los de abajo, que todos necesitamos de esas oraciones.

Amén.

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