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San Francisco de Asís – Canción de san Damián - Coral san Martino

corale san martino Canción de san Damián – San Francisco de Asís – Corale san Martino, Ogni uomo semplice porta in cuore un sogno, con amore ed umiltà potrà costruirlo Se con fede tu saprai vivere…More
corale san martino
Canción de san Damián – San Francisco de Asís – Corale san Martino,
Ogni uomo semplice
porta in cuore un sogno,
con amore ed umiltà
potrà costruirlo
Se con fede tu saprai
vivere umilmente, più felice tu sarai anche senza niente. Se vorrai ogni giorno, con il tuo sudore, una pietra dopo l'altra alto arriverai. Nella vita semplice troverai la strada che la calma donerà al tuo cuore puro. E le gioie semplici sono le più belle, sono quelle che alla fine sono le più grandi. Dai e dai ogni giorno, con il tuo sudore, una pietra dopo l'altra alto arriverai.
Un sueño en el corazón lleva cada uno, con amor y humildad podrá construirlo. Si con fe logras vivir, muy humildemente, aunque nada tengas tú, feliz serás siempre. Si tu eres cada día fiel en tu trabajo, una piedra sobre otra, llegarás muy alto. Si vives con sencillez te abrirás camino, y la paz encontrará tu corazón puro. los gozos de cada día son los más hermosos, esos son los que, al final, serán los más grande…More
M. Jesinthasoosai
பாடல் இனிமையாக உள்ளது
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dorotaewa likes this.
Teresita Pita
Hermoso!! Gracias!!!
Feliz año nuevo 2015.
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KATYCHICA
REALMENTE MUY HERMOSO. GRACIAS
Alicja Snaczke
Przepiękne, dziękuję.
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M.T
Preciosas voces
M.T
Muy bella canción y video
3 more comments from M.T
M.T
M.T
M.T
lucecita777
HAY GRACIAS MARCELINO MUY LINDO DIOS TE BENDIGA!
MARIAM1402
AMIGO Y HERMANITO MARCELINO, GRACIAS QUE CANCIÓN MÁS BELLA, DIOS TE BENDIGA SIEMPRE... COMO TE QUIERO HERMANITO...
Conejito
Muy bella.
mate-m


Jeśli uda Ci się żyć z wiary będziesz zawsze szczęśliwy, bardzo skromny - If you manage to live with faith will always be happy very humble ...- Si vous parvenez à vivre avec foi sera toujours heureux très humble ...- Ha sikerül élni a hit mindig boldog nagyon szerény ...
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Escritos de san Francisco de Asís
Testamento espiritual
El Señor me dio a mí, el hermano Francisco, el comenzar a hacer penitencia de esta manera. Porque, como estaba en pecados, me parecía muy amargo ver leprosos. Y el Señor mismo me condujo en medio de ellos, y practiqué con ellos la misericordia. Y, al separarme de ellos, lo que me parecía amargo se me volvió dulzura del alma y del cuerpo. Y después de permanecer un poco, salí del siglo.
Y el Señor…More
El Señor me dio a mí, el hermano Francisco, el comenzar a hacer penitencia de esta manera. Porque, como estaba en pecados, me parecía muy amargo ver leprosos. Y el Señor mismo me condujo en medio de ellos, y practiqué con ellos la misericordia. Y, al separarme de ellos, lo que me parecía amargo se me volvió dulzura del alma y del cuerpo. Y después de permanecer un poco, salí del siglo.
Y el Señor me dio una fe tal en las iglesias, que oraba y decía sencillamente: Te adoramos, Señor Jesucristo, también en todas tus iglesias que hay en el mundo entero, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
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Después el Señor me dio, y me sigue dando, tanta fe en los sacerdotes que viven según la norma de la santa Iglesia romana, por su ordenación, que, si me persiguieran, quiero recurrir a ellos. Y si tuviese tanta sabiduría como la que tuvo Salomón y me encontrase con los pobrecillos sacerdotes de este siglo, en las parroquias donde viven, no quiero predicar al margen de su voluntad. Y a y a todos …More
Después el Señor me dio, y me sigue dando, tanta fe en los sacerdotes que viven según la norma de la santa Iglesia romana, por su ordenación, que, si me persiguieran, quiero recurrir a ellos. Y si tuviese tanta sabiduría como la que tuvo Salomón y me encontrase con los pobrecillos sacerdotes de este siglo, en las parroquias donde viven, no quiero predicar al margen de su voluntad. Y a y a todos los demás sacerdotes quiero temer, amar y honrar como a mis señores. Y no quiero ver pecado en ellos, porque en ellos miro al Hijo de Dios y son mis señores. Y lo hago por esto: porque en este siglo no veo nada físicamente del mismo altísimo Hijo de Dios, sino su santísimo cuerpo y santísima sangre, que ellos reciben y solos ellos administran a los demás.
Y quiero honrar y venerar estos santísimos misterios por encima de todo y colocados en lugares preciosos. Y los santísimos nombres y palabras suyas escritas, donde los encuentre en lugares indebidos, quiero recogerlos y ruego que se recojan y se coloquen en lugar decoroso. Y a todos los teólogos y a los que administran las santísimas palabras divinas debemos honrar y venerar, como a quienes nos …More
Y quiero honrar y venerar estos santísimos misterios por encima de todo y colocados en lugares preciosos. Y los santísimos nombres y palabras suyas escritas, donde los encuentre en lugares indebidos, quiero recogerlos y ruego que se recojan y se coloquen en lugar decoroso. Y a todos los teólogos y a los que administran las santísimas palabras divinas debemos honrar y venerar, como a quienes nos administran espíritu y vida (cf. Jn 6,64).
Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me mostraba qué debía hacer, sino que el mismo
Altísimo me reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio. Y yo lo hice escribir en pocas palabras y sencillamente, y el señor papa me lo confirmó.
Y los que venían a tomar esta vida, daban a los pobres todo lo que podían tener (Job 1,3), y se contentaban con una túnica, remendada por dentro y por fuera; con el cordón y los calzones. Y no queríamos tener más. El oficio lo decíamos los clérigos como los demás clérigos, y los laicos decían padrenuestros; y permanecíamos de muy buena gana en iglesias. Y éramos incultos y estábamos sometidos a …More
Y los que venían a tomar esta vida, daban a los pobres todo lo que podían tener (Job 1,3), y se contentaban con una túnica, remendada por dentro y por fuera; con el cordón y los calzones. Y no queríamos tener más. El oficio lo decíamos los clérigos como los demás clérigos, y los laicos decían padrenuestros; y permanecíamos de muy buena gana en iglesias. Y éramos incultos y estábamos sometidos a todos.
Y yo trabajaba y quiero trabajar con mis manos; y quiero firmemente que todos los demás hermanos trabajen en algún oficio compatible con la decencia. Los que no saben, que aprendan, no por la codicia de recibir la paga del trabajo, sino por el ejemplo y para combatir la ociosidad. Y cuando no nos den la paga del trabajo, recurramos a la mesa del Señor, pidiendo limosna de puerta en puerta.
El Señor me reveló que dijésemos este saludo: El Señor te dé la paz.
Guárdense los hermanos de recibir en absoluto iglesias, moradas pobrecillas, ni nada de lo que se construye para ellos, si no son como conviene a la santa pobreza prometida en la Regla, hospedándose siempre allí como forasteros y peregrinos (cf. Gén 23,4; Sal 38,13; lPe 2,11).
Mando firmemente por obediencia a todos los hermanos, dondequiera que estén, que no se atrevan a pedir en la curia romana, ni por sí ni por intermediarios, ningún documento en favor de una iglesia ni de otro lugar, ni so pretexto de predicación, ni por persecución de sus cuerpos; sino que, allá donde no sean bien recibidos, márchense a otra tierra a hacer penitencia, con la bendición de Dios.
Y quiero obedecer firmemente al ministro general de esta fraternidad y al guardián que le plazca darme. Y así quiero estar, cautivo en sus manos, para no ir o hacer nada fuera de la obediencia y de su voluntad, porque es mi señor. Y, aunque soy simple y enfermo, quiero, no obstante, tener siempre un clérigo que me recite el oficio como se contiene en la Regla. Y todos los demás hermanos estén …More
Y quiero obedecer firmemente al ministro general de esta fraternidad y al guardián que le plazca darme. Y así quiero estar, cautivo en sus manos, para no ir o hacer nada fuera de la obediencia y de su voluntad, porque es mi señor. Y, aunque soy simple y enfermo, quiero, no obstante, tener siempre un clérigo que me recite el oficio como se contiene en la Regla. Y todos los demás hermanos estén obligados de igual modo a obedecer a sus guardianes y a cumplir con el oficio según la Regla.
Y no digan los hermanos que esta es otra Regla; porque esto es un recordatorio, amonestación y exhortación, y es mi testamento, que yo, fray Francisco, pequeñuelo, os hago a vosotros, mis hermanos benditos, por esto, para que mejor guardemos católicamente la Regla que prometimos al Señor.
Y el ministro general y todos los demás ministros y custodios estén obligados, por obediencia, a no añadir …More
Y no digan los hermanos que esta es otra Regla; porque esto es un recordatorio, amonestación y exhortación, y es mi testamento, que yo, fray Francisco, pequeñuelo, os hago a vosotros, mis hermanos benditos, por esto, para que mejor guardemos católicamente la Regla que prometimos al Señor.
Y el ministro general y todos los demás ministros y custodios estén obligados, por obediencia, a no añadir ni quitar nada a estas palabras. Y tengan siempre consigo este escrito junto a la Regla. Y en todos los Capítulos que celebren, cuando lean la Regla, lean también estas palabras. Y a todos mis hermanos, clérigos y laicos, mando firmemente, por obediencia, que no introduzcan glosas en la Regla ni en estas palabras, diciendo: Esto quieren dar a entender; sino que, así como me dio el Señor decir y escribir la Regla y estas palabras sencilla y puramente, así las entendáis, sencillamente y sin glosa, y las guardéis hasta el fin con obras santas.
Y todo el que observe estas cosas, sea colmado en el cielo de la bendición del altísimo Padre, y llenado en la tierra de la bendición de su Hijo amado, con el santísimo Espíritu Paráclito y con todas las virtudes de los cielos y con todos los santos. Y yo el hermano Francisco, pequeñuelo siervo vuestro, os confirmo cuanto puedo, interior y exteriormente, esta santísima bendición.
Alabanzas que se han de decir
en todas las horas

Santo, santo, santo es el Señor Dios omnipotente,
el que es, y el que era, y el que ha de venir.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Digno eres, Señor Dios nuestro,
de recibir la alabanza, la gloria y el honor y la bendición.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Digno es el cordero que ha sido sacrificado
de recibir el poder y la …
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Alabanzas que se han de decir
en todas las horas

Santo, santo, santo es el Señor Dios omnipotente,
el que es, y el que era, y el que ha de venir.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Digno eres, Señor Dios nuestro,
de recibir la alabanza, la gloria y el honor y la bendición.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Digno es el cordero que ha sido sacrificado
de recibir el poder y la divinidad, la sabiduría y la fortaleza,
el honor, la gloría y la bendición.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Bendigamos al Padre y al Hijo
con el Espíritu Santo.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Bendecid al Señor todas las obras del Señor.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Alabad a nuestro Dios todos sus siervos
y los que teméis a Dios, pequeños y grandes.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Alaben al que es glorioso los cielos y la tierra.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Y todas las criaturas del cielo y de la …
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Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Bendecid al Señor todas las obras del Señor.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Alabad a nuestro Dios todos sus siervos
y los que teméis a Dios, pequeños y grandes.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Alaben al que es glorioso los cielos y la tierra.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Y todas las criaturas del cielo y de la tierra,
y las de debajo de la tierra y del mar, y las que hay en él.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Como era en el principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Omnipotente, santísimo, altísimo y sumo Dios,
todo bien, sumo bien, bien total, que eres el solo bueno,
haz que te restituyamos toda alabanza, toda gloria, toda gracia,
todo honor, toda bendición, y todos los bienes.
Hágase. Hágase. Amén.
Oración a la Trinidad
(LtOrd 50-52)

Omnipotente, eterno,
justo y misericordioso Dios,
concédenos por ti mismo
a nosotros, míseros,
hacer lo que sabemos que quieres
y querer siempre lo que te agrada,
a fin de que, interiormente purificados,
iluminados interiormente y encendidos
por el fuego del Espíritu Santo,
podamos seguir
las huellas de tu amado Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
y llegar, por …
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Oración a la Trinidad
(LtOrd 50-52)

Omnipotente, eterno,
justo y misericordioso Dios,
concédenos por ti mismo
a nosotros, míseros,
hacer lo que sabemos que quieres
y querer siempre lo que te agrada,
a fin de que, interiormente purificados,
iluminados interiormente y encendidos
por el fuego del Espíritu Santo,
podamos seguir
las huellas de tu amado Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
y llegar, por sola tu gracia,
a ti, Altísimo,
que en perfecta Trinidad
y en simple Unidad
vives y reinas y eres glorificado,
Dios omnipotente,
por todos los siglos de los siglos. Amén.
Bendigamos al Señor, Dios vivo e verdadero,
y restituyámosle, siempre la alabanza, la gloria,
el honor, la bendición y todos los bienes. Amén.
(Oficio de la Pasión del Señor)
Temed y honrad,
alabad y bendecid,
dad gracias y adorad
al Señor Dios omnipotente
en Trinidad y Unidad,
Padre e Hijo y Espíritu Santo,
creador de todas las cosas.
(Regla no bulada, XXI, 2)
Te adoramos
(Testamento, 5)

Te adoramos,
Señor Jesucristo,
también en todas tus iglesias
que hay en el mundo entero
y te bendecimos,
pues
por tu santa cruz
redimiste al mundo.
Feliz quien ama al Señor
(Carta a los fieles, Primera redacción, I, 1.19)

Nel nombre del Señor.
Todos aquellos que aman al Señor con todo el corazón, con toda el alma y la mente y con todas sus fuerzas, y aman a sus prójimos como a sí mismos, y aborrecen sus cuerpos con sus vicios y pecados, y reciben el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, y dan los frutos propios de la penitencia, ¡…
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Feliz quien ama al Señor
(Carta a los fieles, Primera redacción, I, 1.19)

Nel nombre del Señor.
Todos aquellos que aman al Señor con todo el corazón, con toda el alma y la mente y con todas sus fuerzas, y aman a sus prójimos como a sí mismos, y aborrecen sus cuerpos con sus vicios y pecados, y reciben el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, y dan los frutos propios de la penitencia, ¡oh, cuán dichosos y benditos son aquellos y aquellas que hacen estas cosas y en ellas perseveran! Porque sobre ellos descansará el Espíritu del Señor y hará en ellos habitación y morada; y son hijos del Padre celestial, cuyas obras hacen, y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo.
Somos sus esposos cuando el alma fiel se une a nuestro Señor Jesucristo por el Espíritu Santo. Somos sus hermanos cuando cumplimos la voluntad del Padre, que está en los cielos. Somos sus madres, cuando lo llevamos en el corazón y en nuestro cuerpo por el amor divino y por una conciencia pura y sincera, y lo damos a luz por las obras santas, que deben ser luz para los demás por el ejemplo.

¡Oh, …
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Somos sus esposos cuando el alma fiel se une a nuestro Señor Jesucristo por el Espíritu Santo. Somos sus hermanos cuando cumplimos la voluntad del Padre, que está en los cielos. Somos sus madres, cuando lo llevamos en el corazón y en nuestro cuerpo por el amor divino y por una conciencia pura y sincera, y lo damos a luz por las obras santas, que deben ser luz para los demás por el ejemplo.

¡Oh, cuán glorioso es tener en el cielo un padre santo y grande! ¡Oh, cuán santo es tener un tal esposo, defensor, hermoso y admirable! ¡Oh, cuán santo y cuán amado es tener un tal hermano y un tal hijo, agradable, humilde, pacífico, dulce, amable y más que todas las cosas deseable, nuestro Señor Jesucristo!, que dio la vida por sus ovejas y oró al Padre diciendo: Padre santo, guarda en tu nombre a los que me diste en el mundo; tuyos eran y tú me los diste. Y las palabras que me diste, se las he dado yo a ellos; y ellos las han aceptado y han creído verdaderamente que salí de ti, y han conocido que tú me enviaste. Ruego por ellos y no por el mundo. Bendícelos y conságralos; también yo me consagro a mí mismo por ellos. No ruego sólo por ellos, sino también por los que han de creer en mí por su palabra, para que sean consagrados en la unidad, como nosotros. Y quiero, Padre, que donde estoy yo también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria en tu reino. Amén.
Saludo a las virtudes
¡Salve, reina sabiduría,
el Señor te salve con tu hermana
la santa pura simplicidad!
¡Señora santa pobreza,
el Señor te salve con tu hermana
la santa humildad!
¡Señora santa caridad,
el Señor te salve con tu hermana
la santa obediencia!
¡Santísimas virtudes, a todas os salve el Señor,
de quien venís y procedéis!
No hay absolutamente nadie en el mundo entero
que pueda posee…
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Saludo a las virtudes
¡Salve, reina sabiduría,
el Señor te salve con tu hermana
la santa pura simplicidad!
¡Señora santa pobreza,
el Señor te salve con tu hermana
la santa humildad!
¡Señora santa caridad,
el Señor te salve con tu hermana
la santa obediencia!
¡Santísimas virtudes, a todas os salve el Señor,
de quien venís y procedéis!
No hay absolutamente nadie en el mundo entero
que pueda poseer una de vosotras si antes no muere
a sí mismo.
Quien posee una y no ofende a las otras,
las posee todas.
Y quien ofende a una, ninguna posee
y a todas ofende.
Y cada una confunde a los vicios y pecados.
La santa sabiduría confunde a Satanás
y a toda su malicia.
La pura santa simplicidad confunde
a toda la sabiduría de este mundo
y a la sabiduría del cuerpo.
La santa pobreza
confunde a la codicia y la avaricia
y a las preocupaciones de este mundo.
La santa humildad confunde a la soberbia
y a todos los hombres del mundo,
y a todo lo que hay en el mundo.
La santa caridad
confunde a todas las tentaciones
diabólicas y carnales y a todos los temores camales.
La santa obediencia
confunde a todos los propios
quereres corporales y carnales;
y mantiene mortificado
su cuerpo para obedecer al espíritu y para obedecer a su
hermano, y está sujeto y sometido a todos los hombres
que hay en el mundo;
y no sólo a los hombres, sino
también a todas las bestias y fieras, para que, en cuanto
les sea dado de lo alto por el Señor, puedan
hacer de él lo que quieran.
Oración ante el Cristo
de San Damián

Sumo y glorioso Dios
Sumo y glorioso Dios,
ilumina las tinieblas
de mi corazón
y dame fe recta,
esperanza cierta
y caridad perfecta,
sentido y conocimiento.
Señor, para que cumpla
tu santo y veraz mandamiento.
Alabanzas
al Dios altísimo

Tú eres el santo Señor Dios único, el que haces maravillas.
Tú eres el fuerte, tu eres el grande, tú eres el altísimo,
tú eres el rey omnipotente; tú Padre santo, rey del cielo y de la tierra.
Tú eres el trino y uno, Señor Dios de los dioses;
tú eres el bien, el todo bien, el sumo bien,
Señor Dios vivo y verdadero.
Tú eres el amor, la caridad; tú eres la sabiduría,
tú eres la humildad, tú eres la paciencia,
tú eres la belleza, tú eres la mansedumbre;
tú eres la seguridad, tú eres el descanso,
tú eres el gozo, tú eres nuestra esperanza y alegría,
tú eres la justicia, tú eres la templanza,
tú eres toda nuestra riqueza a satisfacción.
Tú eres la belleza, tú eres la mansedumbre,
tú eres el protector, tú eres nuestro custodio y defensor;
tú eres la fortaleza, tú eres el refrigerio.
Tú eres nuestra esperanza, tú eres nuestra fe,
tú eres nuestra caridad, tú eres toda nuestra dulzura,
tú eres nuestra vida eterna,
grande y admirable Señor,
Dios omnipotente, misericordioso Salvador.
San Francisco es conocido como el hombre que más se asemejó a Cristo, «el primero después del único», como el hermano universal, como un hombre de paz y de reconciliación, como el Poverello, el amante de los pobres, el cantor de la creación. Es verdad. Pero Francisco de Asís es ante todo un místico, un verdadero contemplativo, un enamorado de Cristo, pobre y crucificado. Francisco no es solo un …More
San Francisco es conocido como el hombre que más se asemejó a Cristo, «el primero después del único», como el hermano universal, como un hombre de paz y de reconciliación, como el Poverello, el amante de los pobres, el cantor de la creación. Es verdad. Pero Francisco de Asís es ante todo un místico, un verdadero contemplativo, un enamorado de Cristo, pobre y crucificado. Francisco no es solo un hombre que reza, sino, como dice su biógrafo Tomás de Celano, es un «hombre hecho oración». La presencia de Dios lo transfigura, hasta convertirlo en «otro Cristo».