Saint Conrad of Parzham | The Humble Porter Saint | Feast Day April 21st | Saint Story for Kids
Saint Conrad (1818–1894) was a German Capuchin friar who spent most of his life serving as a porter—the one who opened the door of the monastery. Day after day, he welcomed visitors, helped the poor, and served everyone with kindness, patience, and humility. To the world, his work seemed small… But in God’s eyes, it was filled with great love. He is remembered for: His deep humility and simplicity His faithful service in ordinary tasks His love for the poor and those in need Saint Conrad reminds us that holiness is not about doing big things… but doing small things with great love. Saint Conrad of Parzham, pray for us. Feast Day: April 21 Capuchin friar Patron of porters and humble service
St.JosephsCorner
Conrad Birndorfer
Hansel Birndorfer
Johann Birndorfer
Johannes Birndorfer
John Birndorfer
Corrado Giovanni Evangelista Birndorfer da Parzham
Konrad…
Memorial
21 April
Profile
Youngest of nine children born to a farming family in a region recovering from the Napoleonic wars. His mother died when he was 14. Devoted from an early age to solitary prayer and peacemaking, he was a familiar site at all the churches and shrines in his region, often waiting at the door at sunrise for first Mass.
Capuchin tertiary at age 31; Capuchin novice at age 33, taking the name Conrad. Assigned to the shrine of Our Lady of Altotting. For more than 40 years Conrad was a porter, admitting people to the friary, obtaining supplies, dispensing alms, encouraging all to open themselves to God, and generally assisting the thousands who came to the friary on pilgrimages. Worked with local children, teaching them the faith and practices, and supported charities for them. Noted for the gifts of prophesy and of reading people’s hearts.
Three days before his death he realized he could no longer perform his duties, and relinquished the position; he then celebrated Mass, and took to his sick bed for the last time. Local children whom he had taught the rosary recited it outside his window until the end.
Born
22 December 1818 at Parzham, Bavaria, Germany as Johann Birndorfer
Died
21 April 1894 in Altötting, Bavaria, Germany of natural causes
Venerated
15 August 1928 by Pope Pius XI (decree of heroic justice)
Beatified
30 June 1930 by Pope Pius XI
Canonized
20 May 1934 by Pope Pius XI
Patronage
Capuchin-Franciscan Province of Mid-America
Catholic Student Association
doorkeepers
Passau, Germany, diocese of (since 1984)
Anselm of Canterbury (Optional Memorial)
Holy Infant of Good Health
—
Anastasius I of Antioch
Anastasius of Sinai
Apollonius the Apologist
Bartolomeo di Cervere
Beuno Gasulsych
Conrad of Parzham
Cyprian of Brescia
Demetrius of Milan
Fastré of Cambron
Frodulphus
John Saziari
Maelrubba of Applecross
Roman Adame Rosales
Walter of Mondsee
Wolbodó of Liège
—
Martyred in Alexandria
Arator
Felix
Fortunatus
Silvius
Vitalis
Martyred in Nicomedia
Apollo
Crotates
Isacius
Martyred in Persia
Simeon of Ctesiphon
Abdechalas
Ananias
Pusicius
Uszathanes
—
Aristo of Alexandria
John de Riano
Maximian of Constantinople
San Conrado Birndorfer de Parzham, religioso - el 21 de abril
fecha de inscripción en el santoral: 21 de abril
n.: 1818 - †: 1894 - país: Alemania
canonización: B: Pío XI 15 jun 1930 - C: Pío XI 20 may 1934
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
Elogio: En Altötting, en la región de Baviera, en Alemania, san Conrado (Juan) Birndorfer de Parzham, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que durante más de cuarenta años ejerció el humilde oficio de portero, siempre generoso con los pobres, y que jamás despidió a un menesteroso sin haberle ofrecido una ayuda cristiana con sus amables palabras.
Conrado Birdorfer es el segundo alemán canonizado después de la escisión luterana, precedido por San Fidel de Sigmaringen, protomártir de la Propaganda Fide. Nació el 22 de diciembre de 1818 de una familia numerosa, propietaria de una empresa en Venushof, en el valle del Rott, en la diócesis de Passavia. Huérfano a los 16 años, se dedicó a los trabajos agrícolas, distinguiéndose por la práctica de la virtud y el espíritu de oración. Sintiéndose llamado a la vida religiosa, entró de 31 años a la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y emitió la profesión el 4 de octubre de 1852. Destinado al oficio de portero en el convento-santuario de Altötting (Baja Baviera), permaneció allí 43 años, edificando a sus cohermanos y a los peregrinos mediante el ejercicio de la caridad y de una paciencia inalterable. Estaba como un centinela, dispuesto allí para dar consejos, una buena palabra que devolviera la confianza a los desalentados. Su piedad eucrística y su devoción a la Virgen eran la fuente de aquella serenidad que contagiaba a quienes se le acercaban. Solía decir: «La Cruz es mi libro, una mirada a ella me enseña cómo debo actuar en cada circunstancia».
Devoto de la Virgen y de la Eucaristía, dotado de dones extraordinarios, como el espíritu de profecía, llevó a cabo un despertar de la fe en las regiones donde se difundió la fama de su santidad. Animado por el celo apostólico también colaboró en la obra benéfica a favor de la infancia abandonada y en peligro, conocida con el nombre de Liebeswerk (Obra de Amor).
El 18 de abril de 1894, después de haber acolitado la misa fue a la portería, pero allí se sintió mal, pidió a otro hermano que lo reemplazara en el trabajo esperando recuperar las fuerzas, pero las fuerzas no le volvieron. Después de Vísperas se dijo al superior humildemente: «Padre, ya no puedo más»... Él le ordenó guardar cama en la celda llamada de la Sma. Virgen. Fray Conrado, sin dejar notar que sufría, apretando entre las manos el crucifijo y el rosario, se entregó a la oración. La mañana del 21 de abril recibió la santa comunión, la unción de los enfermos y la absolución general. La calma y la serenidad que brillaban en el rostro del piadoso religioso no dejaban ver la inminencia de la muerte. En cierto momento oyó sonar repetidamente la campanilla de la puerta, fiel a su deber hasta última hora, con gran esfuerzo se levantó e intentó salir, pero no tuvo fuerzas; pasó en aquel momento un novicio que con la ayuda de otros lo volvió a acomodar en el lecho. Pronto entró en agonía. Le rezaron las oraciones de los moribundos y a las 20 horas, al Ave María de la tarde, expiró santamente con la vista puesta en el cielo, el 21 de abril de 1894. Tenía 76 años de edad. A su muerte se agolparon muchos, sobre todo niños, a venerar sus despojos mortales. Fue beatificado por SS Pío XI en 1930, y canonizado -en tiempo record para un proceso de esta clase- por el mismo papa el 20 de mayo de 1934.
fuente: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.