Francisco redobla la rigidez en la vacunación
La llamada “vacunación de refuerzo” es obligatoria para los empleados con contacto con el público. La gendarmería vaticana realizará controles. Los que no se vacunen y estén sanos perderán sus salarios. Las normas no se aplican a los participantes en las liturgias.
En un boletín de prensa del 22 de diciembre, el Vaticano calificó de “acto de amor” a la aplicación de las “vacunas” -para cuyas consecuencias negativas se ha concedido a los productores un escudo legal [a los accionistas de estas empresas].
Sólo en 2020 la Congregación para la Doctrina de la Fe declaró: “La razón práctica hace evidente que la vacunación no es, por regla general, una obligación moral y que, por tanto, debe ser voluntaria”. Sin embargo, en el Vaticano, como sucede con cualquier otro mentiroso, lo que se dice hoy se olvida mañana.
Imagen: Pietro Parolin © Filipe Amorim / Voz da Verdade, CC BY-NC, #newsKuapcsanut