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Las tres venidas de Jesús

P.Elia
Las tres venidas de Jesús Evangelio del Domingo 18 de Noviembre Queridos hermanos y hermanas en el Evangelio que escucharemos el próximo domingo 18 de noviembre, Jesús nos anuncia su segunda …More
Las tres venidas de Jesús
Evangelio del Domingo 18 de Noviembre


Queridos hermanos y hermanas en el Evangelio que escucharemos el próximo domingo 18 de noviembre, Jesús nos anuncia su segunda venida en gloria: “En aquellos días, después de esa gran angustia…verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte.”

Como saben, queridos hermanos y hermanas, celebramos su primera venida, en la humildad de nuestra naturaleza humana, todos los años, el 25 de diciembre.

Pero no debemos olvidar, queridos hermanos y hermanas, que si queremos estar entre los elegidos que los ángeles reunirán en la segunda venida de Jesús, es necesario acogerLo todos los días, en lo que la Santa Iglesia revela ser Su venida en el misterio.

Benedicto XVI, hablando de esta misteriosa venida de Jesús, en la encíclica "Deus caritas est", la describe de la siguiente manera: En la liturgia de la Iglesia, (ósea en su Palabra, en los Sacramentos, especialmente la Eucaristía.) en su oración, en la comunidad viva de los creyentes, experimentamos el amor de Dios, percibimos su presencia y, de este modo, aprendemos también a reconocerla en nuestra vida cotidiana.”

Mientras que en uno de los prefacios de Adviento leemos: "Ahora él, Jesús, viene encuentro a nosotros en cada hombre y en cada edad, para que podamos acogerlo con fe y testimoniar en el amor la bendita esperanza de su reino".

Queridos hermanos y hermanas, hoy celebramos, cómo el Papa Francisco lo estableció el año pasado, el segundo día mundial de los pobres. El Papa quiere ayudarnos a recordar que, si es cierto que Jesús está presente y nos encuentra en cada persona, está aún más presente y nos llama en la persona de los pobres y de los que sufren.

No permitamos, queridos hermanos y hermanas, que nuestro egoísmo ahogue el grito de ayuda que Jesús, presente en los pobres, en los últimos, en los descartados del mundo, dirige a nuestro corazón. Debemos recordar que "¡Quién no vive para servir, no sirve para vivir!"