adeste fideles
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SACERDOTES. Primera Parte - 3. La dignidad más alta del hombre. María Valtorta

Jesús está en Betsaida.Habla de pie en la barca en que ha venido.Mucha gente sentada o en semicírculo sobre la arena le está escuchando.)
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2-96-98 (2-61-585).- Sublimidad de ser corredentores. Sublimidad del eunuquismo, cuyo instrumento amputador es la voluntad de pertenecer solo a Dios.
* La dignidad más alta del hombre: ser corredentores.
. ● “Los ángeles reconocen que la perfección que tienen es inferior a la vuestra porque no tienen poder de sufrir para cooperar en la redención del hombre”.- ■ Dice Jesús: “Voy a manifestaros una verdad que a mis enemigos parecerá blasfemia; pero vosotros sois mis amigos. Hablo especialmente a vosotros, mis discípulos y elegidos, y luego a todos los que me escucháis. Os digo: los ángeles, espíritus puros y perfectos, que viven en la luz de la Santísima Trinidad, y en ella se gozan, reconocen que la perfección que tienen es inferior a la vuestra, ¡hombres, lejanos del Cielo! Son inferiores porque no tienen poder de sacrificarse, de sufrir para cooperar a la redención del hombre. Y —¿qué os parece?— Dios no toma un ángel para decirle: «Sé el Redentor del género humano», sino que toma a su Hijo. Y sabiendo que, a pesar de ser incalculable el sacrificio e infinito su poder, todavía le falta algo —y es una muestra de bondad paternal que no quiere hacer diferencia entre el Hijo de su amor y los hijos de su poder— a la suma de los méritos que se contrapondrán a la suma de pecados que de hora en hora el género humano va acumulando; sabiendo esto, no toma a los ángeles para completar la medida (1) y no les dice: «Sufrid para imitar al Mesías», sino que os lo dice a vosotros, a vosotros hombres. Os dice: «Sufrid, sacrificaos, sed semejantes a mi Cordero. Sed corredentores…». ¡Oh…, veo cohortes de ángeles que, dejando por un instante de rodear en éxtasis de adoración en torno al Centro que es Dios Trino, se arrodillan, vueltos hacia la tierra, y dicen: «¡Benditos vosotros que podéis sufrir con el Mesías y por el Dios Eterno, que es nuestro y vuestro!». ■ Muchos no lograrán comprender todavía esta grandeza; es demasiado superior al hombre. Pero cuando la Hostia sea inmolada, cuando el Trigo eterno resucite para nunca más morir, después que le hubiesen recogido, golpeado, despojado y sepultado en las entrañas de la tierra, entonces verán al Iluminador sobrenatural e iluminará a los espíritus, incluso a los más retardados, que, a pesar de serlo, hayan permanecido fieles al Mesías Redentor. Entonces comprenderéis que no he blasfemado, sino que os he anunciado la dignidad más alta del hombre: la de ser corredentores, a pesar de que antes no fuera más que un pecador”.
. ● “Preparaos a ella (la dignidad de ser corredentores) empezando por el cuerpo para que lo seáis en el espíritu”..-Jesús: “Entre tanto preparaos a ella con pureza de corazón y de propósitos. Cuanto más puros seáis, tanto mejor comprenderéis. Y es porque la impureza, cualquiera que sea, es siempre humo que oscurece y apesta la vista y la inteligencia. Sed puros. Empezad por el cuerpo para que lo seáis en el espíritu. Empezad por los cinco sentidos para pasar a las siete pasiones. Empezad por el ojo, sentido que es rey y que abre el camino a la más voraz y compleja de las hambres. El ojo ve la carne de la mujer y desea la carne. El ojo ve las riquezas de los ricos y desea el oro. El ojo ve el poder del gobernante y desea el poder. Tened el ojo sereno, honesto, morigerado y puro, y tendréis deseos serenos, honestos, morigerados y puros. Cuanto más puro sea vuestro ojo tanto más puro será vuestro corazón. Vigilad vuestro ojo, que siempre está ávido de descubrir manzanas tentadoras. Sed castos en las miradas si queréis ser castos en el cuerpo. Si tenéis castidad de carne, tendréis castidad de riquezas y de poder; tendréis todas las castidades y seréis amigos de Dios. No temáis ser objeto de burlas porque sois castos. Temed tan sólo el ser enemigos de Dios. También de Mí se dijo: «El mundo se burlará de Ti considerándote mentiroso o eunuco, si muestras no apetecer a la mujer». En verdad os digo que Dios ha puesto el vínculo matrimonial para elevaros a fin de que a imitación suya procreéis y cooperéis con Él a poblar los Cielos”
* Pero existe un estado mucho más alto, ante el cual se inclinan los ángeles viendo su sublimidad sin poderla imitar. Se trata del eunuquismo. Es el eunuquismo más elevado, aquel cuyo instrumento amputador es la voluntad de pertenecer solo a Dios, y conservar para Él castos el corazón y el cuerpo”.-Jesús: “Pero existe un estado mucho más alto, ante el cual se inclinan los ángeles viendo su sublimidad sin poderla imitar. Un estado que, si bien es perfecto cuando dura desde el nacimiento hasta la muerte, no se encuentra cerrado para aquellos que, no siendo ya vírgenes, arrancan su fecundidad, masculina o femenina, anulando su virilidad animal para hacerse fecundos y viriles sólo en el espíritu. Se trata del eunuquismo sin imperfección natural ni mutilación violenta o voluntaria, el eunuquismo que no impide acercarse al altar; es más, que en los siglos venideros, servirá al altar y estará en torno a él. Es el eunuquismo más elevado, aquel cuyo instrumento amputador es la voluntad de pertenecer sólo a Dios, y conservar para Él castos el corazón y el cuerpo, que eternamente brillen con el esplendor que el Cordero aprecia”. (Escrito el 3 de Febrero de 1945).
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1 Nota : Cfr. Col. 1,24.
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Jesús con Sus discípulos va por el lago de Galilea. Van en dos barcas desde Cafarnaúm a Tiberíades. Las barcas hoy no pescan,se les emplea tan sólo para el transporte de pasajeros.Llegan a su destino.
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2-98-110 (2-63-597).- Lección a los discípulos cerca de Tiberíades.
* Vosotros sois la sal de la tierra”.- ■ Jesús deja su lugar y se sienta en el centro de la barca, sobre un asiento que va de lado a lado. Enfrente tiene la otra barca, y alrededor a los que venían con Él. “Escuchad. Os parecerá que algunas veces no pongo atención a vuestras conversaciones y que por eso sea Yo un Maestro descuidado que no se preocupa de sus discípulos. Tened en cuenta de que mi alma no os abandona ni un instante. ¿Habéis visto a un médico cuando estudia a un enfermo que padece mal dudoso y que presenta síntomas raros? No separa sus ojos de él. Después de haberle visitado, le vigila, tanto cuando duerme como cuando está despierto, mañana y tarde, cuando calla y cuando habla, porque todo puede ser un medio y guía para descifrar la enfermedad oculta y curarla. Lo mismo hago con vosotros. Os tengo unidos con hilos invisibles, pero sensibilísimos, que están en Mí y me transmiten aun las más leves vibraciones de vuestro yo. Dejo que os creáis libres, para que os manifestéis cada vez más conforme a lo que sois, lo cual sucede cuando un alumno, o un maníaco, cree que ya no le ve quien le está vigilando. Vosotros sois un grupo de personas, pero formáis un núcleo, esto es, una sola cosa. Por tanto, sois un cuerpo complejo, que va tomando cuerpo, y que debe ser estudiado en sus características particulares, más o menos buenas, para formarle, juntarle, limpiarle, enriquecer sus lados poliédricos y hacer de él un único objeto perfecto. Por eso, Yo os estudio, incluso cuando dormís. ■ ¿Qué sois vosotros? ¿Qué tenéis que llegar a ser? Vosotros sois la sal de la tierra. Tales debéis llegar a ser: sal de la tierra. Con la sal se preservan las carnes de la corrupción y otras cosas. Pero si la sal perdiese su fuerza, si deja de ser salada ¿podría salar algo? Quiero salar al mundo con vosotros, para sazonarlo de sabor celeste. Pero ¿cómo podéis salar si perdéis vuestro sabor? ¿Qué cosa os hace perder el sabor de lo celestial? Lo que es humano. ¿No es verdad que el agua del mar no es buena para beber porque está salada? Y a pesar de todo, si uno coge un vaso de agua de mar y lo vacía en una jarra de agua dulce, entonces sí se puede beber, porque el agua de mar se ha diluido en tal forma que perdió su propio sabor. El género humano es como el agua dulce que se mezcla con vuestra sal celestial. Todavía más, suponiendo que se pudiese hacer venir del mar un hilo de agua e introducirlo en el agua de este lago ¿acaso podrías volver a encontrar ese hilo de agua salada?… ¡No¡ Habría desaparecido en medio de tanta agua dulce. Así acontece con vosotros cuando inmergís vuestra misión, mejor dicho, la sumergís en mucha humanidad. Sois hombres. Lo sé. Pero… y Yo, ¿qué soy? Soy quien tiene consigo toda la fuerza. Y ¿qué hago? Os comunico esta fuerza, porque os he llamado. Pero ¿de qué sirve que os la comunique si luego la perdéis bajo avalancha de cosas y sentimientos humanos?”.
* Vosotros sois la luz del mundo”.-Jesús: “Vosotros sois, debéis ser, la luz del mundo. Os he elegido Yo: Yo, Luz de Dios, de entre los hombres para continuar iluminando al mundo después de que hubiere regresado al Padre. Pero… ¿podréis dar la luz mientras sois linternas apagadas o llenas de humo? ¡No! Es más, con vuestro humo —es peor el humo que una mecha del todo apagada— oscureceríais ese rayo de luz, que los corazones aún pudieran tener. ¡Oh, desgraciados aquellos que al buscar a Dios se dirijan a los apóstoles y en lugar de luz obtengan humo! Sacarán de ello escándalo y muerte. Ahora bien, maldición y castigo tendrán los apóstoles indignos. ¡Habéis sido llamados para grandes cosas, pero al mismo tiempo tenéis un grande y terrible compromiso! ■ Acordaos que a quien más se le dio, más obligado está a dar. Y a vosotros se os ha dado lo máximo, en instrucción y en dones”.
* Yo, el Verbo de Dios, os instruyo, y de Dios recibís el don de ser «los discípulos», o sea, los continuadores del Hijo de Dios”.-Jesús: “Yo, el Verbo de Dios, os instruyo, y de Dios recibís el don de ser «los discípulos», o sea, los continuadores del Hijo de Dios. Quisiera que esta elección vuestra fuera siempre objeto de vuestra meditación, y que continuarais escrutándoos y sopesándoos… y si uno siente que es apto para ser fiel —no quiero siquiera decir: «si uno no se siente sino pecador e impenitente»; digo tan solo: «si uno se siente apto para ser fiel»— pero no siente en sí nervio de apóstol, que se retire. ¡El mundo para sus amantes es muy ancho, hermoso, suficiente y vario! Ofrece todas las flores y todos los frutos para el vientre y los sentidos. Yo no ofrezco sino una sola cosa: la santidad. Ésta, en la tierra, es la cosa más angosta, pobre, abrupta, espinosa y perseguida que hay. En el Cielo, su angostura se torna en inmensidad, su pobreza en riqueza, sus espinas en una alfombra de flores, su rigidez en sendero liso y suave, su persecución en paz y beatitud. Pero acá, tan solo el héroe puede ser santo. No os ofrezco más que esto. ¿Queréis permanecer conmigo? ¿Os sentís con fuerzas para hacerlo? ¡Oh! ¡No miréis con ojos de estupor y de dolor! Muchas veces me oiréis hacer la misma pregunta y cuando la oigáis pensad que mi corazón llora al hacerla, porque se siente herido por vuestra sordera porque no correspondéis a vuestra vocación. Entonces examinaos y juzgad con honradez y sinceridad, y decidid. Decidid para no ser los réprobos. Decid: «Maestro, amigos, conozco que no he sido hecho para este camino. Os doy el beso de compañero y os digo, rogad por mí». Mejor así que traicionar… Mejor así… ■ ¿Qué decís? ¿A quién, traicionar? ¿A quién? A Mí. A mi causa, o sea, a la causa de Dios, —porque Yo soy uno con el Padre—, y a vosotros. Sí. Os traicionaríais. Traicionaríais a vuestra alma, dándosela a Satanás. ¿Queréis seguir siendo hebreos? Pues Yo no os fuerzo a cambiar. Pero no traicionéis. No traicionéis a vuestra alma, ni al Mesías ni a Dios. Os juro que ni Yo ni los fieles a Mí os criticarán, como tampoco os señalarán con el dedo para que las turbas fieles os desprecien. Hace poco un hermano vuestro dijo una gran palabra: «Se trata de tener ocultas nuestras llagas y las de los que amamos». Pues bien, el que se separase sería una llaga, una gangrena que, nacida en nuestro organismo apostólico, se separaría por ser una gangrena completa, dejando una señal dolorosa que con todo cuidado esconderíamos. ■ No. No lloréis, amigos. No os guardo rencor, ni soy intransigente por veros tan lentos. Apenas os he tomado y no puedo exigir que seáis perfectos. Pero ni después de años lo exigiré, aun cuando inútilmente haya repetido cien o doscientas veces las mismas cosas. Es más, escuchad: con los años seréis menos ardientes que ahora que sois neófitos. La vida es así… el linaje humano es así… pierde ímpetu después de su primer choque. Pero (Jesús de pronto se levanta) Yo os juro que venceré. Purificados, por selección natural, fortificados con lo sobrenatural, vosotros los mejores os convertiréis en mis héroes. Héroes del Mesías. Héroes del Cielo. El poderío de los Césares será polvo respecto de la realeza de vuestro sacerdocio. Vosotros, pobres pescadores de Galilea, vosotros desconocidos judíos, vosotros, un puñado entre la masa de los hombres que actualmente viven, seréis más célebres, aclamados, venerados que César, y que todos los Césares que haya tenido y tenga la tierra. Vosotros benditos, vosotros célebres en un futuro próximo y en los siglos más remotos, hasta el fin del mundo”.
* Líneas esenciales de vuestro carácter de apóstoles”.-Jesús: “Yo os elijo a esta suerte sublime. A vosotros que sois sinceros en la voluntad, y para que seáis capaces de ella os doy las líneas esenciales de vuestro carácter de apóstoles: ● Estad siempre vigilantes y preparados. Vuestras cinturas estén ceñidas, siempre ceñidas, y vuestras lámparas encendidas como lo hace quien de un momento a otro debe partir o debe salir al encuentro de quien está por llegar. Y de hecho, vosotros seréis, hasta que la muerte os detenga, los incansables peregrinos en busca del extraviado; y hasta que la muerte la apague, vuestra lámpara debe de estar en alto y encendida para señalar el camino a los extraviados que vienen al redil del Mesías. ● Debéis ser fieles al dueño que os ha colocado en este servicio. El siervo a quien el amo encontrase siempre alerta y la muerte en estado de gracia, será premiado. No podéis, no debéis decir: «Soy joven, tengo tiempo de hacer esto o aquello y después pensaré en mi dueño, en la muerte, en mi alma». Mueren los jóvenes como los viejos, los fuertes como los débiles. Y viejos y jóvenes, fuertes y débiles están expuestos igualmente al asalto de la tentación. Pensad que el alma puede morir antes que el cuerpo y podéis cargar, sin saberlo, junto con vosotros un alma en corrupción. ¡Es tan insensible el morir de un alma! Como la muerte de una flor: sin grito alguno, sin una convulsión… inclina solo su llama como cansada corola y se apaga. Alguna vez después de mucho tiempo, inmediatamente después otras veces, el cuerpo cae en la cuenta de que lleva dentro de sí un cadáver en gusanos, y se vuelve loco de espanto, y se mata para escapar de este connubio… ¡Oh, no escapa! Cae exactamente con su alma agusanada sobre un bullir de serpientes en el Infierno. ● No seáis deshonestos como intermediarios o leguleyos que se ponen de parte de dos clientes opuestos, no seáis falsos como los políticos que llaman «amigo» a éste y a aquel, y después son enemigos de ambos. No queráis ser dobles. A Dios no se le hace burla ni se le engaña. Comportaos con los hombres como os comportáis con Dios, porque una ofensa hecha a los hombres es como si hubiera sido hecha a Dios. Desead ser vistos por Dios como deseáis ser vistos por los hombres. ● Sed humildes. No podéis acusar a vuestro Maestro de no serlo. Yo os doy ejemplo. Haced como hago. Humildes, dulces, pacientes. El mundo se conquista con esto y no con violencia y fuerza. Sed fuertes y violentos contra los vicios. Arrancáoslos aun cuando os arranquéis pedazos del corazón. Hace algunos días os he dicho que vigiléis las miradas, pero no lo sabéis hacer. Os digo: sería mejor que os quedarais ciegos arrancándoos los ojos inmoderados, que acabar siendo lujuriosos. ● Sed sinceros. Yo soy Verdad en las cosas sublimes y en las humanas. Quiero que también vosotros seáis auténticos. ¿Por qué andarse con engaños conmigo o con los hermanos o con el prójimo? ¿Por qué jugar al engaño? ¿Tan orgullosos como sois, y no tenéis el orgullo de decir: «No quiero que se me tache de mentiroso»? Y sed auténticos con Dios. ¿Creéis poderlo engañar con formas de oraciones largas y a la vista de todos? ¡Oh! ¡Pobres hijos! ¡Dios ve el corazón! ● Sed sencillos, puros al hacer el bien, también al hacer limosna. Un publicano supo serlo antes de su conversión. ¿Y vosotros no vais a saberlo hacer? Sí, te alabo, Mateo, por la pura ofrenda semanal de la que sólo Yo y el Padre sabíamos que era tuya. Y te cito como ejemplo (1). También esto es castidad, amigos. No descubráis el bien que hiciereis de la misma forma que no desvestiríais a una hija vuestra adolescente ante los ojos de una multitud. Ser vírgenes en hacer el bien. Y el acto es virgen cuando no tiene ningún pensamiento de alabanza o de estima, o de acicate de soberbia. ● Sed esposos fieles a Dios en vuestra vocación. No podéis servir a dos señores. El lecho nupcial no puede acoger al mismo tiempo a dos esposas. Dios y Satanás no pueden dividirse vuestros brazos. El hombre no puede, como tampoco lo pueden ni Dios ni Satanás, compartir un triple abrazo en antítesis entre los tres que se lo dan. ● Procurad estar lejos de tener hambre de oro, de carne y de poder. Satanás os ofrece eso. ¡Sus mentirosas riquezas! Honores, éxitos, poder, abundancias: mercados obscenos cuya moneda es vuestra alma. Contentaos con lo poco. Dios os da lo necesario. Basta. Esto os lo garantiza, de la misma forma que se lo garantiza al ave del cielo, y vosotros valéis mucho más que los pájaros. Pero quiere de vosotros confianza y que seáis parcos. Si tenéis confianza, no os desilusionará; si sois parcos, su don diario os bastará. No seáis paganos, siendo, de nombre, de Dios. Paganos son aquellos que, más que a Dios, aman el oro y el poder para aparecer semidioses. Sed santos y seréis semejantes a Dios en la eternidad. ● No seáis intransigentes. Todos vosotros pecadores, tratad de ser con los demás como querríais que fuesen con vosotros: esto es, llenos de compasión y perdón. ● No juzguéis. ¡Oh, no juzguéis! Ya veis —a pesar de que hace poco que estáis conmigo—, cuántas veces, siendo inocente, he sido ilícitamente mal juzgado y acusado de pecados que no existen. El mal juicio es ofensa, y solo el que es verdadero santo no responde ofensa con ofensa. Por lo cual absteneos de ofender para no ser ofendidos. Así no faltaréis a la caridad, ni a la santa, querida, suave humildad, la enemiga de Satanás al par que la castidad. Perdonad siempre. Decid: «Perdono, oh Padre, para que Tú perdones mis innumerables pecados». Procurad ser mejores hora tras hora, con paciencia, firmeza, heroicidad. Y… ¿quién os dice que no sea una cosa dura el ser buenos? Es más, os digo: es el mayor entre los esfuerzos. Pero el premio es el Cielo. Por tanto, vale la pena consumirse en este esfuerzo. ● ¡Amad! ¿Qué palabras debería decir para induciros al amor? No existe ninguna que sea adecuada para llevaros a este amor, pobres hombres a quienes Satanás azuza. Entonces, he aquí que yo digo: «Padre, apresura la hora de la purificación. Esta tierra está seca. Este rebaño tuyo está enfermo. Mas hay un rocío, que puede aplacar la aridez y limpiar. Abre, abre esa fuente. Ábreme, ¡a Mí ábreme! Mira, Padre, ardo en deseos de hacer tu querer que es el Mío y el del Amor Eterno. ¡Padre, Padre, Padre! Mira tu Cordero y sé su Sacrificador»”. ■ Jesús realmente está inspirado. De pie, con los brazos abiertos en cruz, con el rostro al Cielo, con el azul del lago que tiene de fondo… con su vestido de lino parece un ángel que orara. La visión termina. (Escrito el 5 de Febrero de 1945).
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1 Nota : El apóstol Mateo, según esta Obra, antes de ser llamado por Jesús, solía enviar, ocultamente, bolsas de dinero cada semana a los apóstoles para repartir entre los pobres.
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(El siguiente pasaje tiene lugar en la casa de José de Arimatea donde están reunidos; Gamaliel, Nicodemo, Lázaro y otros invitados. Uno de ellos, Félix, sostiene que el cargo es suficiente porque quien tiene el cargo tiene la inspiración de Dios.)
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2-114-205 (2-81-699).- El pontificado es un cargo santo, pero no es más que cargo. El cargo no es prueba de santidad. Los pontífices deberían tener: «Doctrina y Verdad».
* “A la Doctrina se llega por medio de una meditación constante, dirigida a conocer al Sapientísimo; a la Verdad, con la fidelidad absoluta al Bien. El que juega con el Mal entra en la Mentira y pierde la Verdad”.- ■ Félix dice: “Aarón había recibido el pontificado. Era suficiente”. A lo que responde Nicodemo: “No amigo. El pontificado es un cargo santo, pero no es más que cargo. No siempre y no todos los pontífices de Israel han sido santos: lo cual no quita el que fueran pontífices, aunque no fueran santos”. Félix exclama: “¡No querrás decir que el Sumo Sacerdote sea un hombre privado de gracia!…”. El que se llama Juan dice: “Felix, no entremos en el fuego que quema. Yo, tú, Gamaliel, José, Nicodemo, todos, sabemos muchas cosas…”. Félix está escandalizado: “Pero ¡cómo!… pero ¡cómo! ¡Gamaliel, intervén!…”. Los tres, que discuten acaloradamente contra Félix, dicen: “Si es justo, dirá la verdad que no quieres oír”. José trata de poner paz. Jesús no dice nada, lo mismo que Tomás, Zelote y el otro Simón, amigo de José. Gamaliel parece que está jugando con las cintas de su vestido, pero mira de arriba abajo a Jesús. Félix grita: “¡Habla pues Gamaliel!”. Dicen los tres: “Sí ¡Habla! ¡Habla!”. Gamaliel responde: “Yo digo: las debilidades de la familia se tienen ocultas”. Félix grita: “No es una respuesta. Parece como si confesases que hay culpas en la casa del Pontífice”. Los tres le replican: “Es boca que dice verdad”. ■ Gamaliel se pone derecho y se vuelve a Jesús: “Aquí está el Maestro que eclipsa a los más doctos. Que Él dé su opinión”. Jesús dice: “Tú lo deseas. Obedezco. Yo digo: el hombre es hombre; el cargo o misión va más allá del hombre; pero el hombre, investido de un cargo, es capaz de cumplirlo como superhombre cuando, por vivir una vida santa, tiene a Dios por amigo. Él es quien dijo: «Tú eres sacerdote según el orden que Yo te he dado». ¿Qué está escrito en el Racional? (1). «Doctrina y Verdad». Esto deberían poseer los pontífices. A la Doctrina se llega por medio de una meditación constante, dirigida a conocer al Sapientísimo; a la Verdad, con la fidelidad absoluta al Bien. El que juega con el Mal entra en la Mentira y pierde la Verdad”. Gamaliel exclama admirado: “¡Bien has respondido! Como un gran Rabí. Yo, Gamaliel. Te lo digo. Me superas”. (Escrito el 21 de Febrero de 1945).
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1 Nota : Cfr. Éx. 28,15-30; 39,8-21;Lev. 8,8; 1 Sam. 14,36-46. Obra completa: El Evangelio Como me Ha Sido Revelado