Presentamos aquí una obra fundamental en la tradición espiritual cristiana: los "Ejercicios espirituales" de San Ignacio de Loyola. Este texto, reconocido por su profundidad y su método sistemático, se ofrece como una guía completa para aquellos que desean preparar y disponer su alma para quitar de sí todas las afecciones desordenadas y, después de quitadas, para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida para la salud del ánima.
Por el nombre de "exercicios spirituales", se entiende todo modo de examinar la consciencia, de meditar, de contemplar, de orar vocal y mental, y de otras spirituales operaciones. Así como los ejercicios corporales fortalecen el cuerpo, estos ejercicios buscan disponer el ánima para su fin último.
Es importante comprender que en estos ejercicios, el sentir y el gusto de las cosas internamente son más fructíferos para el alma que el mucho saber o la excesiva explicación. El que guía estos ejercicios debe narrar fielmente la historia de la contemplación o meditación, ofreciendo solo puntos breves, permitiendo que la persona que contempla discurra y raciocine por sí misma, encontrando aquello que resuene más profundamente en su espíritu.
Los "Ejercicios espirituales" se presentan tradicionalmente organizados en cuatro semanas, correspondiendo a cuatro partes en las que se dividen los ejercicios. A lo largo de estas semanas, se proponen diversas meditaciones y contemplaciones, como la meditación sobre los pecados, la consideración del llamamiento de Cristo Rey, la contemplación de la Pasión, y la alegría de la Resurrección.
Un principio fundamental que debe presidir estos ejercicios, tanto para quien los da como para quien los recibe, es la presuposición de que todo buen cristiano ha de ser más pronto a salvar la proposición del próximo, que a condenarla. Esta actitud de caridad y comprensión es esencial para el fruto espiritual.
El principio y fundamento sobre el que descansan estos ejercicios es la comprensión de que el hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su ánima. Todas las otras cosas sobre la haz de la tierra son creadas para ayudar al hombre en la consecución de este fin, de manera que debe usarlas en cuanto le ayudan y apartarse de ellas en cuanto le impiden.
A través de la práctica constante del examen de conciencia, la meditación y la contemplación, los "Ejercicios espirituales" buscan llevar al ejercitante a una mayor indiferencia ante las cosas creadas, deseando y eligiendo solamente aquello que más le conduce al fin para el que ha sido creado.
Esta obra, legado espiritual de San Ignacio de Loyola, invita al lector a un camino de profunda introspección y encuentro con la voluntad divina, buscando la mayor gloria y alabanza de Dios nuestro Señor.
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